Recién perdido el partido más importante del estreno del Valencia Basket en la Liga Dia, puesto que una victoria abría las puertas de par en par de la Eurocup, las jugadoras de Rubén Burgos salieron a la pista a firmar autógrafos y no negar ninguna fotografía a todos los aficionados que se congregaban cerca del túnel de vestuarios.

Una costumbre de cada partido pero que conviene destacar puesto que desliza unos valores de esas jugadoras que sería injusto que quedaran en el anonimato. No hace falta realizar las comparaciones que a todos nos vienen a la cabeza para ponderar lo bonito que resulta ese ritual en una noche donde te acabas de llevar una decepción sobre la pista.

Los vocablos fracaso o batacazo no son justos ocurra lo que ocurra en el playoff entre el Gernika y el Valencia Basket. Es posible que la ilusión por la gesta, que tiene una vertiente positiva tanto en los medios de comunicación como en los aficionados, cargara de responsabilidad a un equipo que no deja de ser un debutante en la Liga Dia por mucho que el envoltorio del caramelo sea tan bonito. Golpes como el de ayer, el Gernika no dio ninguna opción a las jugadoras de Rubén Burgos para poner de forma clara el 1-1 en la serie, servirá a medio plazo para crecer como club... al igual que le pasaba al Pamesa noventero cuando, por ejemplo, perdía una eliminatoria contra el Cáceres o el Zaragoza que les hubiera abierto el escaparate de Europa. El objetivo que nunca se cumplió antes del descenso a la EBA. Fue la misma sensación que ayer recorrió las gradas de la Fonteta... aunque en esta ocasión resta una opción que se pondrá en juego el miércoles en Gernika. Ayer no terminó la temporada taronja.

Courtney Williams resume el minuto y marcador de los dos proyectos. La jugadora de la WNBA, titular en Connecticut Sun, recaló en Euskadi a finales de febrero tras la desaparición del Nápoles. Sus 17 puntos de ayer, con 9 rebotes y 20 de valoración, fueron puñales.

El Valencia Basket apostó por reducir la rotación, como en el primer partido donde salió cara, pero en esta ocasión varias de sus piezas titulares dieron señales de llegar a la reserva en la gasolina. Entre Tirera, Pina y Abalde acumularon un 6 de 30 en tiros de campo. Una auténtica losa mientras Moore, más inspirada que en otras tardes, sólo estuvo 12 minutos en pista y Garí o Cotano ni siquiera se quitaron la ropa de calentamiento. El técnico, otro dato a destacar puesto que no ocurre muy a menudo en su gremio, levantó la mano: «Pudo haber sido una mala decisión por mi parte. He pensado que el equipo en los malos momentos debía agarrarse a los automatismos de la temporada pero está claro que no ha funcionado».

Las valencianas comenzaron golpeando primero, era imposible no salir con un extra de motivación después de la espectacular presentación que tuvieron con los mismos elementos de fuego que se utilizarán hoy en las Eurocup Finals, pero el Gernika se asentó en el partido desde el 4-0. Las vascas se sintieron cómodas en un ambiente tan frenético y de la mano de Roundtree y de Berezhynska fueron amasando un parcial de 8-19 para poner un 12-19 desde donde las jugadoras de Mario López dominaron con comodidad el resto de la primera parte.

El Valencia Basket redujo en tres puntos la ventaja antes de arrancar el segundo cuarto (17-21) pero un triple fuera de tiempo, de forma clamorosa, anotado por Díez (17-24) descentró a las taronja. Hasta Rubén Burgos, que no suele perder los nervios en el banquillo, saltó con los brazos extendidos clamando a la mesa. Williams aprovechó el desconcierto para poner la máxima renta (17-26), el Valencia Basket logró recortar gracias a un parcial de 7-2 (24-28) pero las vizcaínas volvieron a golpear, con Nacickaite y Williams para llegar al ecuador (31-39). La dependencia de Anna Gómez, 15 de los 37 puntos de valoración de su equipo fueron suyos, era clara a esas alturas del partido.

El Gernika ya había olido la sangre del rival y saltó a la segunda parte dispuesto a finiquitar el partido. A cada fallo en el tiro del Valencia Basket contestaron las vascas con canasta para abrir hueco con un 0-13 que no pudo frenar ni un tempranero tiempo muerto de Burgos (31-52). El único dato que alimentaba el milagro es que restaban 16 minutos de partido. A ese clavo se agarraron las locales, con un 6-0 de parcial, para intentar la remontada con un primer peldaño con el 37-52 a 3:46 para el final del tercer cuarto y limar un punto más antes del inicio del periodo decisivo (45-59).

El arranque de los últimos diez minutos tenía que marcar el color definitivo y para desgracia del Valencia Basket el 45-61 ponía la gesta muy cuesta arriba. Lo mejor hasta el final fue el orgullo sobre la pista de un equipo que nunca se rinde.

Juan Carlos Villena
foto: M.Á. Polo
lasprovincias.es