Jugadora del Spar CITYLIFT Girona. Después de ocho temporadas en el Uni Girona, una inoportuna lesión en la rodilla izquierda obliga al alero barcelonesa a dejar el baloncesto con sólo 27 años y una espina clavada: no haber podido debutar en la Euroliga. Carbó se va el lunes de vacaciones a Australia y cuando vuelva decidirá hacia donde enfoca su nueva vida laboral. En esta entrevista repasa las emociones de este difícil último curso en activo, que se ha pasado en blanco.

 

¿Qué se siente cuando una recibe aplauso unánime de 4.000 personas, como le pasó el domingo en Fontajau?
Se me puso la piel de gallina. No me lo hubiera imaginado, yo soy muy humilde y realista. Fue una alegría muy grande, y más allá de los éxitos deportivos que he conseguido en Girona, lo que más valoro es este aprecio de la gente. He ganado una liga, he jugado Copas de la Reina, pero esto sólo son trofeos. El sentimiento de ver 4.000 personas de pie aplaudiendome a mí, que soy de Barcelona, ​​que siempre he ido haciendo sin llenar titulares de periódicos ni ser ninguna gran estrella de 30 puntos por partido, no tuvo precio. Yo he sido de hacer trabajo sucio, de hacer equipo, de poner carácter y la gente lo valoró.

La pesadilla de la lesión arranca en septiembre. ¿Qué recuerda?
Yo me lesiono en un entrenamiento el pasado septiembre. El día que jugamos y ganamos la final de la Supercopa, contra el Perfumerías Avenida, tenía la rodilla muy hinchada y al mediodía fui a hacer una resonancia. Allí nos dimos cuenta de que no tenía cartílago, que es una membrana que separa los huesos. Aquella noche no jugué la Supercopa porque la rodilla estaba muy hinchada y esto hacía que mis ligamentos cruzados no estuvieran bien posicionados, y corría el riesgo de romperme más cosas. Después fui al doctor Lobo, en Barcelona, ​​y me dijo que al no tener cartílago esto no se regenera y comportaba que mis huesos fueran chocando entre ellos. Quería decir riesgo de padecer problemas óseos, artrosis ... Me operaron para limpiar los trozos de cartílago que había por allí dispersos y hacer agujeros en el fémur para intentar que sangrara y haz una costra que ha tardado seis meses en hacerse. Ahora, con esta costra, los huesos ya no pchocan y puedo hacer vida normal pero no puedo jugar de manera profesional para que me la podría llevar con cualquier movimiento brusco.


¿Cuando toma la decisión de dejar el baloncesto?
La decisión la tomé exclusivamente yo. Los médicos no me han dicho "no juegues". Ellos me han puesto sobre la mesa todas las posibilidades. Me dijeron que si seguía jugando debería ver como aguantaba el dolor y, después, habría que estar atento a si la rodilla se volvía a inflar o no. Pero el factor que para mí fue determinante fueron las consecuencias de continuar en activo, como la posibilidad de sufrir una artrosis en el futuro. ¿Cuando tomé la decisión? El mes pasado. En febrero había forzado porque había dos objetivos muy importantes, poder jugar aunque fuera un partido de la Euroliga, y la Copa de la Reina. Forzando se me volvió a hinchar la rodilla, me dolía, tuvimos que parar la recuperación porque me hice un edema óseo bastante heavy, pasé por un tratamiento de corticoides ... viendo esto, que a pesar de intentar aguantar el dolor y forzando seguía haciéndome daño, fue cuando lo tuve claro. Me dije "mira Ana, esto no tiene ningún sentido. Ni aguantando el dolor lo conseguimos". Lo he intentado y no ha podido ser. Quizás en septiembre próximo estaría en condiciones de empezar a entrenar, pero en qué condiciones? Con dolor? ¿Qué nivel daría?


¿Con quien lo habló?
Con la familia, evidentemente, los médicos, los amigos. Todo el mundo ha respetado mi decisión, que es la más correcta, médicamente, por mi salud. Claro que me hubiera gustado jugar más años a baloncesto, pero tenía que mirar el futuro. Tengo una carrera de Derecho, espero encontrar nuevas salidas profesionales, aunque ahora entro en un mundo desconocido como es el laboral.


¿Se ve más trabajando en el baloncesto o en el mundo del Derecho?
El baloncesto puede tener muchas vertientes. El club también me ha ofrecido la posibilidad de seguir trabajando con ellos, en las oficinas, porque quieren seguir creciendo y necesitan gente, pero no sé cómo terminará. Ahora lo que tengo ganas de hacer, lo que necesito, son unas vacaciones. El lunes me voy dos meses en Australia para hacer un reset. Cuando vuelva veremos qué haré.

¿Se ve haciendo de entrenadores?
No. Lo tengo muy claro. Sí que veo a Noe (Jordana), aunque ella dice que no. Me encanta el baloncesto, me puedo pasar horas viendo baloncesto ... pero no sé llevar grupos, no me veo.


