avenida gala tribunaSALPerfumerías Avenida llega hasta el último minuto con opciones (57-55) pero Galatasaray manejó mejor las últimas opciones y acabó haciendo su sueño realidad.

Es muy difícil no dejarse llevar por la emoción y que la adrenalina no se dispare en un encuentro de baloncesto vivido en Würzburg este miércoles en plena Semana Santa. Evidentemente es imposible abstraerse de la relevancia de lo que se pone en juego, que no es otra cosa que disputar una final europea, y además verse rodeada por 3.000 personas entregadas a una misma causa llega en ocasiones a poner la piel de gallina. Fue en Argentina donde a la afición de un club histórico como Boca Juniors se la empezó a llamar 'la Doce' por su capacidad para influir en un partido con su apoyo que hacía sentir al equipo siempre con uno más sobre la cancha.

En el pabellón salmantino se adoptó el nombre de 'la marea' para referirse a los aficionados que apoyan a Perfumerías Avenida, quizá por influencia del azulón del uniforme del equipo aunque más bien parece convenirle porque en encuentros como el de esta noche europea se convierte en una especie de fuerza de gravedad que arrastra con todo y eleva la intensidad de los partidos a niveles estratosféricos. El empuje de 'la marea azul' era algo que se daba por descontado porque no falla en estas citas. Su parte la hizo y restaba que el equipo se subiera a su ola.

La intención por parte de ambos equipos fue la misma con el pitido inicial. Un intento por lanzar un mensaje al rival de 'aquí estoy yo', con ambos muy intensos en labores defensivas e intercambio de puntos en ambos aros siempre obligados a posesiones largas. Sobre saque de fondo de Avenida manos -manotazos pocas veces sancionados-, encima de Galatasaray y presión de Avenida intentando evitar la salida en velocidad de Epoupa. El primer problema para Avenida, las dos faltas de Erika De Souza a los tres minutos, a lo que se sumaba que los primeros lanzamientos triples no entraban hasta que Silvia Domínguez anotó el primero pasados cinco minutos.

Sí se trabajaba bien al rebote, en los dos aros, y eso compensaba el hecho de que Galatasaray viajara más al tiro libre y pérdidas de balón como con la que se entró en el último minuto de cuarto. Eso se solventó con una gran canasta de Robinson que ponía un marcador soñado por todos, 17-9, con el que se acababa el primer parcial. Dígitos que mostraban la absoluta tensión de un duelo jugado a cara de perro mientras la marea iba subiendo.  

No arrancó bien el segundo cuarto con dos pérdidas consecutivas de Moss, jugadora a la que Galatasaray tenía claro que poniendo a Epoupa encima le podía 'birlar' el balón. Dos acciones de ataque fáciles para el equipo turco que lo que deseaba era gozar de transiciones rápidas y que obligaron a Ortega a parar el partido. Nuevas instrucciones y, sobre todo, volver a poner en pista a Silvia Domínguez porque no era cuestión de perder la cabeza.

De su mano y de la recomposición atrás, con una Laura Gil realizando una labor excelente, volvió a irse  Avenida al +8, 23-15, tras una canasta de Elonu, hasta entonces con poco protagonismo ofensivo. Con ese marcador paraba el partido Maljkovic que ni por asomo quería un rival crecido ante su afición. Tenía claro el mensaje, un par de acciones al límite, favorecido siempre por todo lo que se permite en Europa, para intentar rebajar esa ventaja cuatro o cinco puntitos y mantener así la tensión.

Entre los cuatro y los nueve puntos de ventaja para las locales se movía el marcador, con Quigley sumando para su equipo y para dejar el luminoso al descanso con 31-26. No era suficiente pero si se leía en positivo, la mitad del camino estaba andado.

Faltó paciencia en los primeros minutos de la reanudación. Los primeros tiros no entraron y eso repercutió en el trabajo atrás donde Galatasaray anotaba con más facilidad que el primer tiempo, favorecido también porque viajaba muy pronto a la línea de personal y desde ahí cada punto caía como un martillo pilón contra los intereses de Avenida. Se resentía el equipo salmantino en el que solo Silvia Domínguez se atrevía a ir directa al aro pese a llevárselas de todos los colores y después de cinco minutos el marcador no parecía halagüeño, 39-39.  

Quigley desde la línea de 6,75 ponía a las suyas por primera vez desde el 2-0 por delante. Otra vez la 'superclase' americana hacia daño en Würzburg, donde 'la sexta' intentaba tirar de las suyas que entraban un punto arriba en el último parcial, 45-44.

Un triple -y mira que hacia falta que entraran tiros porque el porcentaje era bajo-, de Asurmendi, un rebote ofensivo y canasta de De Souza más un robo, todo seguido, pusieron a mil a los presentes en el pabellón salmantino. Nuevo tiempo muerto de la entrenadora serbia, con +6 para las locales y 7'38" por disputarse. Eran momentos clave en los que hubo varias buenas defensas pero faltó acierto en varios intentos triples y en un fallo bajo el aro de Moss que no aprovechó su propio robo y que además la pesó en siguientes lanzamientos. Vida para Galatasaray que así pasó el mal trago.  

Cuatro arriba a dos y medio para el final. Cada balón una vida y Galatasaray se los daba a Quigley que no acertaba en su primer tiro y provocaba en la acción de rebote que su equipo entrara en bonus. Tiros libres para la capitana azul que ponía seis arriba a las locales a dos minutos exactos para el final.  

Un tiro triple bien lanzado por Silvia Domínguez no quiso entrar con el marcador, 57-51, y en la acción siguiente falta y tiros libres para Petronyte para dejar el duelo al límite del infarto. Un minuto de juego y cinco arriba Avenida, a una canasta del sueño o del adiós. Imposible ya mantener la calma e incluso pararse a reclamar faltas claras como la que hizo Quigley a Silvia Domínguez en una penetración. Un manotazo que no se sanciona y el balón dicen los colegiados que para el equipo turco.

Y ya en la marejada ya se equivocó el salmantino en un par de ataques que además acabaron con falta, según los de gris, al rebote, quea aprovechó desde el tiro libre Galatasaray para finiquitar su pase y acabar con el sueño de una 'marea azul' que deberá esperar a la siguiente oportunidad. Toca coger fuerza de nuevo y pensar en la Liga.

Teresa Sánchez

TRIBUNA DE SALAMANCA