María González Centeno (Vigo, 1993) saltó el pasado domingo a la pista en el duelo que enfrentó al Arxil con el Universidad de Oviedo con la ilusión de una debutante. Apenas fueron tres minutos los que estuvo sobre la cancha. Pero después de casi diez meses en el dique seco desde que se lesionó a mediados del pasado diciembre en un partido de liga en el País Vasco, a ella le supieron a gloria. «Estaba muerta de ganas por volver a jugar», admite la alero viguesa.

Atrás quedan ya casi diez meses de calvario por una dolencia en el tobillo izquierdo que, en un principio, no parecía especialmente grave. Sin embargo, como ella misma explica, «tras varios diagnósticos erróneos, después descubrieron que había pequeños arrancamientos de tibia, peroné y astrágalo. Y cuando se vio que era algo gordo, ya era tarde para intervenir».

Durante este tiempo, María Centeno admite que ha estado «a nada de retirarme, pensé que se acababa y que no podría volver a jugar al baloncesto, al menos, a este nivel». Tanto es así que desvela que «el año pasado me reuní con la directiva del club y me hicieron una oferta muy generosa por su parte, pero les dije que no podía aceptarla porque pensaba que igual no podría volver a jugar». Y, finalmente, ha podido cumplir el sueño de regresar a la cancha, aunque ahora con una perspectiva de las cosas radicalmente distinta. «Me ha cambiado la forma de ver el baloncesto, he recuperado la ilusión de cuando era más joven», asegura.


El retorno a la pista en partido oficial ha sido, pues, la culminación de su recuperación. Pero María, que desvela que «hasta hace siete semanas no podía ni entrenar ni correr», afirma que «el momento más especial fue el día que volví a entrenar: saltar, correr... Me daba igual encestar o fallar. De hecho, llegué a casa y lo primero que hice fue llamar a mis padres. Estaba feliz».

Por ello, ahora que, como según ella misma explica «el tobillo está como nuevo, perfecto», la jugadora del Arxil apunta a un nuevo reto. «Desde los 14 años tuve claro que, cuando terminase la carrera de Fisioterapia, me gustaría dedicarme un tiempo plenamente al baloncesto, pero tuve la lesión en el último año de estudios. Así que me tuve que poner a trabajar». Actualmente lo hace en un centro de día, practicando fisioterapia neurológica, y también con deportistas en un gimnasio. Pero el baloncesto, al fin, ha vuelto a primer plano en su vida.

Reencuentro con su primer club

Por si fuera poco, para cerrar el círculo de su ansiado regreso a las pistas, este sábado volverá a jugar un partido de liga en casa, ante la afición del Arxil. Y lo hará, precisamente, ante el Celta, el club en el que creció. Un duelo que para ella siempre ha sido especial «por la ilusión que me hizo de pequeña vestir esa camiseta, y el recordar que allí jugué mi primer y último partido en la Liga Femenina». Aunque a la vez reconoce que «antes lo era más porque tenía muchas excompañeras», de las que ya solo queda una, además de la entrenadora.


Respecto a este encuentro, María Centeno avanza que su equipo, líder tras la disputa de las dos primeras jornadas, no lo tendrá sencillo, puesto que considera que el conjunto vigués es notablemente más potente que los rivales anteriores. Y aunque destaca la calidad de jugadoras como la exarxilista Minata Keita, se muestra ambiciosa. «El Arxil también va a tener a María Centeno. Así que, que se preparen», avanza entre risas


Aleixandre Méndez
foto: Ramón Leiro
lavozdegalicia.es