Ángela Coello se estrenó con el equipo de la Universidad en la que estudia anotando catorce puntos


«Dejo atrás lo que para mí es una vida perfecta, pero me gusta experimentar y quiero ver qué me espera en Estados Unidos». Lo decía en junio la que en ese momento era jugadora del Celta Ángela Coello (Vigo, 1997) y en ello está. Experimentando y sorprendiéndose de cada cosa que descubre, pero también sorprendiendo ella misma a quienes la rodean. Porque en su debut con el equipo universitario de Winthrop (Carolina del Sur), donde estudia Fisioterapia, logró 14 puntos y cuatro rebotes.

Asegura la viguesa que su adaptación está siendo rápida pese a estar conociendo un mundo nuevo en muchísimos aspectos. «Al cambiar de país, con un idioma y unas costumbres diferentes, pensé que me iba a costar mucho más», confiesa satisfecha. «El hecho de convivir con gente americana me ha ayudado a acostumbrar el oído rápido. Lo entiendo casi todo y hay compañeras con las que comparto clase y equipo. ¡Y yo les enseño a ellas español!», comenta.

En Estados Unidos está teniendo la oportunidad de respirar baloncesto de otra manera. «Aquí se vive mucho más el baloncesto, aparte de que te ayudan mucho para compaginar estudios y deporte», agradece. Poco a poco se ha dado cuenta de que también en la cancha hay cosas que no coinciden. «Al principio no había caído, pero hay normas en el juego que cambian, como el tiempo de posesión, los tiempos muertos o situaciones que en España serían campo atrás y aquí no».

Rodeada en su equipo de americanas -«todas menos una nigeriana»-, incide en que las compañeras la ayudaron a integrarse ya desde que aterrizó. «Hay más gente para la que es su primer año aquí, pero llevan entrenando y viviendo juntas desde julio y yo, por problemas de visado, llegué más tarde. El ambiente es muy bueno, compartimos el día a día y siempre hacemos planes juntas», dice. Esa buena integración tiene reflejo en lo deportivo.

«En USA se juega por conferencias y aunque la mía no empieza hasta enero, acabamos de empezar los partidos oficiales de no-conferencia, que también cuentan», señala. El primero fue el triunfo frente al Winthrop el viernes. «Ya en los amistosos salí de titular y jugué bastante. Desde que estoy aquí noto que mi tiro va cada vez mejor y que la defensa aquí tiene que ser mucho más perfecta ya que a la mínima es falta o, por ejemplo en el rebote, lo que en España sería bloquear a tu jugadora y echarla de la zona para que no te coja el rebote, aquí si la desplazas hacia atrás, es falta», detalla.

No se libra de la morriña, que se acentúa si piensa en que no podrá estar en Vigo en Navidad. La siente de su familia y amigos, pero también del Celta, al que sigue con ansia. «Muchas veces pienso que si tal persona estuviera aquí le encantaría esto o lo otro. Pero estoy contenta. No me arrepiento». Su intención es terminar allí la carrera. «En el Celta gran parte de la plantilla y cuerpo técnico son amigos. Aquí tenemos que aprender a jugar entre nosotras y allí eso salía solo. Pero estoy segura de que puede ser un gran año».

Miriam Vázquez F.
lavozdegalicia.es