El Spar CITYLIFT Girona acaba la primera vuelta inmerso en una reconstrucción lenta y costosa que le ha provocado una crisis de identidad
Perdida la Euroliga, el objetivo es volver a ser buen competidor antes de la copa

Valorar la primera vuelta del Spar CITYLIFT Girona de forma lineal sería un error grave. Hay un antes y un después del parón por preeuropeo de noviembre. Y el después está siendo duro de afrontar y aún más complicado de remontar. Tanto es así que el equipo llega a las minivacaciones (siete días) habiendo encadenado seis derrotas. Ciertamente, tres son en la Euroliga, pero es que en la Liga Femenina el Uni sólo había enlazado tres derrotas una vez en siete temporadas, hace cinco años. Está a punto de llegar el segundo refuerzo que, en principio, será el último. Con Spanou más cerca de la vuelta, el trabajo para volver a ser un equipo con sello propio y, sobre todo, para llegar a la copa con argumentos para ser un rival temido, es ingente.

Un descalabro

Cinco semanas separan la exhibición contra el Ekaterimburgo -nunca Fontajau había ovacionado tanto el equipo en una derrota- y la inoperancia desconcertante de Salamanca. Se ha entrado en la copa -sin ser cabeza de serie- por los réditos de las primeras jornadas (9-1) y por el basket average, pero el Uni de fin de año no tiene nada del equipo campeón de liga y de la supercopa. Es lógico que las prestaciones se hayan resentido sin Gray y Spanou. Sólo hace falta que se analice el cuadro adjunto, con las dos ausentes -siempre en las primeras posiciones- en negrita. No se las ha sustituido hasta ahora y la bajada de talento y de efectivos no se ha podido compensar. Pero más dramática ha sido la pérdida de identidad. Antes del ataque el generaban Gray y Jordana. Con la catalana nuevamente asfixiada de minutos -el técnico, Miguel Ángel Ortega, admite que no encuentra el momento de hacerla seure- y sola en la creación, la idea de pasar a sumar o generar desde dentro (con Coulibaly) de momento no es sólida. Knezevic ha dado un paso adelante clarísimo, justo cuando más mal, y siempre da la cara, pero no es suficiente. Mingo respondió bien cuando se la dejó fuera de la Euroliga, pero se ha estancado a partir de las dudas en ataque. Y el e-equipo acaba siendo previsible y mediocre, también porque ha renunciado a correr por pura necesidad de llegar con fuerzas a los finales de los partidos. Que son dos por semana y con siete jugadoras.

Y en defensa, el Spar ha tenido que abandonar la idea dO'rtega de defender agresivamente arriba, con largas ayudas de las pivotes, y el valioso recurso en la zona match up. En el primer caso, nuevamente para ahorrar combustible. En el segundo, porque requiere un nivel de comprensión del juego que no todas las jugadoras han acreditado.

Spanou, hasta mediados de enero

A punto de llegar el segundo refuerzo, al Uni sólo le quedará recuperar definitivamente las lesionadas para tener la plantilla que debe terminar la temporada. La primera en volver debería ser Artemis Spanou, al que se espera en Girona a mediados de enero, para comenzar a entrenarse con el equipo, una vez recuperada de la operación en el dedo índice de la mano derecha. La siguiente debería ser Anna Carbó, pero en su caso (lesión de cartílago de la rodilla izquierda), hacer un pronóstico es atrevido, aunque la cabecera no llegará a tiempo para la copa

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