A punto de cumplir 40 años, Laia Palau abre con la ambición de siempre su segunda temporada en Fontajau, la del retorno a la Euroliga y donde el equipo defenderá el título de Liga · La capitana viene de un verano de éxito, conquistando su duodécima medalla con la selección española, gracias al oro en el Europeo

 

Aunque se siente algo especial el primer día de una nueva temporada?
Sí. Yo ayer (martes) no me dormí temprano, eh? Al final vuelves a empezar con gente nueva, personas nuevas, y eso siempre es un momento de novedad y conocimiento. Y es también un momento de reencuentro, tenía muchas ganas de volver a estar con Helena (Oma), la Rosó (Buch), la gente del staff, la María Araújo ...

Minutos después de ganar la Liga el curso pasado ya pregonaba que seguiría a la Uni. Se precipitó?
No, ya había renovado hacía tiempo, todos lo teníamos claro. Yo no tomo nunca decisiones precipitadas ni impulsivas, al contrario, peco de pensar demasiado las cosas. No había firmado, de hecho, creo que todavía tampoco lo hemos hecho, pero simplemente viendo que yo tenía claro que sí, y el club también, pues seguía jugando al Uni. A mi me gusta ir firmante de año en año porque pienso que si todas las partes queremos continuar, nunca habrá ningún problema. Lo que no me quiero encontrar es que ellos no me quieran y me tenga que quedar aquí por cojones, o que yo no quiera y tenga que hacer algo que no quiero.

Dónde guarda las famosas doce medallas que ha ganado con la selección?
La de este verano debe estar en alguna caja, dentro de alguna bolsa, porque estoy haciendo mudanza para volver a instalar en Girona. La volveré a poner el frutal, seguramente. Las medallas son un objeto superabsurd porque en realidad no haces nada, no sirven para nada. Excepto los tres o cuatro primeros días, cuando las ganas, que sí estás un poco como en Gollum de El Señor de los anillos, en tono de «mi tesoro, mi tesoro», y que la gente la quiere ver y la vas enseñando , como si presentaras en sociedad. Y después de eso, nada. El año pasado el bronce del Mundial lo tuve en el frutal, aquí en el piso de Gerona, y ahora esta no sé donde la colocaré. Estará por allí. Me gusta verlas de vez en cuando, pero lo que le decía, las medallas no sirven de nada.

Con el oro en el Europeo de este verano tiene más medallas (12) que Pau Gasol. Lo tenía calculado?
He pensado que me lo recuerdan continuamente los periodistas y la gente del baloncesto, siempre pendientes de números y de récords. Me lo han dicho mucho, es verdad. Pau Gasol es un gran jugador, pero quizás ya basta de compararme. Él es él, es un espectáculo, y yo soy yo, y también soy una gran deportista. ¿Qué quiere decir que tenga más medallas que Pau Gasol? Que estoy por encima del bien y del mal? No quiere decir nada. Es absurdo. Los años que hace que él está en la NBA yo no los he hecho, y las Euroligas que he ganado yo, él quizás no las habría ganado.

Huye de los focos mediáticos?
Ha sido un verano duro, por mí. Ser la capitana de la selección española te pone, quieras o no, muy delante de los focos. Hay una parte que ya me gusta, comunicar, hablar con ustedes, explicar cosas ... pero este verano he quedado un poco harta. Al final la sensación era que no tenía ni tiempo para hacer mis cosas. Pensaba «Y mis vacaciones?». No tanto por las vacaciones en sí, sino para poder encontrar la claridad mental que necesito para afrontar una nueva temporada, que será muy exigente, con la Euroliga y luchando para retener el título de Liga. Yo necesito estar bien, sabe? He hecho cosas que me han encantado, que son guays, pero también es agotador, porque estás al servicio del baloncesto.

Acabó teniendo tiempo para marchar con la furgoneta a perderse y desconectar?
La furgoneta es mi medio de transporte. Salvo cuatro o cinco días que he estado en el Pirineo, haciendo camping salvaje, este verano he cambiado las montañas por el mar. A mí la montaña es lo que me limpia más de todo, pero si vas al mar con un velero también funciona, porque no te encuentras a nadie, estás solo y haces lo que quieres. Estuve por Ibiza y Formentera, con una travesía complicada, con muchas olas, que fue toda una experiencia. No era ir en un crucero de lujo con un Daikiri, iba aprender a hacer nudos y acercarme al mundo de la nautica. No tenía cobertura y eso me ha saneado. No estaba para nadie.

