Hace poco más de dos años, Sergio Cubeiro (Ferrol, 1978) llegó al Virum Go Dream, un equipo recién ascendido a la liga femenina danesa, con el propósito de consolidar este modesto proyecto en la máxima categoría. No era su primera experiencia ni fuera de España ni en el baloncesto escandinavo –había dirigido el año anterior al Eskilstuna, en Suecia–, pero sí su estreno en el baloncesto femenino, un reto que afrontó con la determinación que habitualmente esgrime en su empeño por labrarse una carrera como profesional de los banquillos.

Hace apenas unas semanas, el Virum Go Dream logró proclamarse, por segundo año consecutivo, campeón de liga al superar al Horsholm por solo dos puntos (50-48) en una prórroga agónica. Era el quinto partido de la serie y más de 800 personas abarrotaron el Virum Hallen para jalear a las suyas al éxito.

Dos campañas en la elite, dos títulos en la Dameligaen y un subcampeonato en la Copa. Decir que Sergio Cubeiro ha cumplido con creces los objetivos del club y los propios es quedarse corto. Más porque, sobre todo en este último ejercicio, han sido muchos los problemas a los que ha tenido que hacer frente. La mayoría, derivados de un menor presupuesto, lo que limitó el potencial de la plantilla –perdió una extranjera y debió echar mano de jugadoras más jóvenes– y multiplicó su trabajo.

“Este año ha sido duro”, explica, “no pudimos reforzar mucho la plantilla y estuvimos todo el año con menos de diez jugadoras y sin rotación interior”, lamenta. “Además, tampoco tuve cuerpo técnico, así que tuve que hacer de entrenador, de ayudante, de preparador físico...”. Una situación complicada que le hace valorar todavía más ese éxito deportivo y la capacidad para darle el espaldarazo definitivo al club.

Futuro
El esfuerzo de todo el grupo ha obtenido su fruto, pero Sergio Cubeiro siente que “he tocado techo aquí. Ya no me queda nada más que hacer en el Virum Go Dream a nivel deportivo. En estas condiciones es muy complicado trabajar, así que hay que mejorar muchas cosas antes de tomar una decisión”, sentencia con la perspectiva de un cambio de aires.

Pero abrir las puertas del baloncesto español no es fácil. Él, que ha tenido que emigrar en dos ocasiones para vivir de su trabajo como técnico, lo sabe. Pero no desiste. “Puertas no se han abierto ninguna aún... pero espero que lo hagan”.

diariodeferrol.com
foto: Virum Go DReam