Era el momento y era el lugar. Hace tres meses, Arantxa Novo decidió desandar el camino que había recorrido dos años atrás para regresar a las canchas de baloncesto. Lo hizo en Lugo, su segunda casa y hogar de acogida; de la mano del Ensino, el club con el que había debutado en la máxima categoría hacía dieciocho años; y con un objetivo claro: contribuir al ascenso a la Liga Dia. Misión cumplida. La departamental no solo ha sumado para devolver a la elite a la entidad lucense, sino que se ha demostrado a sí misma que puede y quiere seguir compitiendo al máximo nivel.


Aunque Arantxa Novo no estuviese al cien por cien físicamente, su experiencia compitiendo al máximo nivel la convirtió en ese referente necesario en la cancha. “No estaba nerviosa. Sabía lo que era una final, a lo que iba... Tenía las ideas muy claras y creo que eso se nota. Es importante transmitir tranquilidad a las compañeras”, confiesa la jugadora. Ese era su papel y lo interpretó a la perfección, pero también fue capaz de asumir la reponsabilidad fajándose como de costumbre. En el primer partido clave ante el anfitrión, Valencia, fue de las mejores de su equipo y aunque sus molestias no le impidieron estar en pista todo lo que le gustaría –prácticamente descansó el tercer encuentro–, cuando lo hizo cumplió con creces.


Y eso que reconoce que “me daba un poco de miedo ver cómo iba a responder mi cuerpo. Para mí era casi como si estuviese haciendo la pretemporada y jugar cuatro partidos en cuatro días es difícil. Pero me noté bien. Venía a hacer todo lo posible para ayudar al equipo a ascender y eso he hecho. Así que realmente estoy contentísima”.

 

Emoción
Seis fases y tres ascensos –con Cortegada, UPV y ahora con Ensino– es un balance que muy pocas baloncestistas pueden poner en su currículo. Pero ¿se viven todas igual?, ¿se acostumbra una a esto? “Cada uno se vive de forma diferente. Te pilla en momentos distintos, con distinta gente, a otra edad... El factor común es la felicidad de conseguir algo importante para el club, pero se celebra cada uno de forma diferente”. Para ella, este en concreto tiene un sabor muy especial al poder compartirlo con su marido y su hijo –“al menos me habrá visto jugar”, bromea–. “Acabar la final y darles un beso ha sido el mejor recuerdo que me llevaré de esta fase de ascenso”, rememora.


Con el Ensino llamando a las puertas de la máxima categoría de nuevo, a Arantxa Novo le encantaría volver a ser protagonista del regreso de las lucenses a la elite. Físicamente se ve con posibilidades de hacerlo; mentalmente está con ganas... “pero ahora mi vida es muy distinta a hace unos años. Ya no soy yo sola”, advierte condicionando su continuidad en las canchas a las circunstancias familiares que se den: “A mí me encanta jugar y no sabía cómo iba a estar después de dos años sin hacerlo. Pero me he encontrado bien y sé que puedo seguir haciéndolo”.


Regrese o no a la elite, este ascenso fraguado el pasado fin de semana en Valencia habrá sido otro exitoso capítulo de su historia deportiva. Queda saber si será un epílogo

 

diariodeferrol.com
foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO