Es la cara más reconocida del baloncesto femenino malagueño. Tras más de década y media repartiendo juego por la geografía española Gema García (Málaga, 1985) vuelve a casa. Apuesta decidida del Unicaja para repatriar a Gemita, seguramente la jugadora más talentosa que dio la provincia. Pasada la treintena quiere seguir disfrutando, pero en su tierra. Tiene un anhelo y dispara alto. Una charla interesante en mitad de la Liga GEAM, otro de sus proyectos que crece y crece.

-Un año más y van seis de la Liga GEAM. Se ha consolidado como un referente.


-Empezamos en el 2013 con poquitos equipos y ahora somos 14. Vamos variando en función de cada año, el anterior éramos 16 y otras veces fuimos 20. La gente siempre está esperando las fechas de la Liga GEAM para organizarse. Están muy contentas porque echan un buen rato, se divierten, conocen gente, se juntan de años anteriores...

-Decía Jorge Garbajosa que el baloncesto femenino está en su mejor momento. ¿Lo ve así?

-Está creciendo de cara al público, en los medios de comunicación está teniendo más protagonismo. Lo que ocurre es que la mayoría de las jugadoras de la selección española están fuera. En años anteriores jugaban en España y yo espero que lo que está ocurriendo ahora sea un plus para que muchas de ellas vuelvan y puedan disfrutar de la liga española.

-¿Qué falta?

-Hay que apoyar. Las instituciones, los periodistas... Cuando uno ve baloncesto femenino, que en realidad es baloncesto, se acaba enganchando.

-¿Se echan de menos referentes?

-A las chicas no se le da tanta publicidad como por ejemplo se le da a Gasol o a los demás. En Salamanca todo el mundo conoce a Silvia Domínguez o a Erika de Souza, la ciudad está volcada con el Perfumerías Avenida. En Málaga necesitamos un equipo referente para que las jugadoras tengan un aliciente para intentar llegar. Aquí vamos por el camino, pero no lo hay. Ahora mismo el referente es el Alhaurín.

-Málaga parece que va hacia adelante en ese sentido.

-Llevaba 15 años fuera, me tuve que ir porque en Málaga no había nada. Había muchas jugadoras que podrían haber jugado en Liga Femenina, pero se quedaron aquí en Málaga. No había un proyecto bueno para quedarse. Parece que por fin sí lo hay.

-Me decía hace un año que ahora no se puede olvidar la formación.

-La formación es vital, de nada te sirve tener un equipo de referencia si no tienes nada detrás. La formación para mí es fundamental. También para la ciudad, que vea gente que ha crecido aquí y ahora está en la máxima categoría. Es algo bonito. Está el caso de Alberto Díaz. Es muy importante que el Unicaja tenga su cantera y dé sus frutos.

-Usted está de vuelta, ¿qué siente?

-Muy ilusionada, eran muchos años fuera. Con la apuesta del Unicaja estoy muy feliz. Espero que hagamos un buen papel y podamos ascender a Liga Femenina 2. Poco a poco ir dando pasos pequeños, pero de calidad para estar en lo más alto.

-¿Tantas ganas tenía de volver?

-Siempre pensaba en mi vuelta a Málaga, que ojalá hubiese un equipo para ello. La verdad es que no me lo esperaba para nada ahora, tenía un pie y medio en el Canoe. La llamada del Unicaja me impactó porque vi que se podía volver a Málaga y aquí estoy.

-Más de 15 años en la carretera, ¿para qué han dado?

-Por experiencia he podido jugar Copa del la Reina, play off de liga, Euroliga, también la fase de ascenso en LF-2... Menos Nacional he jugado en todo.

-Se fue Gemita y regresó Gema.

-Cuando me fui era una niña y no controlaba. Mi juego no tiene nada que ver con entonces. Es más de veterana, de mandar en la pista. Sé lo que hay que hacer en el momento.

-¿Con qué se queda?

-Me viene todo a la cabeza, de cada año me llevo una cosita. Me quedo con mi primera Copa de la Reina en Mallorca, de cuando la jugué con Rivas, de cuando jugué por primera vez en Liga Femenina 2 después de siete años en Femenina... Me quedo con todo, son tantas cosas de las que me llevo buenas experiencias. Nunca malas, siempre he sacado el lado positivo.

-¿Le quedó algo por cumplir?

-Ganar un título, pero es muy difícil. Me he quedado con la espinita de conseguir un ascenso a la máxima categoría. Siempre he estado en equipos que aspiraban a lo máximo y me he quedado en la final, pero nunca ascendí. Nunca se sabe, a ver si con Unicaja lo hago. Un sueño sería jugar una fase de ascenso de Liga Femenina 2 con el Unicaja y ascender. Sería un sueño bonito.

-Hablemos del presente, ¿qué tal la lesión?

