Conchi Delgado nació en el barco más grande del mundo, el de Valdeorras, lugar desde el que llegó a Lugo para jugar al baloncesto cuando aún era muy joven. Pensó que solo estaría una campaña, pero la ciudad y la gente la engancharon y está a punto de cumplir tres décadas en la capital de las murallas. Es una de las jugadoras históricas del Ensino, del que cuando habla no puede evitar emoción y hasta temblor en su voz. «El Ensino me hizo cumplir mi sueño de jugar al baloncesto y hasta me dio un marido. Es mucho más que un club». La mayor parte de su carrera se desarrolló en el cuadro lucense, con un fugaz paso por el Autopistas de A Coruña. Hoy da clase en el Centro Educativo Galén y transmite a niños y niñas los secretos y valores para llegar alto en la vida y en el deporte.

-¿Cómo empezó en el baloncesto?

-Hacía atletismo en el colegio, pero un entrenador de baloncesto José Luis Gómez me vio y me preguntó como una chica tan alta no jugaba al básquet. Comencé y me gustó, por lo que cuando tuve que elegir entre ambos deportes, aunque en atletismo gané varias medallas y tenía buenas marca, opté por el mundo de la canasta. Me enganchó el ambiente de jugar en grupo.

-¿Cómo llega al Ensino?

-Un día sonó el teléfono de mi casa y respondí. Al otro lado estaba Miguel Granxeiro, que me dijo que me viera jugar, le había gustado y pretendía ficharme para el Ensino en Liga 2. No lo dudé y acepté, pasando una campaña en la que estudiaba COU en mi casa y venía a Lugo a entrenar el viernes y jugar el fin de semana.

-¿Cuándo pensó que podía ser jugadora profesional?

-De pequeña seguía algún partido de los pocos que televisaban y cuando veía a alguna jugadora sobre todo a Ana Heredero y Cata Pollini, decía en voz alta que algún día iba a ser como ellas. Cuando me fichó el Ensino mi sueño se cumplió.

-¿Qué representa para usted el Ensino?

-Como acabo de decir, cumplir el sueño de ser jugadora profesional y hasta le debo conocer a mi marido. Era mi etapa de directiva y estábamos visitando empresas para recaudar dinero. En una de ellas me dijeron, habla con esa persona de ahí, y esa persona es hoy mi esposo. Al margen de eso el Ensino es una magnífica manera de dignificar el deporte femenino, cada vez que veo a alguna niña con el chándal o la camiseta del club se me pone la carne de gallina.

-¿Cómo recuerda el ascenso a la máxima categoría?

-Fue impresionante. Jugábamos la semifinal para ascender contra un equipo andaluz y nos metieron un triple que las ponía por delante a falta de cuatro segundos. Pensamos que estaba todo perdido, pero Ester Gómez sacó muy rápido y me dio un pase brutal que recibí en carrera, crucé toda la pista y transformé el pase la canasta que nos daba el ascenso y tiro adicional. Luego ya recuerdo a Manel saltando y a todas celebrando el triunfo. Fue espectacular.

-¿Las semifinales por el título contra Salamanca supongo que no las olvidaría?

-Es imposible olvidarse de aquello. Solo sufrimos cuatro derrotas en la liga y nos cruzamos con Salamanca, con Amaya Valdemoro a la cabeza, en la semifinal. Fueron tres partidos durísimos en los que el pabellón estaba a reventar con la gente volcada con nosotras, aunque al final nos ganaron.

-¿Cuál era el secreto de aquel equipo?

-El éxito, aunque suene a tópico es que éramos una piña, ya que éramos el equipo con menos presupuesto de la liga y casi la ganamos. Acabábamos los partidos extenuadas, ya que no cesábamos de luchar al máximo. Siempre nos ayudábamos y teníamos mucho carácter, además de creer en nuestras posibilidades.

-¿Cómo decide entrar en la directiva?

-El equipo estaba al borde de la desaparición y tenía claro que era el momento de devolverle lo mucho que me había dado. Nos reunimos un grupo de gente y decidimos sacarlo adelante. Lo cogimos con deudas y sin base y lo dejamos con 400 niñas y saneado. Nos convertimos en el único club de Liga 2 y de los pocos de la máxima competición, que pagaba la Seguridad Social a sus jugadoras.

-¿Cómo deciden dejarlo?

-Tocamos techo deportivamente y en diciembre le dijimos a los empresarios de Durán y Candelas si querían cogerlo y optar al ascenso. Así lo hicieron y los resultados están ahí. Para el club es un lujo tener a estas dos empresas apoyándolo sin reservas, además que mantiene el mismo espíritu que nosotras, permitir que todas las niñas de Lugo puedan tener un club de referencia al que quieren llegar.

-¿Cómo vivió la fase de ascenso?

-No me llegaban todas las uñas para morderlas y con sentimientos encontrados, ya que el equipo subió y yo no estaba allí. Sobre todo lo que más sentí fue un orgullo brutal por todo lo que significa que el club que es una parte de mi corazón regresara a la máxima categoría. Ahora volvemos a tener todo, un equipo de lujo con una cantera detrás de centenares de niñas.

X.R. Penoucos
lavozdegalicia.es