La pregunta del título habría sido más fácil de responder hace unos meses.

 

La primera parte de la temporada fue una empinada subida para una Noemí Jordana que, más de una vez, y reconocido por ella misma, se arrepintió de no haber terminado dejando el baloncesto el pasado verano, cuando dudó entre aceptar el reto de liderar el estreno del Spar CITYLIFT Girona en la Euroliga o, ya con 35 años, retirarse y entrar en el mundo laboral aprovechando los estudios de magisterio.

Al final ganó seguir en el deporte y, después de verla jugar 45 minutos el domingo en el segundo partido de la final, quedan algo más amortiguadas aquellas palabras del mes de noviembre, cuando reconocía que se había arrepentido «un par de golpes y suficiente »de no haber plegado en verano porque« al principio de temporada iba muy perdida. No acababa de encontrar mi lugar dentro del equipo. Había mucha gente perdida y yo en el caos no me siento bien ».

La manera de entender el baloncesto de Noemí Jordana es diferente de la de Miguel Ángel Ortega. En la pretemporada, con la voluntad del técnico del Hospitalet, posteriormente matizada, de presionar en toda la pista Jordana ya no lo vio muy claro y la relación entre técnico y jugadora lo largo de los meses no pasó nunca de ser «profesional ».

Mañana, cuando se encuentren en Salamanca, no se harán ningún gran abrazo. Con todo, Noemí Jordana, tanto con Ortega como con Xavi Fernández, remate como nunca para sacar adelante una temporada complicada en el Uni ejerciendo su habitual papel de jugadora, capitana, traductora y asesora técnica. La llegada de Chrissy Givens, con quien ha conectado muy bien deportivamente, fue una ayuda para poner orden en la pista, pero, justo antes de la Copa, la base nacida en Torelló volvía a dejar claro que este verano tendrá que coger -se unos días para decidir su futuro. «Ganar la Copa sería la mejor despedida antes de la retirada», decía a mediados de febrero la base.

Pero, en aquella Copa, aunque con Ortega en el banquillo, el Uni no fue nada competitivo y Jordana en marchó con un especial mal sabor de boca. «Hemos hecho una primera parte vergonzosa», dijo tras la clara derrota ante el Perfumerías Avenida en la semifinal.

Ahora, al lado de otro partido contra el equipo de Salamanca en el que el Uni podría acabar ganando la Liga después de una temporada muy complicada, Noemí Jordana aparca las decisiones de su futuro para dentro de unas semanas. Pero, a diferencia de lo que ocurría hace unos meses, la base ha recuperado la sonrisa. Al igual que otras jugadoras del equipo. El Uni llega muy justo de fuerzas a la final, y mermado por las lesiones de Pikciute y Ibekwe, pero con Xavi Fernández el equipo juega un baloncesto menos frustrante para Noemí Jordana, a la que su actual técnico no tiene problemas para definir «como la mejor base de la Liga y un referente histórico del baloncesto femenino español».

Jordana acabará la temporada luchando por revalidar la Liga, siendo pieza clave en el equipo, y manteniendo un bonito duelo con Silvia Domínguez, la base internacional de la Avenida.

Último partido como jugadora profesional? Eso sólo lo sabe ella. Quizás todavía ni ella. Al igual que también tendrá que decidir ella si su futuro pasar por las banquetas. Hija de Ramón Jordana, un histórico del baloncesto de formación y que hizo una pincelada en la élite durante unos meses del año pasado en Girona, Noe Jordana es la clásica base al que le gusta hablar con las compañeras, mandó a la cancha y opinar en los tiempos muertos.

En los últimos veranos, Jordana ha trabajado con la Federación Española haciendo de delegada en campeonatos de Europa o Mundiales de categorías inferiores - con Anna Caula o Mario López (Gernika) de seleccionadors-, pero ella dice no verse haciendo el trayecto hacia las banquetas como primera entrenadora. «No, no haré. Como entrenadora sería demasiado cabrona. Mucha gente me lo ha preguntado y siempre contesto lo mismo. Si ahora, a veces, ya me enfado siendo jugadora, imagínese haciendo de entrenadora ... », explicaba en una entrevista en este diario Jordana hace un par de años.

Ahora, sin embargo, han pasado dos temporadas más donde, además de títulos, ha acumulado experiencias de todo tipo jugando a las órdenes de su padre, de Roberto Iñíguez, de Miguel Ángel Ortega y de Xavi Fernández. La gente que la conoce bien sí la voz en un banquillo y, esta misma semana, Anna Carbó explicaba que ella no sería entrenadora «porque me gusta mucho el baloncesto pero no sé llevar grupos» mientras que, en cambio, decía que « sí veo Noe, aunque ella dice que no »


Marc Verdaguer
diaridegirona.cat
montaje foto: LOKOS

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