No ha jugado ni un minuto en la WNBA ni tampoco en la Euroliga, pero su bagaje en Europa es suficientemente sólido para que sea una pieza destacada esta temporada en el Spar CITYLIFT. Después de Israel, Ucrania, Turquía y Rusia, Ashley Paris ha aterrizado en Girona dispuesta a dejar huella ya exhibir su principal virtud: el olfato por el rebote.
¿Ha tenido tiempo ya de ver la ciudad?
Poca cosa, la verdad. Sólo hace una semana que estoy aquí, pero la primera impresión es que Girona es preciosa; me gusta muchísimo. Del técnico, había oído hablar antes. Es exigente y creo que podré crecer y aprender. Y con las chicas, esperamos adquirir química cuanto antes. Si fuera de la pista nos entendemos, será más fácil y todo.

Su hermana gemela, Courtney, jugó en Rivas el curso 2010/11. ¿Quería probar también la Liga Femenina?
Como muchos estadounidenses, tenía ganas de venir aquí. Tenía otras propuestas, principalmente de Turquía y de un equipo ruso de la Eurocopa, pero ésta era una gran oportunidad. Podría debutar en la Euroliga y tenía referencias del club porque había hablado con una jugadora que jugó aquí el curso pasado.

¿Quien?
Brittany Chambers, con quien coincidí en el campo de aprendizaje de las San Antonio Stars este verano. Hicimos contarnos nuestras experiencias de la última temporada y ella me relató como de maravilloso había sido ganar la liga, con el pabellón lleno, el ambiente en el club ... Todo fueron cosas positivas. Y cuando me lo contó, ni siquiera tenía la propuesta del club! Esto llegó después y no dudé.


En las seis temporadas en Europa, sólo ha ganado la liga ucraniana (2009/10). Ahora llega a un equipo campeón.
Cuando un equipo ha ganado un título tan importante como la liga española, las expectativas son altas. Es lógico. Yo también las tengo y espero poner mi grano de arena para repetir el título. Esperamos que se viva lo mismo que la temporada pasada y en la Euroliga, intentar aprender en cada partido y ganar tantos como sea posible.


No ha disputado nunca la Euroliga, pero sí, por ejemplo, el curso pasado se enfrentó a algunos de estos equipos en la liga rusa.
Sé cuál es el nivel de exigencia que nos espera porque conozco los equipos punteros. Voy enfrentarme muchas veces al Ekaterimburgo o el Nadejda el año pasado, y antes, en Turquía, jugué contra el Galatasaray o el Fenerbahçe. Se trata de equipos con muchísima rotación y no te hacen ninguna concesión.


Personalmente, ¿dos partidos a la semana mejor que uno?
El desgaste se puede notar, pero yo siempre he encontrado la parte positiva cuando he jugado la Eurocopa. Los entrenamientos son importantes para adquirir la cohesión, si bien considero que no hay nada mejor que los partidos para acentuar los automatismos. Y cuanto más haya, mejor.


El técnico, Miguel Ángel Ortega, apuesta por un estilo que acentúa la agresividad y la velocidad. ¿Como se está encontrando?
En mi carrera, me he encontrado de todo: equipos que practicaban este estilo de baloncesto y otros que apostaban por un ritmo más pausado. A mí me gusta. Al final de los entrenamientos, estás muy cansada, pero creo que me ayudará a mejorar, a ser más activa y agresiva, sobre todo en defensa. Y también te puedo decir por experiencia que, cuando juegas contra estos equipos tan intensos, es difícil atacar. Casi no tienes tiempo de pensar.


Pero resistir este ritmo tan vivo, con dos partidos por semana y tantos meses, ¿es posible?
El equipo es lo suficientemente profundo para resistirlo. Aquí todas podemos jugar y hacerlo bien. Lo que tenemos que hacer cuando salimos a la pista es darlo todo y, cuando necesitamos un descanso, seguro que la que salga mantendrá el mismo nivel. Tenemos una gran plantilla y el entrenador también es inteligente. Puede apostar por una zona en algún momento o ver lo que más nos conviene en cada instante.


Fue la máxima reboteadora de la liga rusa (10,7 rebotes) y en el curso 2010/11 fue segunda en Turquía (10,9). ¿Cuál es la clave?
Soy una jugadora de pintura, de poste bajo. Tal vez no soy la más alta, pero soy grande, con brazos largos, y sé utilizar mis virtudes. Con mi hermana Courtney, siempre nos picamos, y más si hemos coincidido en la misma liga, a ver quién coge más rebotes. Es un estímulo más. Quizás muchas jugadoras están más pendientes de anotar, anotar, anotar ... En mi caso, tengo siempre el rebote en la cabeza

.
Pero puede hacer otras cosas.
Sí, pero este es un aspecto que domino especialmente y que me permite ayudar mucho al equipo. De hecho, mi objetivo es ser la mejor reboteadora de la liga esta temporada.


Usted nació en California. Como consiguió la nacionalidad macedonia?
Todo surgió del hecho de que mi hermana [Courtney] tenía una compañera de equipo el agente de la que estaba buscando una pívot estadounidense para reforzar la selección macedonia. Courtney no podía ser porque ya había jugado con los Estados Unidos, y me dijo si me interesaba. Y lo acepté. De eso hace dos veranos.


Aún no ha debutado en competición oficial. ¿Qué ha hecho?
Tanto yo como dos norteamericanas nacionalizadas más hemos trabajado con la selección, reforzando los entrenamientos y ayudando al equipo. Piensa que se trata de un grupo con jugadoras muy jóvenes e inexpertas.


Las competiciones de selecciones coinciden muchas veces con el primer mes de la WNBA, donde todavía no ha jugado. ¿Un hándicap?
Yo, como toda jugadora de mi país de origen, tengo el sueño de poder participar en la WNBA. Es normal. Pero también tengo una obligación con Macedonia. Y, si me convocan, estaré disponible.

Jordi Prat
foto: Quim Puig
lesportiudecatalunya.cat