«Cuando me dieron la oportunidad de llevar a esta selección, con aquel Preeuropeo por delante que era el infierno, en el que empezamos perdiendo los dos partidos contra Suecia... Nunca pensamos en que algo semejante podía suceder, sólo en el día a día. Ganamos el oro en 2013, la gente creía que era flor de un día. Al año siguiente, plata mundial. No te das cuenta, pero precisamente esa es la clave. Si miráramos nuestro ombligo, no estaríamos aquí». Desmenuzaba anoche Lucas Mondelo, aún eufórico, el inicio de la Belle Époque del baloncesto femenino español, renacido cual Ave Fénix tras hundirse en 2011. El bronce mundial logrado a sangre y fuego un rato antes era la confirmación del sueño, el metal que prolonga una era.


Aterrizó Mondelo hace ya seis años, huérfana España de aquel sueño olímpico de Londres, sin billete asegurado siquiera para el siguiente Eurobasket. Katowice 2011 había resultado una inesperada pesadilla. Con su prestigio bien labrado en el Perfumerías Avenida (campeón de Europa) y en las categorías de formación (dos platas y un oro), el técnico catalán supuso toda una revolución, coronada en el Santiago Martín con la sexta medalla de carrerilla. El bronce en la Copa del Mundo patrio, tras la revancha contra Bélgica, resultó un estupendo fin de fiesta: ya pocos se acordaban de las lágrimas de semifinales. «Este grupo se lo merece todo. Ha sido una concentración atípica, con un poco más de drama por las lesiones en jugadoras importantes», valoraba la gesta Anna Cruz, quizá la más sufrida de todas.

La España del 'tiki taka', como le gusta llamarla al mismo seleccionador, sigue siendo temida. Sólo se detiene ante imposibles. El imbatible USA Team -campeón también este domingo-, impidió el oro mundial en 2014 y el olímpico en Río, éxitos ambos sin precedentes. El sábado, Liz Cambage fue demasiado. Pero, ante las iguales, la raza de la selección es un plus hacia la gloria. Bélgica, tan exultante todo el torneo, acabó claudicando en la hora de la verdad, como lo hizo Canadá en cuartos de final.
La victoria 100 de Mondelo

Fue un éxito redondo. Además de la medalla número 13 de España en su historia -todas en los últimos 25 años-, coincidió con el triunfo 100 de Mondelo al frente de la selección, por sólo 13 derrotas, dos de ellas en el presente campeonato. Desde su debut, en un torneo de preparación para el Preeuropeo de 2012, en Kaunas contra Suecia, aún repetían cinco piezas en La Laguna (Palau, Xargay, Ouviña, Nicholls y Cruz. Alba Torrens estaba lesionada entonces). «Tenemos que echar la vista atrás y ver lo que hemos conseguido durante este tiempo, porque es muy difícil. Ahora mismo sólo siento orgullo. Una vez más, nos hemos descolgado la medalla para lograr una nueva», resumía la propia Alba.

Un grupo que engrandeció su imagen con sus triunfos pero también con su estilo. «Atacamos desde la defensa; como en el judo, nos aprovechamos de la fuerza del contrario», pregona Mondelo. La osadía y el pundonor para contrarrestar la inferioridad física. Dar la vuelta a la tortilla: «¿Si hubiera tenido esos centímetros, sería igual de competitivo? ¿Seríamos tan listas jugando?».

El verdadero germen estuvo en Orchies, una de las plazas sagradas del basket femenino nacional para siempre. Allí, 20 años después del logrado en Perugia, la selección inauguró su leyenda, ganando el oro a la local Francia en la final, en la despedida de dos mitos como Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar. Para Cruz, «la esencia del grupo ya estaba siete años atrás. Gente como Laia nos ha intentado transmitir sus valores». El verano siguiente, la plata mundial en Turquía. En 2015, el bronce europeo. Hace dos veranos, las cumbres de Río, la primera medalla olímpica. Y en el pasado Eurobasket de la República Checa, el tercer oro.

No será sencillo el porvenir, probablemente ya sin la histórica Laia Palau al mando -ayer no quiso pronunciar la palabra retirada tras 278 partidos con la camiseta de España y 11 medallas-. El próximo verano habrá que defender el oro continental en Serbia y Letonia. Y, de paso, lograr billete para los Juegos de Tokio. El gran colchón sigue estando en la pujanza de las categorías inferiores. Este verano, la selección sub 20 logró el cuarto oro europeo consecutivo. Y en la relativa juventud del presente, pues sólo Silvia Domínguez y Cruz superan la treintena. «¿El futuro? Nos quitaremos medallas otra vez. Y volveremos a hacer 1.000 veces más el trabajo». Palabra de Alba, Por si había alguna duda.

Lucas SÁez-Bravo
elmundo.es