El derbi inaugural de la temporada en Liga Femenina-2 se fue para Vigo merecidamente. El Celta mostró más recursos que un Cortegada que, pese a vaciarse sobre la cancha, tuvo que resignarse a la solidez de un rival que en ningún momento cedió la iniciativa en el marcador.

Las bases del triunfo del equipo de Cristina Cantero se sentaron en los primeros minutos. La dupla interior visitante formada por Itziar Germán y la islandesa Hildur Kjartansdottir estaba haciendo estragos en la zona vilagarciana. Ellas, junto a Anne Senosiain, fueron claves en un parcial de 12-0 que fue toda una declaración de intenciones (6-19).

Tocaba mostrar carácter para revertir la dinámica y el Cortegada lo encontró en Salomé García. Hasta 11 de los 15 puntos de su equipo en el primer cuarto llevaron su firma para cerrar el primer acto con la sensación de haberse levantado tras el primer golpe.

La entrada en juego de las rotaciones apenas alteraron el guión establecido, pero las de Rubén Domínguez acusaban la vigilancia a la que la defensa visitante sometía a Sara Gómez, así como la nula aportación de la británica Hannah Shaw. Esto multiplicó los efectos de la escasez de jugadoras sénior de las que dispone el técnico de las vilagarcianas, si bien la actitud general minimizó el impacto.

El Celta, aun sin perder nunca el control en el marcador, no se mostraba del todo cómodo en su juego. La falta de adaptación de la nigeriana Edeferioka se hizo notar en la fluidez colectiva y su presencia en cancha coincidía con los momentos en los que el Cortegada se reafirmaba a base de defensa.

Los diez puntos que baremaban al descanso la diferencia de méritos (29-39) rápidamente se vieron ampliados (29-44). Fue entonces cuando apareció la figura de Izabella Sangalli. La brasileña tomó el relevo como referente anotador de Salomé García y fue clave a la hora de enjugar las distancias (41-48). No se detuvo ahí la inercia positiva de las locales. Sara Gómez empezó a generar ventajas a partir del bloqueo directo y el marcador continuó apretándose (47-51).

Cristina Cantero llamó a capítulo a sus jugadoras. La defensa de cambios automáticos de las vilagarcianos generó mucho desorden en su ataque y el criterio volvió a aparecer a partir del juego interior.

A medida que aumentaba el número de pases en la ofensiva del Celta la ventaja que adquirían era directamente proporcional. Ainhoa Lacorzana fue una de las que también aportó la dosis de talento necesaria en el tramo decisivo para terminar con la resistencia local. Nueve puntos suyos en el último cuarto resultaron determinantes. Un triple tranquilizador se vio seguido de buenas acciones en el uno contra uno que terminaban o en canasta o en goteo anotador desde la línea de personal.

La falta de energía del Cortegada en los últimos minutos también se hizo evidente. La empresa de recortar la diferencia de más de 10 puntos en un tiempo mínimo era inasumible y a expensas únicamente de la perfección en los dos lados de la cancha. A ello había que añadirle que enfrente estaba uno de los claros candidatos a clasificarse para la fase de ascenso a Liga Femenina. Al menos en Fontecarmoa dieron el primer paso firme para ello y dejando hechuras de equipo con mucho todavía por crecer.

Diego Doval
foto: I. Abella
farodevigo.es