Estuvo en cancha poco más de tres minutos, pero fueron más que suficientes para que Natalia Rodríguez recuperase las sensaciones tras su prolongada ausencia. La jugadora canaria se perdió prácticamente toda la primera vuelta como consecuencia de una rotura en el menisco exterior de su rodilla que la obligó a pasar por el quirófano. El 13 de octubre, ante el Nissan Al-Qázeres, había disputado su último partido oficial con motivo del “Open Day” y, precisamente también ante la formación cacereña, casi tres meses después, volvió a vestirse de corto.   


Un regreso prometedor en lo personal pero, sobre todo, satisfactorio en lo colectivo. Natalia Rodríguez puso rostro, con su eterna sonrisa, a esa importante victoria del Baxi Ferrol en el arranque de la segunda vuelta. A ese equipo que, por primera vez en toda la campaña, tiene a toda la plantilla disponible. A esa formación que confía en que la permanencia es posible. “Año nuevo, vuelta nueva y una victoria muy importante”, resume la jugadora, que como en la jornada anterior ya había dicho su entrenadora, Sandra Prieto, señala el camino que debe transitar el Baxi Ferrol para alcanzar su objetivo: “Da igual el equipo que esté enfrente, si jugamos como un equipo, como lo hicimos ayer –por el domingo–, podemos ganar a cualquiera”.

Un equipo al que Natalia Rodríguez confía poder ayudar, aunque “sin presión”. En la peor crisis de resultados que ha vivido la formación ferrolana en las últimas campañas, se depositó mucha confianza en el regreso de las entonces lesionadas Marina Delgado y Natalia Rodríguez como bálsamo para los males. El cada vez mayor protagonismo de la base balear en cancha ha contribuido a la mejoría general y el regreso de la alero canaria probablemente también lo hará, pero todo en su justa medida, teniendo en cuenta que se trata de una jugadora que en breve cumplirá veinte años y que todavía está en perido de formación. Ella lo sabe y advierte que “no me meto presión. Solo quiero ayudar al equipo en lo que pueda, sea mucho o poco, estoy aquí para aportar mi granito de arena”.

Ante Al-Qázeres, ese granito de arena no fue muy grande, pero sí significativo, tanto para ella, como para el equipo. “La primera vez que salí estaba muy nerviosa. Fueron solo 30 segundos y me sirvieron para soltar todo lo que tenía dentro. Estaba con muchas ganas. Yo sabía que me encontraba bien, para volver, porque juegas como entrenas y ya llevaba algún tiempo trabajando con el equipo. Solo me falta coger ritmo”. Tras esa primera toma de contacto, Natalia Rodríguez volvió a la cancha y, prácticamente la primera vez que tocó el balón transformó un triple que jaleó el ánimo del Baxi Ferrol. “Vi el aro tan grande que no lo pensé. Vi a la jugadora que se me venía encima y pensé ‘Me da tiempo’”, recuerda entusiasmada.

Lesión
Fue la guinda a un ansiado regreso, casi dos meses después de pasar por el quirófano, y tras un duro trabajo, “sin prisa”, mano a mano, con el preparador físico Roger Font y la fisio Carlota Brage –“sin ellos me habría llevado más tiempo recuperarme”, reconoce–. Ambos estuvieron a su lado, como el resto del equipo y el cuerpo técnico, en estas duras semanas en las que, sin duda, “la importencia de no poder hacer nada”, por ayudar al club, fue lo más duro para Natalia Rodríguez.

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