También ha tenido tiempo para ir a EEUU. Que hizo?
Fui a jugar un partido de baloncesto. Allí los americanos, que son como son, tienen un magnate que ha organizado una especie de pequeños Juegos Olímpicos, los Aurora Games, para mujeres. Escogió seis disciplinas y jugábamos EE.UU. contra el resto del mundo. Era un par de entrenamientos y disputar el partido. No eran selecciones reales, no jugué contra la Taurasi. Yo hice de entrenadora-jugadora, fue muy guay y ganamos. Me dijeron que sería en Nueva York, pero al final estaba en Albany, a tres horas. Sabe que fue el más heavy? Que pensé, «que fuerte, ahora cruzo el mundo para ir a jugar un partido, y vuelvo». Y bien pagado, como si fuera de un nivel peculiar.

¿Por qué no tiene redes sociales? Tarantino dice que viviría en cualquier época sin móvil ...
Sería maravilloso, la verdad. A ver si esta noche (miércoles) la puedo ir a ver la nueva de Tarantino, que aún no lo he hecho, y se me pasará. Está claro que hay cosas superbuena a las redes sociales pero pierdes demasiado el tiempo.

Es realmente una opción deseada, al final sólo tengo Instagram y alguna foto cuelgo, más que nada, cuando estoy en la selección. Abrí la cuenta cuando fui a los últimos Juegos, pensando «ahora la gente se relaciona así y como voy a un lugar con personas de todo el mundo, algo tengo que hacer». Tengo muchas cosas que decir, pero también pienso que qué le importa a la gente lo que yo pueda opinar. No sé muy bien sobre qué debo hablar, si lo tengo que hacer todos los días, o de vez en cuando ... a mí me pasan muchas cosas y si tuviera que estar constantemente compartiendo lo que pienso por dentro, sería un lío y un dolor de cabeza. Y llegó un momento que dije paso, porque aunque no colgara nada, sólo de abrir Instagram me enteraba de cosas que no quería saber, aunque fueran amigos míos.

¿Cuál es el primer consejo que da a una niña que quiere jugar al baloncesto?
Que vayan a fondo. Que no se queden a medias. Hoy en día hay tantas cosas, que la gente está un poco por todo y por nada, en realidad. Que si juegan a baloncesto vayan a muerte. Nuestra generación no tenía nada más, ibas a la escuela y por la tarde a entrenar y hacer los deberes, esto era tu vida y la vivías con intensidad. Ahora sí veo que hay tanto para hacer que las energías no siempre estando a punto.

Si no hubiera jugado a baloncesto, qué hubiera hecho?
A mí me hubiera encantado ser actriz de teatro. Ese momento, cuando se termina la obra, que los actores se dan las manos, saludan al público, y hacen un saltitos para marchar y volver, me parece mágico.

Ser jugadora de baloncesto de élite no tiene un punto de actriz?
Sí, pero yo no transmito ni hago pensar la gente. Quien dice actriz de teatro dice escritora o músico. Me hubiera encantado vivir del mundo de la cultura. Yo estudié Educación Social y tenía el mundo muy diferenciado entre el mundo de la pelota y el de la cultura. El culto al cuerpo me gusta, pero también me interesa la parte intelectual. Jugar a baloncesto es muy efímero, haces una cesta, fantástico; ganas, bien, pero ya está. No construyes nada. Que tú escuchando una canción, leyendo un libro, viendo una obra o una película, después generis una conciencia, lo encuentro brutal. Ya sé que el deporte es también cultura y genera emociones, pero es diferente.

Es imposible repetir los éxitos de la temporada pasada?
Mi año 2019 ha sido la hostia. Igualarlo será complicado. Pero también fue una temporada superduro la anterior. Con muchas lesiones, cambios de jugadoras, y que parecía que no acabaríamos ganando ningún título. Este año lo que espero es que la Euroliga no nos pase mucho factura. No lo digo por los desplazamientos, porque al final el ritmo es el mismo que en la Eurocup, sino porque hasta ahora en Europa solíamos ganar y esta vez quizá perderemos. Nos caerán derrotas, sobre todo afuera, y esto lo tienes que saber gestionar mentalmente. Lo que espero es que Fontajau mantenga el clima del curso pasado y que en casa podamos rascar algún triunfo.

