«Me siento cada día más gallega. Aunque nací en Cantabria, en Santoña, porque allí estaba destinada mi madre. me fui a los dos añitos a Galicia. A terra es a terra; Galicia calidade». La pívot Paula Ginzo exhibe una exquisita educación en su presentación como jugadora del Nissan Al-Qázeres Extremadura. Su juventud (20 años) también contrasta con una incuestionable madurez, plasmada en cada coma de su puesta de largo oficial en el club extremeño.

«Estamos muy contentos con que haya venido. Veníamos siguiéndola desde hace tiempo, desde que jugaba en Rivas en Liga Femenina 2. Puede aportar muchas cosas y viene con ganas de aprender y espero que así sea. Sabe que tendrá que tener un poco de paciencia». Su nuevo entrenador, Jesús Sánchez, hablaba en términos elogiosos de la exjugadora del Movistar Estudiantes, el pasado año en la Liga Femenina Dia, y también una de las baloncestistas más importantes de la selección sub-20 que este mismo verano se ha proclamado campeona de Europa siendo ella misma una de las estantartes.


Ginzo (1.88) llega con unas indisimuladas ganas de triunfar en el club extremeño de la élite del basket. Su actitud promete, piensan en el Al-Qázeres. «Me podrán superar en rebotes o puntos, pero a ganas de aprender no me va a ganar nadie», espeta la jugadora, que alaba también al grupo humano conformado en su nuevo destino profesional. «Por lo que veo, no solamente dentro de la cancha, sino fuera, hemos hecho una buena plantilla», viene a decir.

«Estamos trabajando muy bien», explica esta estudiante de Tercero de Criminología que, tras hacer los dos primeros en la Universidad Complutense de Madrid, recuerda (o subraya) que sus padres insisten en su formación como prioridad.

Sobre un hipotético futuro en la selección absoluta tras ser clave en la sub-20, Ginzo dice que «son palabras mayores» y que no piensa en estos momentos en ello porque para ella prioridad es que quiere «seguir creciendo» en Cáceres, pero es evidente que va a pelear por alcanzarla. Su actual entrenador le da el plácet, pero insiste en el trabajo. Y este concepto lo tiene interiorizado la propia deportista, desde luego.

J.M. Ortiz
foto: A. Martín
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