Cuando Anne Senosiain (Arizala, Navarra, 1997) vuelve a su tierra y después regresa de nuevo a Vigo su sentimiento es de como «de ir de una casa a otra». Es la manera que encuentra la baloncestista de explicar hasta qué punto se ha acoplado y siente que encaja en el Celta, un equipo en el que en su tercera temporada ya es la capitana y en el que, más allá de jugar, ejerce de entrenadora con niñas de la base e incluso ha desempeñado puntualmente el rol de delegada en alguna competición júnior. Atrás queda un breve período de adaptación a su llegada a Vigo que superó en tiempo récord.

«Llegué un día con las maletas a As Travesas por la mañana y no iba a entrenar hasta por la tarde. Pero me acuerdo de cómo ya en ese momento las compañeras empezaron a hablar conmigo y me dieron un recibimiento increíble», sostiene la base céltica. Eran momentos en los que afloraban los temores. «Tenía poca experiencia en la liga y era la primera vez que salía de casa. Todo nuevo para mí. Me gustaba el Celta por las referencias que tenía de club de cantera y muy familiar y no me equivoqué», celebra.

Nota que su evolución en ese tiempo ha sido considerable en todos los sentidos, dentro y fuera de la cancha de baloncesto. «La sensación es de que vine siendo una niña de 18 años y ahora voy a cumplir 22, así que cuando me vaya lo haré siendo una mujer», señala sin plantearse cuándo será eso. «Está siendo una etapa de mi vida en la que estoy creciendo, madurando y además me siento muy a gusto», celebra.

Tanto es así, que su implicación ha sido creciente. «Desde el primer año ya ayudaba con las niñas de tres y cuatro años, pero ahora estoy mucho más involucrada», dice sobre este rol que ya desempeña de manera continuada y con el que disfruta y aprende al tiempo que enseña. «Son muy pequeñitas, les enseñas a botar, a pasar, algo de coordinación... Lo básico. Pero sobre todo lo pasamos bien y nos reímos mucho», cuenta. Y destaca que la relación entre todos los estamentos del Celta es «muy estrecha», tanto con los padres como entre las jugadoras de diferentes categorías.

Lo que sí es novedad este año es su condición de capitana, una responsabilidad que le encomendó su entrenadora, Cristina Cantero, cuando su antecesora, Laura Alonso, anunció su retirada. «Supone estar pendiente de los viajes, la ropa, los partidos... Y en la pista hay una función de liderazgo que también tiene Itzi (Germán), que con su veteranía y experiencia nos aporta mucho a todas», le reconoce.

Miriam Vázquez Fraga
foto: X. Carlos Gil
lavozdegalicia.es