Cerrada la columna vertebral nacional y ya con el anunciado fichaje de la sueca Elin Gustavsson, la dirección deportiva de Sedis Bàsquet trabaja sin prisa pero sin pausa para cerrar las cuatro piezas que deben sostener el ‘EuroCadí’.

El hecho de tener que renovar un poco más de lo previsto la plantilla, que las limitaciones económicas sigan siendo un condicionante para uno de los clubs más modestos de la Liga Día y que se mantenga el reto de poder dar la cara la próxima temporada tanto en Europa como en la competición doméstica conlleva que los rectores del equipo catalán vayan con pies de plomos.

De su primer gran objetivo, Sedis Bàsquet culminó el 66%. Pretendía renovar, como ya es sabido, a Andrea Vilaró, Yurena Díaz y Georgina Bahí. La escolta barcelonesa finalmente declinó la oferta del Cadí para enrolarse en la atractiva aventura del Perfumerías Avenida. La base canaria y la ala- pívot gerundense sí aceptaron la oferta del club catalán bajo la fórmula del 1+1. Junto a Díaz y Bahí también renovaron Ariadna Pujol y Anna Palma, a la par que como se preveía, Irati Etxarri decidió cumplir su segundo año firmado.
A estas cinco jugadoras se les añadió poco después la base catalana Laura Peña. Procedente del descendido Sant Adrià -sólo consumarse el descenso, Cadí la Seu ya echó el anzuelo a la joven jugadora-, Peña firmó por dos años. Son ellas seis el producto nacional. La columna vertebral estatal para el tercer proyecto que capitaneará Bernat Canut, segundo que planea estrictamente como máximo responsable de la nave. En principio, las cinco piezas restantes deben ser foráneas.

Una ya está clara: la ala-pivote sueca Elin Gustavsson. Gusta y mucho en la Seu la exjugadora de Bembibre y Ferrol. De hecho, fuentes del club han reconocido que ya el verano pasado hubo contactos para intentar incorporarla al equipo. No fue posible y el que ahora será su lugar, en cierta forma, lo ocupó el curso pasado la finlandesa Anniina Äijänen. Gustavsson llega al club catalán como teórico relieve para Bahí. Pero la calidad de la sueca, con buena lectura del juego, implicación, trabajo, buena mano y envergadura la hacen una pieza con mayores prestaciones que Äijänen. Gustavsson podrá jugar al lado de Bahí o de cualquier otra pivote que acabe contratando el club y defender gracias a sus 190 centímetros ‘centers’ rivales.

Cadí la Seu está al acecho de las cuatro piezas que le faltan para completar el roster. Cuatro piezas decisivas para mantener el nivel competitivo, altísimo, del pasado año, aunque cierto es que los presupuestos que corren por Euskadi y Valencia, más lo que ya había en Salamanca y Girona complican, y mucho, las cosas. Dos jugadoras exteriores y dos de interiores son las que faltan. Y deben suplir cuatro mujeres muy importantes del curso pasado. Sedis Bàsquet habría puesto la lupa en Estados Unidos para encontrar los recambios de Andrea Vilaró y Mehryn Kraker. El club urgelense busca buenas manos, muchos puntos, jugadoras jóvenes con mucha proyección a las cuales la idea de jugar en competición europea sea un aliciente extra. Jugadoras no necesariamente americanas -una prácticamente seguro que no será- pero sí con pasado NCAA. Sin renunciar a dar la sorpresa con alguna perla escondida en medio de los talentos WNBA. Para las plazas interiores que queda por cubrir, Cadí la Seu se halla más o menos con el mismo planteamiento.

Hasta los últimos días se ha estado pendiente de la posibilidad de renovar a Merritt Hempe y Shereesha Richards. En principio, ambas jugadoras tenían otras intenciones y el club ya había activado otros caminos. La renuncia definitiva a las propuestas de renovación tanto de la americana como de la jamaicana han hecho que el club catalán trabaje en la contratación de jugadoras interiores que se pretenden de gran envergadura y buena condición atlética. Más músculo y velocidad que quilos. Se espera que en breve, Cadí la Seu deshoje definitivamente la margarita.

TONI SOLANELLES MOLLAR
LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (LA SEU)
foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO