El Spar CITYLIFT Girona jugará contra el Perfumerías Avenida tras una semifinal donde sólo su claro dominio del rebote (53 a 25) le permite compensar un partido marcado por la inquietud y el exceso de presión

Poniendo la mirada dos años atrás, en Torrejón de Ardoz, al día siguiente de que el Uni hubiera perdido en semifinales contra el Conquero en un final agónico, aparece la imagen de una Noe Jordana muy tocada anímicamente. Ella, y su padre, que entonces entrenaba el equipo gerundense, habían puesto muchas esperanzas en aquella Copa. Ramon Jordana plegaría unos días más tarde y la base continuaría con su carrera. Un trayecto que, un año después, le permitiría jugar otra semifinal de Copa. En San Sebastián. Y el resultado también fue amargo: el Uni no fue competitivo y perdió claramente contra la Avenida. La carrera de Jordana iba acabando y quería volver a ganar, o al menos, jugar, la final de una competición que ella misma ya había ganado hace quince años con el Celta y, con menos protagonismo, dos veces más con el Ros Casares.

El futuro aún reservaba a Jordana la posibilidad de ganar una Copa con el Uni. Y en el mejor escenario posible: Girona. Pero, a dos minutos para acabar el partido de ayer, parecía que la Copa de casa también se estaba convirtiendo en una pesadilla para Jordana. Y para toda la afición gerundense. Un triple de Irati Etxarri, una joven de dieciocho años que no se puede entrenar por las mañanas con el Araski porque estudia, volvía a empatar un partido (66-66) que, pese a su absoluto divorcio con el acierto en el tiro, el Spar Citylfit Girona había conseguido dominar por diez puntos poco antes (51-61). La responsabilidad volvía a recaer en Noemí Jornada, que estaba viviendo el partido como un pequeño calvario: ningún punto (0/5 en triples) y castigada en defensa para intentar, sin conseguirlo nunca, detener la pequeña base venezolana Rosel Silva que ayer enamoró buena parte del público de Fontajau con una actuación deslumbrante. Quedaba poco más de un minuto y, como le había pasado a ella y muchas de sus compañeras durante todo el partido, Jordana se encontró sola para tirar de tres. Y esta vez no lo falló.

El triple de Jordana y, dos tiros libres posteriores de Leo Rodríguez tras un contragolpe, dejaban cinco puntos de margen al equipo de Girona, que debían ser suficientes para ganar el partido y llevarse el billete para la final de hoy, que en el partido siguiente tuvo bastantes menos problemas para derrotar al Gernika. Pero el Araski se resistió a tirar la toalla y, primero con un baloncesto de Silva y después con un nuevo triple de Etxarri, obligó al Spar Citylfit Girona a recurrir al factor que, de hecho, ya lo había mantenido vivo todo el partido en los momentos más oscuros: el rebote ofensivo. La impactante fuerza de la naturaleza que es Mima Coulibaly fue a buscar un par de rebotes donde sólo puede llegar ella para asegurar una victoria (71-78) que, esta vez sí, permitirá al Spar CITYLIFT Girona luchar para ganar el primer título de su historia. Hoy, a las ocho y media de la tarde, el baloncesto gerundense tiene una nueva cita para la historia en un pabellón de Fontajau, donde seguramente todavía habrá más gente de los 3.753 espectadores de ayer, para llevar el equipo de Eric Surís hacia una hazaña que no será nada fácil: derrotar a un Perfumerías Avenida que tiene una plantilla plagada de estrellas que casi nunca desfallecen en la pista.

Coger 53 rebotes, más del doble que el rival, y que 25 de estos 53 sean de ataque para acabar ganando el partido en los instantes finales es la prueba más clara de que ayer el Uni fue un auténtico manojo de nervios. Eric Surís suele explicar que el rendimiento de las jugadoras tanto puede quedar afectado por falta de tensión, como la que se vivió hace una semana en el tercer cuarto del partido contra el colista Canarias, como por un exceso de tensión. Y seguramente por ahí vinieron los dolores de la Uni ayer. La responsabilidad de saber que, de ninguna manera, se podía quedar fuera de la final fue una carga demasiado pesada de llevar. Un problema al que se añadió la exhibición, justo en la cita que más gente del baloncesto femenino reúne, que llevará Rosel Silva a tener un muy buen contrato la próxima temporada. La base venezolana del Araski hizo unos veinte primeros veinte minutos sensacioanals, 15 puntos y 23 de valoración, y provocó que, a pesar de no oler casi ningún rebote, su equipo fue casi siempre por delante en el marcador.

Y, si en la primera mitad, una zona 1-1-3 del Araski había sido un gran dolor de cabeza para el Uni, que no conseguía meter dentro los tiros liberados que le concedían en los laterales, Eric Surís probó con una 2-3 en el tercer cuarto que le daría buenos resultados. Las vascas tuvieron más problemas para anotar y, en cambio, el Uni a golpe de rebote ofensivo y de tiros libres avanzaba. Al principio del último cuarto, y con Jordana en el banquillo por cuatro faltas, dos tiros de Haley Peters daban al Uni la que sería su máxima ventaja del partido (51-61).

Entonces, sin embargo, fue Rondtree quien rescató el Araski desde cerca de canasta para volver a equilibrar el partido contra un Uni que seguía fallando todo lo que tiraba de fuera. Rondtree empató el partido a 64 y, tras dos nuevos tiros libres

 

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foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO (VirLokos)