Volver a jugar la Euroliga es la gran motivación del curso?
Espero que para mí y para todas. Yo lo he jugada quizá quince años y espero que el resto de jugadoras estén enchufadas porque no pasa todos los días. Para Araújo será la primera vez, por la Rosó y Helena, también ... tenemos bastantes jugadoras que son vírgenes en esta competición y espero que ellas lo valoren. La Euroliga es mi competición, la que más me gusta, porque te enfrentas a las mejores jugadoras. Es una competición atractiva, dura pero limpia. La gente sabe de qué va. A ver como acabamos conformando el equipo. Yo estoy bastante expectante ... de hecho, no sé si me quiere preguntar por Sonja Petrovic?

Ahora lo habría hecho.
Pues ya hablo yo, por favor. Fontajau: viene Messi a jugar con el Girona. Me entienden? No sé cómo estará, pero esta chica es mucho y muy, muy buena. Muy buena. La globalidad que tiene esta mujer en el ámbito de baloncesto es alucinante.

Le pone mucha presión a su amiga Petrovic ...
Es igual. Si es Sonja Petrovic es porque la presión la lleva bien. Por eso es una gran jugadora. Es increíble que esta chica venga aquí, no se lo pueden ni imaginar. Tener la oportunidad de disfrutar de Sonja Petrovic es mágico y por mí personalmente volver a jugar con ella, tener una tía de este calibre a mi lado, me parece fantástico. M'inflaré a asistencias.

¿Qué le ha dado Girona a Laia Palau?
Una oportunidad de volver a engancharme a un proyecto. Estoy muy contenta de cómo fue. Cuando vine aquí, yo era de ganar títulos. Y después de la Copa de la Reina, estaba muy jodida porque pensé que ya estaba, que la Liga no la ganaríamos. Y me sabía mal. Primero porque normalmente gano, sabiendo que esto es un deporte y que Salamanca es un grandísimo rival. Poder crecer con el Uni es guay. Me gusta construir cosas. Quizás me equivoqué y me debería haber hecho arquitecto.

Mire, puede que no hace pensar la gente pero construye cosas. En Girona, un club de baloncesto femenino cada vez mayor.
Cuando hablo de construir ya quiero decir esto, de lo que más orgullosa estoy es de la grada. De la respuesta social. Al final si toda esta gente ha venido y se ha enganchado es porque ha sentido algo. Esto significa que el equipo transmite y que realmente generas emociones. Haces algo que a la gente le gusta. En Girona la gente es más bien seria y yo he visto en Fontajau aficionados muy desfasados.

Qué mujeres han sido su referente?
Una mi madre. No hace falta que nadie haga nada extraordinario para ser tu referente. Ella es una persona muy potente. Y también Encarnación Hernández, La niña del gancho, que tiene detrás una historia muy guay. Tiene 102 años y es una de las pioneras del baloncesto. Es de las primeras que practicó este deporte en España. Está viva y tiene la cabeza muy clara, y vive con una intensidad que me hace flipar. Nos vamos encontrando, hablamos ... ha aparecido recientemente en mi vida, pero también es un referente.

Podría vivir sin baloncesto?
Espero que sí, porque si no ... también tengo muy claro que al final la gente que se ha estimado un poco el baloncesto es muy freaky de ello. Tengo muy baloncesto dentro, me toca mucho, pero tengo también ganas de hacer cosas diferentes, toda mi vida he hecho esto. De alguna manera volveré, al baloncesto, porque sé y me atrae, pero no sé cómo llevaré eso de estar en la grada.

Sin que no podría vivir?
Sin mis amigos ... (piensa). Iba a decir también sin los libros. Últimamente leo menos, porque esto de las series es un problema. Tengo que admitir que este verano no he leído mucho. Y he sido muy lectora. A los viajes este año intentaré leer más pero también debería estudiar para sacarme el título de entrenadora. Lo tengo pendiente y debo hacerlo.

 

Jordi Roura
fotos: Aniol Resclosa / FEB / FIBA / Google
diaridegirona.cat
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