Es el nuevo seleccionador U20 Femenino para este verano del 2018. Campeón de la Euroliga Femenina y de la potente Liga Rusa, Miguel Méndez regresa a selecciones de formación con la misma ilusión de siempre. El reto: el Europeo de Hungría.

Miguel Méndez, Mario López, Miguel Ángel Ortega y Lino López serán los seleccionadores femeninos de formación en las competiciones oficiales FIBA de este verano del 2018. Un elenco de altísimo nivel comandado por el actual campeón de la Euroliga Femenina, técnico del UMMC Ekaterinburg y seleccionador U20 Femenino.

En su anterior etapa en selecciones de formación consiguió 4 medallas en categoría U18, incluido el Oro en el Europeo de Tenerife de 2006. Ahora llevará a la U20 Femenina, actual campeona de Europa y que ha conseguido seis títulos en los últimos 7 años. Sucede así a José Ignacio Hernández, actual director técnico de selecciones femeninas de la FEB, que fue además quien le convenció para que volviera.

Cuéntanos cómo ha sido este regreso a las selecciones de formación…
Estoy encantado de volver, después de una etapa en la que estuve durante 11 años en la casa. En esta ocasión la oportunidad llegó de la mano de José Ignacio Hernández, una persona en la que confío muchísimo. De hecho, pienso que es una gran noticia que esté trabajando en este puesto en la Federación. Y estoy agradecido porque en ese momento en el que Jose Ignacio habló conmigo yo era un entrenador en el paro. Ahora sería fácil, una vez que he conseguido trabajo y después de ganar la Euroliga y la Liga Rusa.

¿Y qué recuerdos tienes de la anterior etapa?
Trabajar en selecciones de formación es un lujo, y más si lo haces compitiendo en finales y luchando por medalla. Porque ese nivel de competitividad y de exigencia me ha ayudado mucho en mi carrera.

Ahora coges la U20 Femenina, una categoría que domina en los últimos años. ¿Cuáles son las causas de ese dominio?
En los últimos años se están recogiendo los frutos de las grandes competiciones que tenemos en nuestro país. Los éxitos de la formación femenina española dependen mucho de la competitividad, y ahí es donde tanto las Autonómicas como la FEB consiguen que las jugadoras llegan a ese momento de su carrera habiendo jugado muchos partidos importantes. Ese plus de competitividad, de conocimiento del juego,… es lo que marca la diferencia. Nunca es fácil ganar títulos y el palmarés de los últimos años es increíble.

¿Y cómo es esta generación del 98 que competirá en el Europeo de Hungría?
Un grupo con buena capacidad física, con jugadoras diferentes: grandes que pueden trabajar, pequeñas que pueden correr y hacer ese juego muy español de transiciones rápidas gestionadas desde la defensa. Es una generación interesante por la variedad de recursos que tienen. El gran objetivo es crear de esa amalgama de jugadoras un equipo con el mismo deseo de ganar.

¿Es interesante para un entrenador combinar categorías senior y de formación?
Al final todo es baloncesto. Te tienes que adaptar a lo que tengas delante. No es lo mismo entrenar un equipo de Euroliga que un equipo centrado en la competición nacional. Tenemos que adaptarnos a las características que tenemos. Formativamente es interesante volver a ver otras capacidades en las jugadoras, volver a pensar. Y todo lo que nos hace pensar es positivo para un entrenador.

Un buen colofón para un final de temporada de ensueño…
Estoy muy contento de entrenar un equipo como el Ekaterinburg, con un roster increíble, con muy buenas jugadoras, una buenísima organización... Es una suerte poder llegar a este puesto de trabajo y se han tenido que dar una serie de circunstancias para llegar a él. Pero estoy muy satisfecho de estos últimos tres meses en los que el equipo ha ido creciendo y ha conseguido jugar como yo quería. En un roster con Maya Moore, Brittney Griner o Alba Torrens, que la MVP haya sido una joven belga como Emma Meesseman dice mucho del baloncesto coral que hemos realizado.

¿Hay algún secreto para el éxito de los entrenadores españoles de baloncesto femenino en Europa?
Es cierto que se ha convertido en una moda en el baloncesto femenino. Y creo que es porque los primeros en salir, como el caso de Lucas Mondelo, tuvieron mucho éxito y nos abrió las puertas a los demás.  El caso de Roberto es parecido. Sale de Valencia y llega a Fenerbahce y mete al equipo en la final de la Euroliga. Hace lo mismo en Orenburg, ahora en Sopron,… son resultados que abren las puertas a todos los demás. Si hoy en la Euroliga Masculina hubiera tres entrenadores españoles, igual se pararían las rotativas de los periódicos. En Femenina ocurrió y aunque se habló de ello, pasó un poco desapercibido. Pero me parece increíble que dos entrenadores españoles llegaran a la final y el otro llevara dos años sin perder un partido en Euroliga. Dice mucho del nivel de los entrenadores españoles.

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