El Spar CITYLIFT Girona vuelve a tropezar contra el Avenida en una final, ayer en la Supercopa, en un partido donde las gerundenses acusaron la baja de última hora de Bea Sánchez, los problemas con las faltas y cuatro minutos sin anotar a el inicio del tercer cuarto

La ausencia de Bea Sánchez, que se quedó clavada de la espalda en el calentamiento, la cuarta falta de Keisha Hampton (en ataque y bastante rigurosa) nada más comenzar la segunda mitad y cuatro minutos sin anotar en este mismo tercer cuarto pueden ser tres claves para explicar la derrota de ayer del Spar CITYLIFT Girona en la final de la Supercopa de ayer en Salamanca (72-62). Pero también hay otro factor: la Avenida todavía es muy Avenida y el Würzburg sigue pesando para todos los rivales, y el Uni, que no ha ganado desde la final de 2015, no es una excepción, aunque si una plantilla tiene argumentos para acabar con esta malestrugança es la que dirige esta temporada Eric Surís. De momento, el primer asalto entre los dos grandes del baloncesto femenino estatal cayó ayer del lado de un Avenida que, a pesar del cambio de entrenador, cuenta con casi las mismas armas de los últimos años. Entre otros, la fuerza de Erika, el talento de Elonu y Robinson o el saber hacer de Silvia Domínguez, al que ahora se ha añadido otra jugadora con muchas horas de vuelo: la sueca Elin Eldebrink.

Ganarlas y evita un nuevo triple del Perfumerías Avenida en las competiciones estatales es un reto para este nuevo, y ambicioso, Spar CITYLIFT Girona. Y ayer, a pesar de la derrota, las jugadoras demostraron que no es un objetivo inalcanzable. En el momento álgido de la crisis del tercer cuarto, una canasta de Elonu ponía la Avenida 12 puntos por encima en el marcador (49-47). El público del Würzburg, como siempre lleno a reventar, gritaba y cantaba como nunca, viendo el título junto a la Uni, y por extensión de Laia Palau, que, a pesar de ser la capitana de la selección española por su paso por Ros Casares, pasó un calvario en los minutos que quedaban hasta el final del partido. Y no fue así.

El Uni se levantó para conseguir que los decibelios del Würzburg bajaran de golpe. Con cuatro faltas, Keisha Hampton volvió a salir a la pista y, tras cuatro puntos seguidos de la estadounidense, las gerundenses estaban sólo a cuatro puntos (54-50). Había partido. Pero ahí fue cuando aparecieron las dos grandes virtudes que la Avenida mantiene inalterables: el físico y la experiencia. La capacidad atlética para castigar el rival cerca de canasta y conseguir segundas opciones de tiro tras rebote ofensivo; y el saber hacer de jugadoras como Silvia Domínguez, la primera en anotar tras el 54-50, en el que fueron sus dos únicos puntos del partido y Erika de Souza (de nuevo MVP de una final con 16 puntos y 11 rebotes ). Entre ellas y las quintas faltas personales de Hampton y Reisingerova, el título se volvió a quedar en Salamanca. Habrá nuevas oportunidades para acabar con el dominio de la Avenida. Ayer tampoco fue el día

Marc Verdaguer
diaridegirona.cat
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foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (Alejandro López)