La Torre del Reloj de San Cristovo de Cea fue el punto de salida para Amaya Valdemoro y sus acompañantes en esta calurosa segunda jornada de «El Camino acaba en Obradoiro». En esta etapa, Amaya tuvo una invitada muy especial para recorrer el Camino: la jugadora compostelana Blanca Millán.

 

La expedición tenía un primer objetivo en mente, alcanzar el monasterio de Oseira para superar el ecuador de la etapa. Amaya Valdemoro y su grupo tomaron la variante que pasa por el magnífico monasterio, precioso cenobio cisterciense con gran tradición de acogida de peregrinos, cuya vida en comunidad se inició en el año 1137.

A pesar del calor y los grandes desniveles del terreno, la protagonista observó un recorrido con grandes tramos de montaña que, aunque con cierta dificultad, permitió que la expedición disfrutase de la naturaleza. La etapa finalizó en O Castro de Dozón, pequeña villa situada cerca de la joya románica del siglo XII de San Pedro de Vilanova de Dozón, en donde la expedición celebró con alegría la llegada a meta.

Tras terminar la etapa, Blanca Millán confesó que «todos conocemos a Amaya como jugadora y era extraordinaria. Pero aún es mejor haberla conocido en persona. Ha sido genial. No tengo palabras para explicar cómo ha sido poder acompañarla en el proyecto de mi equipo, del Obra, y en un símbolo de mi tierra como lo es el Camino de Santiago». Explicó que le «hacía muchísima ilusión poder participar en El Camino acaba en Obradoiro y esperaba que fuese bien, pero ha sido muchísimo mejor de lo que esperaba. Ha sido una experiencia irrepetible. Solo me queda dar las gracias».

El grupo descansará las dos próximas noches en el espectacular Pazo de Bendoiro y repondrá fuerzas esta noche con una cena en el restaurante Cabanas de Lalín.

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