El curso pasado fue claramente de menos a más, y terminó siendo una pieza imprescindible en el play-off, que derivó en el título de Liga Femenina, el día de Sant Jordi. Tras alguna duda inicial, Vita Kuktiene aceptó finalmente el reto de continuar en el Spar CITYLIFT para afrontar, entre otras cosas, el estreno en la Euroliga.
Al final de la temporada pasada tenía en mente volver a Lituania. ¿Qué es lo que hizo que cambiara de opinión?
La decisión la tenía en la cabeza por un tema personal. El año pasado fue duro porque, durante muchas semanas, no tuve la familia aquí, cerca. Pero Pedro [Puig] me preguntó a través de mi agente si quisiera volver. Me querían. Repasé fotografías de la celebración del título y me dieron ganas de volver. Y así decidirlo.


¿Tenía también sobre la mesa ofertas de Lituania?
Sí, pero la posibilidad de disputar la Euroliga, y hacerlo en Girona, era muy seductora. Me gusta mucho la ciudad; me siento como en casa.

¿Su familia estará toda la temporada aquí esta vez o irá viniendo a verla?
Como el año pasado. Ellos serán aquí el primer mes, durante la pretemporada, y luego volverán a Lituania. Después, ya por año nuevo, volverían a venir.
¿Qué pensó cuando Lina Pikciute le llamó y le dijo que tenía una oferta del Spar CITYLIFT?
Soplo, una inmensa alegría. Como sabes, habíamos jugado juntas muchas veces, tanto en equipos de Lituania como en la selección. Estoy contenta porque también podré hablar algo de lituano en el equipo, que el año pasado no lo pude hacer [ríe].


El juego de una y la otra se adapta a la perfección.
Es un aspecto que tenemos adelantado. Siempre sabemos encontrarnos, y sabemos que tenemos que hacer en cada momento cuando estamos juntas en la pista. Estoy segura de que Lina se adaptará muy bien a Girona y ofrecerá un alto nivel aquí.


Sólo continúan usted, Noemí Jordana y Anna Carbó de la temporada pasada. ¿Se tendrá que volver a empezar de cero?
Un poco, sí. Pero vivimos todas las jugadoras juntas, no en el mismo piso, pero muy cerca las unas con las otras. Esto permite que estemos en contacto y seamos como una familia. De momento, todo va como una seda y estamos trabajando fuerte los primeros días. Tenemos que ir dando pasos pequeños, pero firmes, para que haya buena química en el equipo.


Del primer entrenamiento en la Liga Catalana, habrán pasado sólo tres semanas.
Es una pretemporada corta, pero que nadie se preocupe porque llegaremos preparadas para competir el sábado en la Liga Catalana, contra el Cadí. Todas somos profesionales y tenemos experiencia al más alto nivel, sea en equipos potentes o en selecciones. Sabemos que tenemos entre manos.

¿Revalidar el título será más complicado que ganarlo la temporada pasada?
Segurísimo. Ahora todo el mundo ya nos tiene presentes; somos el equipo a batir. Tanto la Avenida como el resto están preparando para ganarnos y desbancar hacernos.


¿Aún tiene presente el título?
Por supuesto! Cuando aún recuerdo lo que vivimos al final de la temporada pasada, me viene piel de gallina. Fue increíble, uno de los momentos más especiales de mi carrera. En Lituania, a la gente le gusta mucho el baloncesto, pero la imagen del pabellón lleno, animándonos, no se me borrará nunca. Es un sentimiento indescriptible y lo quiero repetir!


¿La liga es el gran objetivo?
A mí, particularmente, me hace ilusión la copa. Es una espina clavada de la semifinal del año pasado contra el Conquero y quiero quitármela la. Pero no renuncio a los otros títulos, empezando por la Liga Catalana.


El Avenida se ha reforzado mucho. ¿Le ve más potente que durante la temporada pasada?
No lo sé. Ellos siempre tienen unos equipos de mucha calidad. El año pasado también lo tenían y, al final, ganamos nosotros la liga. Aunque hemos de incorporar una jugadora [Chelsea Gray], y tenemos que ver cómo encajan todas las piezas. Tanto nosotros como ellas. Ya lo veremos.


Tiene experiencia en la Euroliga. ¿Es tan dura como se dejó intuir el domingo en el amistoso contra el Ekaterimburgo?
La dificultad se multiplicará; esto lo tenemos que tener claro todos. Pero no sólo por el nivel de los rivales, sino por la longitud de los viajes y la imposibilidad de descansar mucho entre un partido y otro. Además, en nuestro grupo hay equipos como el Ekaterinburg, el Praga o el Orenburg, candidatos al título todos. Nuestro planteamiento debe ser ganar tantos partidos como podamos ya ver donde llegamos.


¿Hay cambios sustanciales entre Miguel Ángel Ortega y los dos técnicos del curso pasado (Ramón Jordana y Roberto Íñiguez)?
Roberto era buen técnico. Sabía hablar muy bien y la comunicación con las jugadoras era fluida. El actual es temperamental, expresivo. Está bien. Estamos en la fase menos agradecida de la temporada, con entrenamientos largos y exigentes. Es normal porque tenemos que aprender lo que él quiere.


Tenía el deseo de disputar los Juegos de Río con Lituania, pero quedaron incluso fuera del preolímpico. ¿Qué pasó?
Fue una decepción. Empezamos el europeo con buen pie, pero quizá éramos un equipo muy inexperto. La derrota, de sólo dos puntos contra Bielorrusia, nos hizo mucho daño.


Acreditó 7,8 puntos y 3,6 rebotes en 26 minutos en el europeo. ¿Su idea es continuar jugando con la selección?
En noviembre y en febrero, se harán dos paradas de las competiciones de clubes, por la fase de clasificación para el Europeo del 2017. Y, si me convocan, quiero seguir yendo.

Jordi Prat
foto: Gloria Sánchez
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