Sin alargar más el brazo que la manga, el club catalán conforma un bloque a priori compacto y polivalente con una apuesta por la juventud (cuatro debuts en LF1), la velocidad y la alta anotación. Cadí la Seu se reconstruye de nuevo para intentar, esta vez sí, poder volver a meterse en los play off por el título al final de la próxima temporada. El equipo catalán se ha tenido que reinventar un verano más pero ha acabado armando una plantilla que satisface la dirección deportiva del club.

Sólo (o hasta, depende como se mire) cuatro de las jugadoras del año pasado continuarán en un plantel que apuesta nuevamente por la juventud, por intentar descubrir nuevos valores y, al menos el curso venidero, por la polivalencia de casi la totalidad de sus diez mujeres. Joan Carles Pié volverá a aliñar una ensalada de piezas ya asentadas en la Liga Femenina con otras que la desconocen totalmente.

 

De hecho, una de las claves que deben decantar el éxito o el fracaso del nuevo proyecto de Sedis Bàsquet será, justamente, ver como se adaptan a la competición española las tres americanas del equipo. Tres, claro, si entre ellas se incluye a la catalana Ariadna Pujol. Ella, Mehryn Kraker y Caitlyn Ramírez llegan a la primera división del baloncesto estatal procedentes de la NCAA. Otro elemento decisivo será ver cómo sale la apuesta hecha en la dirección de juego. En principio la directora de orquesta más clara es la canaria Yurena Díaz. Pero viene de un año en blanco. La otra mujer llamada a llevar las riendas del equipo es la italo-argentina Macarena Rosset, otra ‘rookie’ en la competición. Otro melón por abrir.

Pero vayamos por partes y retrocedamos un poco. Sedis Bàsquet es, tras Perfumerías Avenida, el club de la actual LF1 que más temporadas lleva en dicha competición. El 30 de setiembre iniciará su décimo quinto curso en la máxima competición del baloncesto español. Y lo hará con la misma filosofía de siempre: no estirar más el brazo que la manga e intentar acomodarse bien en la clasificación para no tener que sufrir por la permanencia. La Copa de la Reina o los play off están allí, lo sabe el club, y espera no tener que vivir otro desenlace a cara o cruz como el del último partido de la liga pasada ante Bembibre, con desilusión incluida en casa.

Por aquel entonces, la última jornada de la temporada anterior, hasta cinco jugadoras del plantel sabían que si lo querían y había acuerdo por ambas partes, el club contaba con ellas para el campeonato 2017/2018. Las nacionales Tania Pérez, Andrea Vilaró, Belén Arrojo y Georgina Bahí más la base alemana Svenja Brunckhorst constituían, casi casi, el quinteto titular. Consciente que no se podrían retener todas las piezas, la dirección deportiva capitaneada por Pep Ribes ya tenía activados los mecanismos de búsqueda desde principios de año. Y en la agenda figuraban subrayados ya tres nombres de los citados hasta ahora: Díaz, Pujol y Kraker, aunque con estas dos no había posibilidad de establecer ningún contacto hasta mayo, cuando finalizara el curso universitario. Son las reglas de la NCAA.   

Salidas, renovaciones y fichajes

Terminó en la Seu d’Urgell la temporada con la decepción de no poder colarse entre los seis primeros de la clasificación y empezó el baile de nombres. Joan Carles Pié fue el primero en renovar y juntarse con Marta Montoliu y Nogaye Lo, con contrato en vigor. Tania Pérez ponía punto final a una etapa de seis años en el club con la intención de iniciar nuevas aventuras. Y si no cambian las cosas anunciará en breve que pone rumbo al baloncesto polonés. Otra ‘polaca’ más. Tampoco seguirán Arrojo -que se mantendrá en la LF1 en un equipo que aun no ha desvelado- y Brunckhorst, que debutará en el baloncesto francés (Niza).

