Su historia es la misma que la de buena parte de las malagueñas con talento en esto de la canasta, con la sutil diferencia de que ha llegado donde ninguna otra jugadora de la provincia lo ha hecho por ahora. Sus primeros recuerdos em el baloncesto trasladan a Gema García a una pista callejera de El Palo, donde iba con su hermano a echar unos tiros, hasta que un día, el técnico del Unicaja Ángel Sánchez-Cañete la vio y le recomendó que se apuntara a baloncesto.

Así hizo, y ahora, a sus 33 años, la misma adolescente que tuvo que irse de Málaga para perseguir una meta, ha regresado a la ciudad para formar parte del equipo de su vida. «El hecho de que antes de retirarme haya vuelto a casa y juegue con el Unicaja es un sueño. Si me dicen hace unos años que iba a jugar en Málaga no me lo creía, porque no había nada, pero de repente, el baloncesto femenino ha pegado un 'boom'», asegura la base.

A los 15 años ya comenzaba a destacar y a formar parte de las convocatorias de las categorías inferiores de la selección, llegando a disputar el Europeo cadete, júnior, sub-20 e incluso, hace sólo dos años, el Mundial de 3x3. Todo ello mientras se forjaba hasta en más de quince temporadas entre Liga Femenina 1 y 2 (la primera y segunda categoría nacional), sobre todo en el Celta de Vigo y el Canoe, entre otros.

En este último se planteaba quedarse hasta que recibió la oferta del proyecto cajista. «Este equipo femenino es una apuesta importante para incentivar a las jugadoras de la ciudad, para que sigan mejorando y algún día aspiren a llegar a lo más alto», afirma García, que concluye: «A este equipo lo veo en lo más alto en unos años. De momento, el objetivo está claro este año: ascender, sí o sí». Después de pasar por la élite del baloncesto nacional, a la base se le queda pequeña la Primera Nacional, la tercera categoría, en la que milita el equipo tras su creación hace un año y medio. «Las otras ligas son mucho más físicas. Esta es mucho más desordenada. Es otro concepto de baloncesto y, en el primer partido, se notó el nivel», comenta. De hecho, ganaron de 70 puntos al Andújar (34-104).

Jugadora y entrenadora

Gema García se ha acoplado rápido al equipo, en el que se ha reencontrado con otros nuevos fichajes profesionales, como Vero Matoso y Noelia Masía, con la que coincidió como rivales, además de alguna que otra cara conocida de la infancia. «Cuando estaba en El Palo jugaba contra Lorena (la entrenadora), que sólo tiene un año más que yo, ella era la base de Los Guindos y siempre me tocaba cubrirla», recuerda con una sonrisa. «Igual ella ni siquiera se acuerda de eso, desde luego no se lo he recordado», bromea. Ahora le toca ponerse a sus órdenes, aunque García se transforma en la directora del juego cuando el balón ya bota por la cancha.

«De momento, el objetivo está claro este año: ascender, sí o sí», asegura la jugadora

«No me siento una mamá en el equipo; sí que les doy consejos basados en mi experiencia, pero creo que son niñas con personalidad propia», añade. Aunque no lo quiera, le toca asumir el liderazgo en momentos puntuales con el primer equipo y, totalmente, con el que ahora también dirige: el cadete femenino del Unicaja, al que ha empezado a entrenar este año. «Siempre he llevado un poco la preparación física del equipo donde estaba y ahora con las niñas me va muy bien. Mi filosofía es la de que aprendan, que a esas edades es lo que tienen que hacer; yo no soy de las de pegar voces», asegura. Un nuevo reto para ella, que ya ha convertido Los Guindos en su casa, aunque en un futuro no se vea como entrenadora.

De momento, no quiere pensar en nada más allá del próximo partido, el que jugarán hoy, a las 12.00, a domicilio contra La Salle Melilla, que llega de perder la primera jornada ante el Montetucci Martos (70-46). «Hay que salir a muerte todos los partidos, sabiendo que va a ser muy difícil que perdamos. Queremos ascender. No vengo a otra cosa que no sea ascender, lo tengo clarísimo», expresa la cajista. Ha llegado para cumplir un sueño y con su intensidad tanto dentro como fuera de la cancha y la jerarquía que está mostrando todo apunta a que pueden conseguirlo.

Marina Rivas
foto: G. Pozo
diariosur.es