-Superada. Desde mayo que llegué a Málaga he estado rehabilitando con Enri Salinas. Me dieron el alta y ahora con ganas de empezar. Al final empezaré siete meses después. Me va a costar al principio quitarme el miedo, pero la rodilla me está respondiendo bien. Está estable y fuerte. Iré con una marcha menos por el tema del miedo, pero espero una vez pasada la pretemporada estar a mi nivel.

-Pasó varias complicadas. ¿Cómo se llevan?

-Un poco mal, sobre todo la segunda vez. La primera me rompí el ligamento cruzado y sí me operaron. Esa la saqué bien. La segunda lesión en la misma rodilla, que no se rompió, me costó más. Estaba muy preparada, a un nivel muy bueno y que me volviese a pasar... Esa la viví peor porque quería jugar con Canoe esa fase de ascenso y tuve que estar tres meses fuera.

-¿Qué busca con su llegada al Unicaja?

-Es una apuesta de futuro. Unicaja es un gran club, que está creciendo. Lleva poco tiempo, pero se ve que quieren apostar por el baloncesto femenino. Yo quiero que el Unicaja esté en lo más alto posible y quiero que conmigo se pueda conseguir. Es un sueño que poco a poco vaya para arriba.

-¿Ha pensado que la Primera Nacional se le puede quedar pequeña?

-He pensado que me va a costar adaptarme porque el nivel es totalmente diferente. He estado compitiendo con los mejores equipos de LF-2, que al final tienen nivel de Liga Femenina. Eso lo voy a notar, pero al final es baloncesto. Voy a seguir haciendo mi juego y a intentar enseñar a las más pequeñas para que sigan creciendo. Me lo tomo como un sueño para intentar ascender y que el Unicaja esté en lo más alto.

-Imagino que la presión a estas alturas no le va a pasar factura.

-Es presión, claro que lo es, pero me gusta. Me gusta el reto de jugar por algo, me gusta que exista esa presión.

-¿Está hecho y preparado el Unicaja para ir escalando?

-Sí, el Unicaja es el Unicaja. Los directivos y demás son los del Unicaja masculino. A nivel deportivo acaban de empezar y son jóvenes, pero la llegada de gente veterana le va a dar el impulso. Se notó mucho en la fase de ascenso, había inexperiencia. Aunando juventud y veteranía el proyecto va para adelante.

-¿Necesita la Federación Española una institución como el Unicaja y viceversa?

-Es el caso también del Valencia Básket. Hace dos años estaba en Nacional y subieron a LF-2 y estuvieron ahí ahí. Apostaron fuerte y ahora están la Liga Día. Es parecido a lo que está haciendo el Unicaja. No sé el tema económico, pero espero que el Unicaja esté pronto ahí arriba. A la Federación le interesa mucho que un equipo como el Unicaja esté ahí.

-¿Qué balance hace del estreno de la sección?

-Muy positivo porque es el primer año del Unicaja en Femenino. El junior hizo un gran papel, cuando era un equipo que no se conocía. Lo del infantil fue extraordinario. En Nacional con gente tan joven se llegó muy lejos. Es un sobresaliente.

-Tratando el equipo de Nacional. ¿Con qué se quedaría del debut y qué corregiría?

-Del año pasado cogería las ganas que tenían de ganar. Esa intensidad de no dar un balón por perdido. Lo otro llega con el paso del tiempo, que es la experiencia. Las vi y me gustaron muchísimo.

-¿Qué quiere aportar usted?

-Experiencia.

-También se conoce que trabajará con la cantera, aunque aún no el puesto específico. ¿Dónde se siente más cómoda?

-No sé lo que voy a llevar. En los últimos cuatro o cinco años en los clubes donde he estado siempre he pedido llevar algo de preparación física. De eso no hay problema. De entrenadora puedo aportar todo lo que he aprendido estos años. Esa ley de trabajo, trabajo, trabajo, que es como se consiguen las cosas.

-¿Es la principal enseñanza de su carrera?

-Sin trabajo por mucho talento que tengas no se llega a ningún lado.

-¿Qué retos se marca ahora?

-Llegar lo más lejos posible con el Unicaja, lo más lejos. En los dos últimos años he estado a mi mejor nivel y ahora con la lesión espero recuperarme. Espero en X años, porque todavía tengo cuerda para rato, estar a mi mejor nivel y llegar lo más lejos con el Unicaja.

-¿Aprendió a disfrutar en la pista?

-Con el paso del tiempo aprendes mucho. Los últimos años he estado disfrutando mucho, me he encontrado bien físicamente y espero divertirme. Con el paso del tiempo te das cuenta que el baloncesto es eso porque no dura toda la vida. Mi filosofía siempre ha sido disfrutar jugando y espero que siga siendo así.

Jesús María Noguera
malagahoy.es