Spar CITYLIFT vuelve a derrotar al Lyon y se convierte en el primer equipo catalán de la historia que jugará las semifinales de una competición europea. El Montpellier será el próximo rival con la ida el jueves próximo en Fontajau mientras que el Orenburg ruso deja fuera el Perfumerías Avenida en Würzburg

 

Allí donde nunca ningún equipo catalán había llegado. El jueves, el BLMA Montpellier visitará el pabellón gerundense de Fontajau en la ida de las semifinales de la Eurocup en un nuevo paso adelante de aquel viejo sueño que gente como Pere Puig, Anna Caula, Lorenzo Biargé, Joan Soler o Josep Maria Santiago entre otros pusieron en marcha hace casi una década uniendo los equipos del Vedruna con los femeninos del Santa Eugenia. Un club, el Uni, ahora Spar Cityllift Girona, que ha ido creciendo poco a poco y, sin abandonar nunca un cierto aire de voluntariado (Pere Puig sigue siendo clave fichando jugadoras aunque nunca ha podido ser director deportivo «profesional» ), ha acabado haciendo un hueco entre los mejores clubes del continente.

Un equipo que parecía que había llegado a su límite cuando, el Sant Jordi de 2015, llenó a reventar Fontajau para proclamarse campeón de Liga, que no ha dejado de volverse a levantar cada vez que el potencial económico del Perfumerías Avenida la ha noqueado en finales de Liga o de Copa y que ahora, a pesar del sufrimiento de una plantilla mermada por los problemas físicos, vive la dulzura de ir superando rondas de competición europea.

Primero fueron las remontadas en Fontajau contra el MBA Moscú y el Szekszard húngaro, tras la gran victoria de la semana pasada en Lyon, un 57-80 superando el desgaste, físico y mental, de haber perdido cuatro días antes la final de Copa en Vitoria, que se rubricó ayer ante tres mil personas en Fontajau que ayudaron a superar los malos momentos del segundo cuarto con las francesas 12 puntos por delante (20-32). Al final, 61-54, y los habituales del pabellón que ya tienen una nueva cita marcada en la agenda para el jueves llegará el Montpellier para jugar la ida de las semifinales.


Todas las noches históricas necesitan dos grandes equipos. Y ayer no fue menos, porque el Lyon no es el líder de la liga francesa, seguramente la competición con más capacidad física del baloncesto europeo, porque nadie le haya regalado nada. Más bien todo lo contrario. Había perdido de 23 puntos en el partido de ida en su cancha; continuaba, al igual que la semana pasada, sin poder contar con sus dos extracomunitarias (la estadounidense Clark y la brasileña Dos Santos); y, de postre, llegaba a Girona: sin su base titular: la belga Allemand. Tirarían el partido? Pues no. Con una defensa en zona, muy pocas rotaciones, por no decir casi ninguna en el juego interior, el Lyon puso el miedo en el cuerpo en unos dos primeros cuartos en el que siempre fue por delante en el marcador (la máxima fue 12 puntos con el 20-32) y, cuando el Uni dio la vuelta al marcador, aguantó el mano a mano final hasta los últimos minutos.


La primera ventaja gerundense llegó a cuatro minutos y medio para acabar el tercer cuarto -38-37 tras un baloncesto de una cada día más adaptada Gabby Williams (ayer 16 puntos y 7 rebotes) y la máxima ventaja del Uni no pasó nunca de los 7 puntos, 49-42 al final de este tercer periodo, hasta que un baloncesto de Bea Sánchez, sumando como nunca ayer para compensar la baja de Dongue y los dolores en la mano de Colhado, dejó el partido definitivamente sentenciado ya en el último cuarto. Al final, 61-54, y las jugadoras dieron la vuelta a la pista recibiendo el aplauso del público de Fontajau. Sigue el idilio de Girona con el baloncesto femenino.

 

Marc Verdaguer
diaridegirona.cat
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foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO