Ganar es muy caro en Liga Femenina y más ante rivales como el Lointek Gernika. El Quesos El Pastor volvió a correr, a empujar y a creer mientras tuvo opciones, pero perdió otra vez y, a estas alturas de la temporada, con el agua al cuello, la imagen vale poco si las victorias siguen sin llegar. La calidad y las tablas de las vascas pudieron con el entusiasmo de un conjunto naranja que cometió muchos errores, fruto también de esas ganas de salir del pozo que exhiben las jugadoras. Poco hay que decir de su compromiso, esa es la realidad.

De hecho, durante todo el primer tiempo, las fuerzas estuvieron equilibradas precisamente gracias a la manera de afrontar el choque de las mujeres de Eloy Doce, que enseñaron enseguida sus costuras atrás, pero que descubrieron las contrarias a base de empuje y acierto para firmar un primer cuarto muy vistoso de canasta a canasta. Marina Bas, una pívot con una mano que vale mucho dinero, dio ventaja primero a Gernika, pero Ainhoa López se arrancó para poner a las suyas al nivel.

Más o menos así discurrió todo el primer tiempo, con el Lointek Gernika apretando y el Quesos El Pastor jadeando detrás, pero siempre bien pegado, sin dejar que las vizcaínas rompieran el partido. Si un despiste defensivo, una buena acción colectiva de las visitantes o un error grosero de balance las ponían contra las cuerdas, siempre salían a renglón seguido el talento de Marina Lizarazu, la competitividad de Gisela Vega o la fortuna representada por el triple a tabla de Majstorovic para devolver la igualdad.

Así, el segundo cuarto se cerró con un esperanzador (43-44), tras un parcial 6-0 de las locales, que remaron de la mano de Ivezic para resistir. Para entonces, Lizarazu ya había tenido más descanso que en casi cualquier partido anterior y Vukoje había aparecido para dejar sus primeras pinceladas de base sobria y con tablas.

Sin embargo, todo lo positivo que dejó el primer tiempo quedó emborronado en el tercer cuarto. El Lointek Gernika destrozó sin contemplaciones la zona del Quesos El Pastor con una circulación de balón brillante y una puntería de otro nivel. La figura de María Pina emergió por encima del resto para bombardear la canasta naranja. Pim, pam, pum y las zamoranas a la lona.

En un abrir y cerrar de ojos, las vascas se marcharon de trece (55-68) y dejaron desnortadas a las mujeres de Eloy Doce, que sentó de nuevo a Lizarazu en ese tramo y vio cómo su equipo se mostraba incapaz de atacar con un mínimo de soltura.

Del mismo modo, el poderío de Caldwell bajo el tablero y la dirección de Anna Gómez y de Juana Molina borraron cualquier atisbo de reacción de un Quesos El Pastor, que no bajó los brazos, pero sí perdió la fe.

Con este escenario, el equipo naranja entró 16 abajo en el último parcial y se revolvió de manera tímida ante un rival que trazó un plan, lo siguió a la perfección y terminó por culminarlo con una ejecución impecable. Las vizcaínas se dedicaron a agotar las posesiones con circulaciones que hacían correr a las naranjas de lado a lado, buscando tapar las vías de agua que se iban abriendo, pero sin llegar a achicar lo suficiente.

Casi todos los ataques de las visitantes acababan en tiros librados desde el exterior y, aunque no entraron de forma tan fluida como en el parcial previo, sí fueron suficientes para ajusticiar y desquiciar a un Quesos El Pastor, que tampoco gestionó excesivamente bien este nuevo panorama y que se obcecó en acciones sin demasiado sentido. Especialmente Jenkins, que volvió a firmar una estadística brillante, tuvo problemas para leer el partido.

En este tramo en el que las naranjas tuvieron que remar contra un imposible, Brianna Butler puso el atrevimiento y Marina Lizarazu el único faro que permitió ataques mínimamente organizados. Otro día más, sin mostrar su versión más lúcida, la base de Torrejón de Ardoz demostró estar un paso por delante, pero nuevamente salió golpeada por la derrota y por un codazo de Marina Bas que la dejó grogui en la última jugada del encuentro.

Al final, once abajo para un Quesos El Pastor que padeció a un gran rival y que quizá se acordó de lo a mano que tuvo el triunfo siete días atrás ante Araski. Esta vez no hubo traca final, pero tampoco victoria. Y el tiempo apremia. El próximo envite será de nuevo ante un equipo vasco, el IDK Gipuzkoa, un rival al que las naranjas tendrán que meter mano si no quieren cerrar el largo ciclo en el Ángel Nieto sin victorias.

Manuel Herrera

foto: Emilio Fraile
laopiniondezamora.es