La escolta del Uni Ferrol, especialista desde el perímetro, aún no ha anotado de dos esta campaña tras 24 duelos
En la Liga Femenina hay jugadoras que, como ocurre en algunas relaciones de amor, se sienten a gusto teniendo a su pareja a distancia. De hecho, Patricia Cabrera (Gran Canaria, 1991) lleva esta forma de idilio con el aro hasta el extremo. Desde que llegó a Ferrol, a pesar de jugar unos veinte minutos por partido, apenas ha anotado once canastas de dos puntos. Y para encontrar la última hay que remontarse a la pasada temporada. Esta campaña lo ha intentado solo diez veces, sin suerte hasta el momento. Pero en la estadística, justo al lado, aparece la sobresaliente cifra de 44 triples de 121 lanzamientos, si se tienen en cuenta los de la Liga regular y los del duelo disputado en la Copa de la Reina. «Soy bastante consciente de esos números. Nunca tengo esos tiros porque no es mi juego. Si alguna vez tengo la oportunidad de lanzar de dos, lo hago, pero cuando salgo a jugar tengo que hacer lo que sé hacer, y eso es tirar de tres», zanja la escolta del Star Center Uni. Solo diez tiros libres -de doce intentos- rompen su afán por el perímetro.

No se trata, sin embargo, de algo nuevo en su vida profesional. En marzo de 2015, cuando vestía la camiseta del Gran Canaria 2014, estableció el récord de la competición con 10 triples. Hace justo dos semanas, se marcó un 7 de 10 en Cáceres, con tiros de todos los colores. «Salgo a tirar fuera, soy una amenaza, y provoco que mis compañeras tengan espacio dentro. Eso es lo importante», argumenta Cabrera, que ya sentía desde pequeña afición por no adentrarse en el arco: «Siempre he trabajado bastante el tiro. Y al ver que las metes y se te da bien, lo trabajas aún más». El oficio en los entrenamientos es, desde su visión de bombardera, algo imprescindible. «Puedes ser buena tiradora, pero si no practicas y no le dedicas muchas horas, al final luego no las metes. La clave es tirar mucho durante toda la semana», añade la escolta, a la que le da igual «estar a siete metros que a ocho». «Ese es mi juego. Desde detrás del perímetro es donde más cómoda me siento», deja claro.

«Siempre tengo confianza»

El pasado fin de semana, frente al Araski en casa, se encontró con una situación tan habitual en los tiradores: la relación con el aro se rompió durante unos minutos. Erró siete intentos seguidos, pero a la hora de la verdad, en plena remontada en los minutos finales, acertó dos. El último, con paseo previo por el tablero. «Esos también valen tres puntos», bromea. Esa confianza que nunca pierde es otro de sus sellos: «Siempre la tengo. Puedes fallar el último tiro de un partido, pero la confianza no puede faltar. Un tirador tiene que tener claro que desde que le dan una mínima ventaja, tiene que tirar, ser una amenaza». Pero, ¿y si algún día no te atreves? «Lino [López, el entrenador] no me deja. Entro en pista y él quiere que si tengo un espacio, me la tire», asegura.

El perímetro es un fiel amigo del Uni, un equipo con menos altura en la zona que otros de Liga Femenina, pero en el que hasta las pívots lanzan de tres. En el conjunto de la competición es el tercero en triples anotados (151) y el tercero en porcentaje (32,4 %). La canaria, por su parte, alcanzó hace poco el centenar desde que viste la camiseta ferrolana. «Puede que mi estadística sea rara, pero ya tocará meter alguna vez de dos. Mientras siga metiendo de tres...», concluye.

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foto: José Pardo