No podía ser una noche con final triste. De hecho, ni el martes lo será, termine como termine la liga. Pero en Fontajau había demasiados ingredientes para que no acabara mal. La épica, con el partidazo de Ibekwe tras la lesión del miércoles y con el regreso espectacular de Alminaite después de tres semanas lesionada. Y la emoción para el último partido de Noemí Jordana en Fontajau, donde hubo la mejor entrada de la temporada excepto la final de copa.

Al final, puños en alto, abrazos y un interrogante en el ambiente. Una vez ha caído el muro, una vez al Avenida ha sido vencido, por qué no puede caer la liga en Salamanca? La presión es ahora para la Avenida. En la capital castellana son unos maestros a la hora de ornamentar escenarios competitivos y vestirlos de epopeya. El Avenida es el favorito para ganar la liga pero deberá sudar cuarenta minutos más como mínimo. El Uni lo hizo, para ganar, para reivindicar el carácter que no había exhibido, para volver a enamorarse Fontajau, por Noemí Jordana ... Ahora ya saben cómo se hace.

Así sí. El Spar CITYLIFT Girona saltó la pared que le había levantado la Avenida esta temporada y martes será en Salamanca dispuesto a derribar el muro de la liga. La victoria de ayer es una hazaña para añadir a las noches memorables de Fontajau, que ya son unas cuantas. Ganar la liga a domicilio sería una heroicidad por parte de un equipo que, ayer sí, no tuvo ninguna fisura y se sobrepuso a todo lo que le planteó la Avenida y el partido.

Fue un triunfo colectivo, con Fontajau como en las grandes noches (3.800 aficionados) y con algunos nombres propios: con la Ibekwe de ayer no hay ninguna duda de quién debe ser la referencia del Uni. Con la Alminaite de ayer hay un gran valor de futuro. Y con Noemí Jordana está la candidata ideal para levantar el trofeo de campeonas martes. Esto es deporte, y en deporte todo es posible.

equilibrio absoluto

Los dos primeros cuartos fueron de equilibrio total en el resultado. El Uni llegó a ganar de cuatro (30-26) y la Avenida, de tres (23-26). El arbitraje, bajo escrutinio desde el segundo 1, fue más equilibrado que el miércoles pero Coulibaly fue quien se cargó de faltas, dos en el primer cuarto y la tercera, ingenua, por haber abierto los codos después de un rebote ( 23-22, 14 '). Pero las faltas de la maliense fueron un problema menor porque permitieron que Alminaite reapareciera. Y con la lituana llegó aquella defensa zonal que no deja espacio al palo medio, desde donde el miércoles Milovanovic y Elonu habían hecho tanto daño. Y con la lituana zurda llegaron los balones colgados para los 2,05 -algunas en transición o saliendo de presión- que se convirtieron en 10 puntos al descanso. Por una vez, la manta de la defensa del Avenida no lo tapaba todo y descuidaba la mano izquierda de Alminaite.

Ibekwe dio la cara a pesar de las molestias en la rodilla. Seguían algunos de los problemas del miércoles como el rebote (aún más grave que en el primer partido), las pérdidas (11) y, como el miércoles, no hacer falta -en tenían dos- para evitar un baloncesto en el último ataque castellano del segundo cuarto. Pero también persistían los del Avenida, sobre todo contra la defensa zonal, como si no tuvieran ningún plan para atacarla que no fuera confiar en el talento de Milovanovic. Y había algunos elementos de mejora, como el acierto en el triple (4/9), con uno de Peters para tablero desde ocho metros y el límite de posesión como máximo exponente. Y la otra diferencia era que había más gente en Fontajau (3.800) que el miércoles en Würzburg.

El tercero ya no da pánico

Daba miedo la vuelta del vestuario, por lo que había pasado en los precedentes. El Avenida hizo lo de siempre, subir el nivel de contacto, castigar Jordana y cargar el rebote con Elonu de tres. Pero el Uni fue protegiendo mejor su cesta y su rebote, primero con Alminaite (hasta que hizo la cuarta en un bloqueo, 48-47) y después con Coulibaly. El primer momento delicado (45-48) se salvó (58-55) y el pánico fue a la papelera.

Ibekwe, fuera de serie

Cinco puntos arriba (60-55), máxima diferencia hasta ese momento. El Avenida ya iba al límite, miraba el marcador de faltas -10 a 18 en ese momento, como si no fuera normal con un equipo haciendo siempre zona- y Peters se notaba sangre en la cara. Llegaron los momentos clarividentes de Jordana, que no quería retirarse con una derrota en casa (63-56). Y como un animal herido, la Avenida se revolvió. Con Milovanovic más collado, la receta siempre la tiene Silvia Domínguez. Nadie más se la jugaba y con el Uni en bonus, la catalana sumaba desde el triple y el tiro libre (2-12 y 65-68, 36 ').

Coulibaly ya había caído por faltas y poco después lo hacía Beard. Pero la gélida Alminaite no se dejó impresionar por el reto y, de una manera diferente a la maliense, también proteger la pintura.

Pero fue Ibekwe la ejecutora del Avenida. En Salamanca recibió por todos lados -y que se prepare, martes- pero sus cuatro últimos minutos de ayer son fabulosos, de jugadora con potencial de estrella. Diez puntos, rebotes y recuperaciones cuando las piernas ya no deberían dar para mucho más. El pase que cortó y que convirtió en el 75-72 cruzando el campo en dos segundos con unas zancadas descomunales merece un espacio en la memoria gráfica del baloncesto gerundense


Coreada, manteada, idolatrada ...

Noemí Jordana jugó 33:28 el día de su último partido en Fontajau. Seis puntos, ocho asistencias, dos recuperaciones y cinco faltas recibidas. Pero sobre todo defensa, defensa y más defensa. Cualquiera diría que no se debe retirar. Antes de comenzar el partido, una lona enorme recordaba la efeméride. Pero para que fuera un día emotivo debía tener un final feliz y lo tuvo. A cinco segundos del final, con todo decidido, Eric Surís tuvo un detalle enorme sustituyéndola por Rosó Buch, la jugadora que en buena lógica debe recoger su testigo. El partido no estaba acabado pero Fontajau coreaba su nombre. Después la hicieron volver a la pista, la mantearon, la abrazaron y le pasaron el micrófono. "Es muy bonito terminar juntos en un mismo pabellón del equipo con el que empecé [se refería al CB Torelló, invitado por el Uni Girona al partido] y el equipo con el que acabaré. Aquí me he sentido como en casa ". Su padre y maestro de baloncesto, Ramon Jordana, asistió al partido.

Toni Romero
foto: Lluís Serrat
lesportiudecatalunya.cat
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