Casi todo lo que se llevan Cristina Cantero y su equipo, el Celta de baloncesto femenino, de la experiencia de disputar la fase de ascenso a Liga 1 en Valencia es positivo. Únicamente faltó la guinda, el premio gordo que tocaron con las yemas de los dedos pero que al final se les escapó. La entrenadora advierte, no obstante, de que volverán. No sabe si será cuestión de un año o llevará más tiempo, pero se muestra convencida de que han encontrado la receta.

-Pasadas las horas, ¿qué sensación queda tras lo vivido?
-Agridulce. Por una parte está el trabajo bien hecho, la satisfacción y el orgullo por el esfuerzo de las jugadoras, la forma de competir en un escenario así y ante 6.000 personas. Era indescriptible. Pero hay mezcla, está la amargura de que lo has tenido ahí. Siempre les digo a las jugadoras que hay que trabajar para tenerla en el último segundo, y la tuvimos, pero no entró. El deporte es así y el sentimiento general es de haber disfrutado de la fase, de haber dejado nuestro sello en ella y ahora de tranquilidad, la que te da la conciencia tranquila por el trabajo bien hecho.

-¿Se había imaginado firmar una fase así?
-No, de hecho cuando ganamos a Gran Canaria el cuerpo técnico nos abrazábamos y decíamos: «¡La que estamos liando!». La sensación era de «ojo, que estamos compitiendo muy bien». Estuvimos serias, cualquier detalle que les dabas lo asumían rapidísimo. He visto muchas fases y en cualquiera de las anteriores de los últimos años hubiéramos subido. El nivel fue altísimo.

-En la final llegaron a perder de quince, ¿siempre pensó que era posible?
-Sí, sobre todo cuando nos vamos al descanso a nueve. Ahí el mensaje fue que estábamos ahí, que no quisieran remontar pronto, sino que paso a paso, con tranquilidad y con nuestro trabajo, podíamos conseguirlo. Sabíamos que se trataba de pelear cada minuto y hasta donde llegáramos. El desgaste físico fue grande, ellas son poderosas en ese aspecto y eso no te permite rotar mucho con gente pequeña. Raquel, Minata y Anne se llevaron un palizón, pero todo el mundo animaba desde el banquillo. Nos sentimos un equipo en el que cuando te falta el aliento ves a alguien al lado que te apoya.

-Y sufrieron la lesión de Itziar Germán.
-Fue clave, la echamos mucho de menos. En el tercer partido quise rotar, pero no me dio tiempo porque se llevó un rodillazo en la cadera en el primer minuto, con un edema terrorífico. Quiso infiltrarse, pero no la dejamos porque era peligroso en esa zona. Nos ayudó todo lo que pudo y la pobre dice que no había pasado tanto dolor en su vida. Al final nos faltó esa referencia, porque siempre la hemos tenido y cuando existen esos roles definidos se nota. Con ella hubiéramos competido de todas todas, pero el equipo dio un paso adelante y chapó, no se les puede decir nada.

-¿Qué significado tiene esto para el club?
-Mucho. Hemos involucrado a la ciudad, ha habido mucha gente volcada, celtistas de fútbol que se están aficionando a nuestro deporte. Hemos recibido felicitaciones de gente del baloncesto de toda España diciendo que les habían gustado los valores de nuestro club y eso nos hace más fuertes. Tenemos que seguir esa línea, no salirnos nunca de ahí. Esto nos reafirma en que estamos en el buen camino.

-¿Va a ser el ascenso el objetivo del próximo año?
-Hay que hacer un buen grupo humano, equilibrado deportivamente, e ir partido a partido. Si empiezas pensando en ascender, te equivocas. No es nada fácil conseguirlo y económicamente, a día de hoy, nuestro club no se puede permitir una inversión como las de Ensino o Valencia. Nosotros intentamos atraer a las jugadoras por nuestros ideales, nuestros valores y proyecto, que a veces compensan el factor económico. No sé si será en un año o en dos, pero llegará, volveremos por Paco (Araújo presidente del club fallecido), seguro. Me acordé de él todos los días, cada minuto.

 

Miriam Vázquez Fraga
lavozdegalicia.es
foto: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO