El Celta Zorka ha dado el paso adelante que pretendía esta temporada. De sufrir por la permanencia ha pasado a disputar la fase de ascenso. Ha acumulado experiencia y reforzado su autoestima. Además, dos rivales tan poderosos como Ensino y Valencia desaparecen de la ecuación. 2019 será un año clave, con los pretendientes rondando a Raquel Carrera.

"Seguro que volveremos", augura Cristina Cantero. Es la sensación que domina en el club. Aunque el Celta Zorka ha acariciado el ascenso y lamenta la derrota, el proceso diseñado en las oficinas sigue avanzando. El objetivo fijado por la directiva se limitaba a clasificarse para la fase de ascenso. En las cinco temporadas anteriores el Celta había tenido que contentarse con la permanencia, incluso apurada en alguna ocasión. Itiziar Germán, que apenas jugó ayer por lesión, era la única jugadora de la plantilla que había disputado un torneo de estas características en su carrera. Esta fase de ascenso se entendía como una experiencia necesaria. Y de hecho se renunció a competir con el Valencia por organizarla para ahorrarle presión a la plantilla.

Se ha rozado el milagro porque el ascenso estaba además especialmente caro. Valencia, Lugo, Vigo y Las Palmas: ayer en las finales de Liga 2, con sus clubes actuales o los herederos protagonizaron las semifinales de Liga 1 de 1999. El Celta le ganó aquel título al Gran Canaria. Ahora ascienden Valencia y Ensino. Del camino de la próxima temporada, como consuelo, desaparecen dos adversarios claramente construidos para subir de categoría. Campus Promete y Movistar Estudiantes, los que descienden, no deberían presentar semejante potencial.

El presidente celeste, Carlos Álvarez, tiene además la estabilidad como bandera, con Carlos Colinas como director deportivo y Cristina Cantero como entrenadora. En una plantilla cuya capitana, Laura Alonso, cumplía ayer 25 años, el margen de mejora de sus jóvenes es amplío: Seniosain, Ahuja, Vicente, Lacorzana, García... Es el futuro de sus piezas maduras, Ogoke, Minata y Germán, el que ha de dilucidarse ahora que se sabe en qué categoría se competirá.

Con todo, Carlos Álvarez tiene cierta urgencia. Montar una escuadra con capacidad de pelear por el ascenso exige muchísimos sacrificios, angustias financieras, créditos anticipados para paliar el retraso en las subvenciones... No lograrlo agota y conduce a la melancolía. Y existe otro motivo para la prisa. Raquel Carrera apunta a estrella sobre la que cimentar toda la estructura. En octubre cumplirá 17 años. Tiene contrato por una temporada más. A nadie en Liga Femenina le pasa desapercibida. El Universitario Ferrol ya la ha tentado. Si no se asciende en 2019, posiblemente el Celta deba decirle adiós como antes a María Araújo.

Armando Álvarez
farodevigo.es