Y entre salida y salida llegaron también las renovaciones y los nuevos fichajes, hasta conformar un ‘roster’ que, sobre el papel, es de lo más equilibrado. Con jugadoras que pueden ocupar múltiples posiciones y garantizan numerosas combinaciones. El club da por buena (hasta muy buena) la confección de la plantilla. Sin salirse del presupuesto inicial y consiguiendo en buena medida hacer realidad el ‘plan A’. Porque con las pretensiones y posibilidades de Sedis Bàsquet considerar ‘plan B’ a la pivote americana Caitlyn Ramírez puede parecer faltón aunque ciertamente no estuviera entre las primeras opciones del club para integrar su futuro juego interior.

Más aventurada puede parecer la incorporación de Macarena Rosset. Pero su falta de experiencia en una liga europea de primer orden la suple con ilusión y ganas. Este es otro sello del club catalán. A falta de dinero, juventud y trabajo. Y hambre para labrarse un futuro. Lo reconocía, por ejemplo, Ramírez a ‘Locosxelbaloncestofemenino’ cuando se le exponía que Cadí la Seu ha configurado un plantel aparentemente talentoso pero con bastante juventud y algo de inexperiencia. “Sí, incluida yo misma. Pero nosotras tenemos que coger experiencia de una forma u otra y en algún sitio tenemos que empezar.”

Hablar hoy por hoy con la pivote nacida en Oklahoma y formada en Troy University o hacerlo con la alero Mehryn Kraker es símbolo de máxima expectación. De desazón positiva por cruzar el charco y empezar la carrera profesional. Durante el año ya se verá cómo van las cosas. A buen seguro podrán seguir el ejemplo, las dos americanas, de la jamaicana afincada en Nueva Jersey Shereesha Richards, la ala-pívot que formalmente fue la última incorporación en anunciarse. Ella ya ha pasado el examen de empezar la aventura europea. Lo hizo el curso pasado en Zamora y ahora seguirá su carrera en el Pirineo catalán. Sedis Bàsquet se la guardaba como un as en la manga. Cuando la anunció, hacía un mes y medio que la tenía firmada. Pero quería cerrar el ‘roster’ no con una décima ficha de relleno, más bien con todo lo contrario.

Y es que mirando nombre por nombre el plantel con el que deberán lidiar Joan Carles Pié y Bernat Canut, de relleno hay más bien poco. Siempre dentro de las posibilidades del club catalán. El conjunto no llega a los 24 años de media (“la plantilla es interesante, con un equipo muy joven y, por tanto, supongo, muy trabajador”, apunta Marta Montoliu), siendo la nueva capitana Georgina Bahí la más veterana con 28. Repasando aisladamente cada una de las componentes del grupo, el Cadí 2017/2018 tendrá que ser un equipo amante de la velocidad y de la alta anotación. Sobre el papel, la gran mayoría de jugadoras tienen facilidad para ver el aro y para rebotear. Y para cambiarse los papeles si hace falta. La ‘shooter’ por excelencia Kraker es capaz de postear de la misma forma que Bahí o Ramírez saldrán a jugarse tiros desde más allá de los 6,75.  

Posición por posición

La dirección de juego se encarga a Yurena Díaz con Maqui Rosset como guardaespaldas. Y sin renunciar a que en momentos puntuales Andrea Vilaró y hasta Ariadna Pujol puedan coger el timonel. La fe del club en Díaz es casi ciega. No es el primer verano que le tiran la caña. Esta vez el riesgo es un poco mayor después que la canaria se haya pasado el año en blanco en Logroño a raíz de la ruptura de ligamento cruzado anterior que sufrió durante la pasada pretemporada en su rodilla izquierda. Con un paso casi fugaz por el baloncesto francés y polaco, Pié espera recuperar la mejor versión de la prometedora base formada en el CB Islas Canarias.

El relevo en la posición de uno lo deberá asumir, normalmente, la italo-argentina Rosset. Remplaza su inexperiencia en primeras competiciones de club -al margen de en Argentina ha jugado en Italia y Alemania, pero siempre en clubes de la segunda división- con una trayectoria notable en la selección. De hecho Macarena enlazará la pretemporada con Cadí con una competición premundialista que habrá disputado con la albiceleste. Ganas locas por jugar en la LF1 es lo que define a esta jugadora y lo que por encima de todo destacan de ella en el club catalán.

