Gernika Bizkaia se ha situado en lo alto de la clasificación y ofrece argumentos suficientemente consistentes como para contar con ellas como uno de los claros candidatos a participar en la Copa de la Reina. Así nos los confirma un entrenador que vive a caballo entre la humildad y también la ambición.

Que el titular no confunda. Mario López es un entrenador inteligente, conocedor de las sensaciones variables de un baloncesto que nace y muere cada fin de semana, cada lunes, tras el último reto. Sabe el técnico vasco que las victorias endulzan la vida del técnico, que le dan credibilidad a sus propuestas pero que de pronto una, dos, tres derrotas, cambian dinámicas, convierten las palmadas en silencios, las sonrisas en miradas perdidas. Mario López dijo textualmente: “Miramos, de reojo, hacia la Copa de Reina” y este periodista, con la excusa del espacio, obvia el matiz y busca un titular más contundente. Pero aquí lo importante es lo que sucede en el día a día y no lo que puede llegar. Aquí lo que aporta felicidad al baloncesto de Gernika, es que su equipo de “guerreras” se codea con las mejores de la Liga Femenina y desafía pronósticos ilusionando tanto a la gente de siempre como a las niñas que se enganchan al baloncesto. Aquí lo importante es que el ayuntamiento amplía el aforo de un pabellón que se ha quedado pequeño para tanta calidad, para tanta pasión, para tanta emoción.

“Disfrutamos del momento, claro que lo disfrutamos pero lo hacemos con los pies en el suelo, conscientes de que nuestro objetivo sigue siendo el mismo que al inicio de la temporada pero preparados para afrontar cualquier reto que se nos presente. ¿Qué luchamos por estar arriba? Pues lo haremos con ambición. ¿Qué lo hacemos para no descender? Lo haremos con valentía”. Habla Mario López, analizando además la transformación de un equipo convertido esta temporada precisamente en eso, en un EQUIPO con mayúsculas que fragua sus victorias desde “el trabajo coral”. “La temporada pasada teníamos claros los referentes de nuestro ataque pero en la actual suman muchas más jugadoras, rotamos diez, mantenemos un ritmo alto, y eso nos permite llegar a los finales de partido con fuerzas. Creo que los últimos cuartos siempre nos están siendo favorables y es posible que eso se deba a dos razones. Una, que tenemos muy claro a qué jugamos y otra que físicamente llegamos bien”.

Versatilidad para jugar con grandes o pequeñas, buena lectura de partido de unas jugadoras inteligentes e implicadas. Fondo de armario para responder a las propuestas de un entrenador que entiende perfectamente que “los técnicos estamos para adaptarnos a las características de nuestros equipos y para buscar dónde podemos ayudar más a nuestras jugadoras para que mejoren su rendimiento”. Un técnico que reconoce “trabajar con mucha más tranquilidad ganando que perdiendo” en un liga exigente, “con más calidad que el año anterior en la mayoría de equipos. Hoy por hoy, salvo quizás Añares Rioja, es impredecible pronosticar quién ocupará una de las dos últimas plazas lo cual te hace estar muy alerta en cada partido porque una racha de victorias te lleva arriba pero una de derrotas te coloca en situación muy delicada”.

Y el próximo fin de semana partido clave en Bembibre para un Gernika Bizkaia que reconoce “mirar la Copa de reojo”. “Es un partido muy importante porque ganar significaría sacar tres victorias a un rival que aspira a estar entre los cuatro primeros y claro, ante esa oportunidad todos estamos especialmente ilusionados”. Una ilusión que se vive en una población volcada “con el baloncesto femenino, el rugby y el futbol” afirma un entrenador encantado de que su equipo provoque pasión, transmita ilusión

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