Paula Palomares que durante quince temporadas ha jugado en una de las dos primeras competiciones del baloncesto femenino, sólo faltando un año para ser madre, y ha sido internacional con España en el Mundial 3x3 de China se retira de un deporte que es todo para ella: su hermana, sus amigas, su pareja… con la idea de volver a ser madre en un futuro en Argentina, en donde es entrenador su marido Lucas Victoriano.

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Dicen que los ojos son el espejo del alma. En el caso de Paula Palomares se confirma. Brillan a cada una de sus palabras referidas al baloncesto. Cuando habla de sus inicios, de sus amistades hechas gracias al deporte, en el momento que recuerda cuando conoció a Kobe Bryant y hasta se ‘echó’ un 1x1 con él, cuando recuerda su primer ascenso a la máxima categoría del baloncesto español, cuando conoció a su actual marido y por aquel entonces jugador profesional Lucas Victoriano o cuando habla de su familia y de su hermana Manuela que fue la que le metió bien dentro, hasta las entrañas “la locura por el baloncesto” como bien dice ella. Pero también le brillan, diferentes, húmedos, de emoción… cuando se da cuenta que va afrontar un punto y aparte en su vida. Se retira.

“Me lo ha dado todo”. Aunque iba para jugadora de voleyball, sus padres la apuntaron de muy pequeña a un campus de baloncesto junto a su hermana mayor y allí el baloncesto la atrapó. Ya no dejó de jugar nunca –ni lo dejará del todo, seguro-. “Fui a jugar al Estudiantes y allí estuve toda mi formación”. En la primera temporada de Liga Femenina 2 (temporada 2001-02) en la que Paula tenía 17 años, el Estudiantes logró el ascenso con la joven promesa estudiantil como titular e importante en su equipo.

De ahí una vida de profesional entre la por aquel entonces Liga Femenina –ahora Liga Dia- y la Liga Femenina 2. Sólo paró para ser madre con su marido, Lucas Victoriano. “Desde los 6 meses me está viendo jugar Carlota”, explica Palomares que ahora afronta su ‘segunda retirada’. “Volví de Argentina a España a que vieran a la niña y Aitana (Cuevas) me dijo que me querían en Alcobendas y nos quedamos”, indica de hace cuatro años.

LA EXPERIENCIA CON ESPAÑA, INCOMPARABLE
Entre medias le llegó una llamada muy especial: “Fui convocada para tomar parte del Mundial de China -2016- y fue una experiencia que me encantó y la verdad es que me gustaría seguir vinculada a esta disciplina”. Era una forma de completar un ‘curriculum’ espectacular.

Y ahora, le ha llegado la hora de tomar una nueva decisión. “Lucas –su marido- está entrenando en Argentina y yo me voy a ir allí. Nos gustaría ser papas de nuevo”, indica Paula que se le mezclan muchos sentimientos entre los de la retirada del baloncesto y la marcha de su España, de su Madrid, de su familia. Nunca se sabe, ella dice. Quién sabe si volverá a jugar, quién sabe si volverán a vivir en España… lo que es seguro es que el baloncesto seguirá en la vida de Paula y en la gente que tenga a su alrededor.

FEB