La posición de escolta es, a priori, la más asentada en la liga si se parte de la base que serán Andrea Vilaró y Marta Montoliu las dos jugadoras que deban ocupar la plaza. Pero la lógica, como las estadísticas, están para romperlas y la ambivalencia de las integrantes del equipo hace muy difícil predecir que Vilaró y Montoliu sean las 2 del equipo. No hay nada cuadriculado en este equipo pero, en cualquier caso, Andrea, especialmente, y Marta saben de sobra qué es la LF1, qué es Cadí la Seu y hasta pueden intuir su rol. Vilaró fue la pasada temporada la sexta pieza. Necesaria y con mucha presencia. Más de 20 minutos por partido. Algo menos de protagonismo tuvo Montoliu, que asume un rol más de especialista y de permitir oxigenar a otras piezas del plantel.
Sobre el papel, la posición de alero alto está reservada a dos ‘rookies’ que, casi casi, pueden ocupar todos las piezas del puzzle. Ariadna Pujol y Mehryn Kraker llegan a la Seu desde la NCAA y son dos firmes apuestas del club, cuya suerte en la próxima temporada pasa en gran medida por la adaptación en la liga de una catalana de Mataró y una americana de Milwaukee. Ambas del 1995. Zurda formada en la Universidad de South Florida una, y tiradora nata ‘drafteada’ por las Mystics de Washington la otra. Mientras la catalana debe ser una chica para todo de muchos quilates, la alero procedente de las Green Bay de Wisconsin tiene que convertirse en una muñeca (y entiéndase muñeca como aquello que hay entre la mano y el brazo) de amenaza constante.

Y si el juego exterior parece bien armado, no lo es menos el interior. Se hace difícil adivinar ahora mismo el orden de preferencia entre las cuatro pivotes. Hay para todos los gustos: desde la veteranía y galones de Georgina Bahí a la juventud de Nogaye Lo, ambas ya en la Seu el curso pasado, pasando por una ‘rookie’ como la criminólogo Caitlyn Ramírez y una menos ‘rookie’ talentosa como Shereesha Richards. Americana y jamaicana son dos reboteadoras natas. Pero es que Bahí no se queda corta. Si mantuvieran las medias de la última temporada, entre las cuatro aportarían casi 45 puntos por partido al equipo. Casi nada.

Sobre el papel, y sólo sobre el papel, la mallorquina Lo es la menos decisiva. Pero el club tiene tan claro que dará un paso adelante de forma inminente como que se trata de una de las interiores nacionales con mejor futuro. Mientras, la capitana Bahí ya lo es de presente. En su plena madurez deportiva, la gerundense será a bien seguro si no la líder, una de las líderes del conjunto. Dentro y fuera de la pista. Y una guía, especialmente, para Ramírez, una mujer grande, intimidadora, con buena visión de juego y que en los últimos cursos en la universidad supo que tenía que mejorar su mano y a ello se puso. Y parece que aprobó con buena nota. También acabó con excelentes aportaciones y un brillante juego en la NCAA Richards, a quien no le fue nada mal su primera experiencia ‘overseas’ en Zamora.

En la Seu d’Urgell se dan veinte días de vacaciones una vez cerrada la plantilla y justo antes de empezar la pretemporada. La tercera semana de agosto las jugadoras irán llegando a una ciudad que lleva más de dos décadas bocado con el baloncesto femenino. Ya casi referente en la Liga Femenina, lo quiere continuar siendo por mucho que no sea capital de provincia y supuestamente quede lejos de casi todo. A algo menos de dos horas de Lérida, algo más de dos horas de Barcelona y a escasos veinte minutos del centro comercial de Andorra o una hora como mucho de sus pistas de esquí. Cadí la Seu empieza a memorizar: Yure, Maqui, Andrea, Marta, Ari, Mehryn, Geo, Nogaye, Caitlyn, Shereesha. Y vuelta a empezar: Díaz, Rosset, Vilaró, Montoliu, Pujol, Kraker, Bahí, Lo, Ramírez, Richards. Con Pié, Canut y Xavi Calm en el banco.      


TONI SOLANELLES
LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (LA SEU)