El Añares Rioja ISB salió del Pabellón Municipal de Fontecarmoa con su cumplida venganza sobre el Kemegal Cortegada. Si bien es cierto que delgada fue la línea que separó el desenlace final de una repetición del golpe que el conjunto de Rubén Domínguez le había asestado a domicilio en el partido inaugural de la Liga al equipo vasco, con Sara Gómez corriendo la pista para anotar un canastón que forzaba la prórroga de la que desembocó el 72-76 final. Ayer Sara volvió a conseguir la bola extra para el cuadro vilagarciano, esta vez desde la línea de tiros libres a 24 segundos de la conclusión del tiempo reglamentario; pero el resultado fue bien diferente, con 65-67 y quinta derrota de la temporada para el Kemegal.

Lo cierto es que las de Rubén Domínguez compitieron los 45 minutos de partido entre las muy malas sensaciones de unos ocho primeros minutos en los que fueron anuladas por completo, y la constatación de su incapacidad para cerrar el partido cuando coqueteó con irse por encima de la barrera psicológica del +10.

Completamente desconocido, el Kemegal encajó un 0-7 en los primeros 100 segundos, y no anotaría hasta casi el inicio del minuto cuatro, de la mano de Andrea. Con 3-14 en el marcador a falta de 1,46 para la conclusión del primer cuarto, Rubén pidió el primer tiempo muerto del encuentro, y a la vuelta apostó por jugar con tres altas, con Balic y Antía formando junto a Cristina Loureiro. La solución dio resultado, y en el segundo cuarto el Cortegada empezó a anotar con fluidez -23 puntos en el acto-, volteando por primer vez el marcador con dos triples de Balic y Salomé, y el trabajo oscuro de Cris Loureiro y Antía. Esta última, despedida cerca del descanso con un cerrado aplauso del pabellón, y de la que incomprensiblemente Rubén solo volvería a echar mano otros 4 minutos el resto del choque, aún con Andrea con cuatro faltas desde el arranque de la segunda mitad.

Sara ponía con un triple el +9 mediado el tercer cuarto, y con él lo cerraba el Kemegal justo después de igualar el +11 de máxima de las vascas en el primer cuarto. El partido parecía razonablemente controlado. Máxime, cuando la máxima anotadora de la Liga, Erika Livermore, trabajaba por debajo de sus números. A 4,48 el Cortegada ganaba de 10 (56-46).

Pero una zona en 3-2 convertida en un muro de piedra para las de Rubén Domínguez, la guía de una gran Araia Peña, revulsivo de su equipo desde la dirección de juego, y el despertar de Livermore y de la escolta Nicole Harris, colocaron al Añares 56-58 a 37 segundos. Sara logró forzar la prórroga con los primeros puntos locales en casi cinco minutos, pero las vascas supieron jugar mejor el tiempo extra, con Harris tomando el mando cuando Peña salió del tablero de juego por personales.

Pablo Penado
foto: Martina Miser
lavozdegalicia.es