El viernes, en su despedida, decía que cuando llegó a Girona con 19 años tenía ganas de jugar al baloncesto y de comerse el mundo. ¿Lo ha conseguido?
Lo he conseguido todo menos una cosa, jugar Euroliga. Mi club sí lo ha conseguido, pero yo no. Esto me ha sabido muy mal. Estoy supercontenta y superorgullosa de haber visto al Uni Girona en esta competición. Para mí es un orgullo que  Diana Taurasi haya venido a Fontajau, haya sufrido para acabar ganando sólo de tres, y habiendo de anotar 36 puntos. Ahora ya sabe qué es Girona. Las mejores jugadoras del mundo ya saben donde está Girona! Esto me emociona. Este es mi club y mi ciudad.


¿Más allá del título de Liga del año pasado, con qué partido se queda de los 202 que ha jugado con la una?
Es muy complicado. No sé, me quedaría con todos. Recuerdo la primera temporada, sintiéndome ya muy a gusto aquí porque estaba en casa, no a 600 kilómetros de distancia. Yo ya había probado la Liga Femenina en Burgos y en Madrid con Estudiantes, pero las experiencias no acabaron de cuajar. Por eso acabé aceptando venir a Girona a pesar de tener que bajar a Liga Femenina 2. Aquella temporada ganamos muchos partidos, y decía a Ana Caula que tenía más victorias en ese solo año que en los dos anteriores, donde sufrí dos descensos y muy malas sensaciones. En mi primer año en Girona fiché especificando que sólo entrenaba de tardes porque yo quería estudiar y cada día, por la mañana, me iba a clase en la Universidad. En aquellos momentos pensaba que la Liga Femenina no era para mí, había tenido malas sensaciones, y opté por volver a casa, jugar y estudiar. Lo había intentado dos años y el baloncesto profesional no era lo mío.


¿Quien la vino a buscar? ¿Cómo fue su fichaje?
Yo ya conocía al Uni porque me había enfrentado muchas veces con el Mataró. Había ganado incluso un campeonato de Cataluña junior en Fontajau. Anna Caula había sido entrenadora mia en una selección catalana infantil y también me parece que en una española de base. En 2006 me vinieron a ver Anna Caula y Pere Puig al Europeo de Tenerife pero aún así yo fui a jugar en Liga Femenina. Dos años más tarde volvieron a venir en un campeonato sub-20 en Pescara . Me vendieron un proyecto pequeño, de club familiar con ganas de crecer, y como yo quería volver a casa para estudiar lo acepté.


C¿uándo descubre que realmente podía ser una profesional del baloncesto?
Cuando subimos a Liga Femenina. Yo pensaba que tendría un rol de suplente o que me darían las gracias y preferirían fichar otras jugadoras, y no, Caula me dijo que confiaba en mí y que yo era su alero titular. Esto me dio mucha confianza y vi que sí era capaz de jugar en la élite y ser profesional del baloncesto. Me fui consolidando y con el club fuimos subiendo escalones. Ganar la Liga fue un gran éxito pero también ha habido momentos duros como cuando en la Copa de la Reina nunca hemos podido llegar a la final. El partido del año pasado contra el Conquero fue dramático. Pero en definitiva he reído más que he llorado aquí. En los viajes, en las horas de pista, en los partidos. Hemos trabajado mucho pero también nos lo hemos pasado muy bien.


¿En estos ocho años en Girona ha tenido ofertas para irse?
Sí.


¿Y por qué no las aceptó?
No me veía jugando en ningún otro sitio. Este es mi club. He tenido ofertas, algunas por más dinero. Entiéndame, no le hablo de superofertas, pero sí otros clubes de la Liga Femenina. ¿Por qué tenía que irme si estaba bien en Girona? He valorado siempre mucho más eso que el dinero, que 1.000 euros más. Aquí he sido feliz, el club siempre me ha dado confianza y he estado al lado de casa. Prefiero estar aquí que ganar X en otro lugar. Imagina si he sido, de feliz aquí, que ha habido veranos que he trabajado en el campus del club, como una monitora más. Jael Freixanet y yo, por ejemplo, les decíamos a final de temporada: "muy bien, de septiembre a abril está la liga, pero ahora qué hacemos», y nos ofrecían este trabajo y poder seguir viviendo en el piso aquí. Gracias a ello también he pasado grandes veranos en Girona.


La que sí aprovechó fue la experiencia de Australia.
Sí, conocí aquí en Girona un entrenador del equipo donde iba a jugar los últimos años. Me propuso si estaría dispuesta a ir allí, aunque ya me advirtió que no me podrían pagar. Me daban piso y coche, y los billetes. Evidentemente que lo acepté, porque además los calendarios no se pisaban y podía jugar la Liga Femenina aquí y luego ir hacia allí. No había ido a la otra punta del mundo a jugar al baloncesto y me encantó. Fue espectacular.

Jordi Roura
diaridegirona.cat
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