Con lágrimas en los ojos. Termino el Mundial de Tenerife de la misma manera que lo empecé, con lágrimas en los ojos. Si el día del debut se me empañaban los ojos al ver por Tv las caras de nuestras jugadoras mientras sonaba el himno, hoy se me han empañado ya desde los últimos segundos del partido, al ver que estas jugadoras lograban #UnSueñoCompartido y se colgaban del cuello  una merecidísima medalla.
Hoy (por ayer) ha sido (exceptuando el de Puerto Rico) el partido en el que menos presión he sentido, en el que veía que todo estaba siendo como debía con una España superior a Bélgica. Cierto que al final le hemos dado emoción al partido porque ya se sabe que “Si nos va la marcha… nos va la marcha” Pero había que estar tranquilos porque España se merecía llevarse una medalla de este Mundial y nada podía salir mal.


En la preparación de este Campeonato puede ir a ver los Torneos de Valencia y Cáceres (a falta de Mundial, bien valían amistosos) y allí empezaron a verse cosas. Había jugadoras tocadas que no se sabía si llegarían o no al Mundial y había jugadoras que hacía muchos años que no vestían con la roja y se dejaban el alma en casa segundo que el seleccionador las ponía en pista.


Personalmente tuve la sensación de que alguna jugadora que se quedó fuera debería haber estado y alguna de las que ha estado quizá no debería haber sido de la partida. Pero en este punto me acuerdo de los últimos años de Amaya Valdemoro. Sus detractores siempre decían que no estaba para ir a un torneo, o que su físico ya no estaba para grandes eventos. Esto lo decían claro, cuando Amaya estaba sobre la cancha y sus números no estaban siendo desde luego los mejores. Yo ahí siempre defendí a Amaya. Siempre decía que si Amaya estaba en pista no era decisión suya sino del seleccionador o entrenador de turno. En este Mundial ha pasado lo mismo. Si Alba, Anna Cruz y Silvia han estado dentro del grupo es porque Lucas, que es el que mejor las conoce y el que mejor sabe lo que necesita su equipo, lo ha creído oportuno. Insisto en que es él quien mejor sabe lo que tiene y lo que le hacía falta. Quizá ahora podamos preguntarle si cree que se equivocó o no.


Está claro que Silvia no ha aportado lo que nos tiene acostumbrados. Anna no ha sido tan decisiva como en las últimas medallas y Alba ha ido tomando forma y confianza a medida que se ha desarrollado el Mundial. Pero ellas aportarán al grupo, a los entrenamientos y a la salud del equipo muchas cosas que ni nos imaginamos. Ellas son las patas de la mesa. Y puede que a veces la mesa cojee, pero si le faltase alguna de sus patas es probable que terminase en el suelo.


Durante esos torneos de preparación hubo, para mí, tres jugadoras que echaron el resto y han sido las mismas que lo han hecho en Tenerife. Cristina Ouviña y Queralt Casas llevaban mucho tiempo fuera del grupo, su presencia entre las 12 últimas de la lista produjo todo tipo de reacciones pero han demostrado, tras los siete partidos del Mundial, que debían estar en Tenerife.


La mejor de la preparación fue Marta Xargay. Xargy ha dado un paso a delante este verano en la selección. A la vista de los problemas físicos de Anna y Alba, Xargy asumió los galones y salvo en el partido frente a Australia ha sido de lo mejor de España. Y ha terminado de la mejor manera, como MVP del partido del bronce. Merecidísimo Xargy. Enhorabuena.


Astou ha sido clave también en todos los partidos. Quién sabe qué hubiese pasado si no hubiese cometido las cinco faltas ante Australia con tanto tiempo por jugarse aún. Su temple en la pista ha sido espectacular y sus puntos nos han colgado el bronce al cuello. Además se lleva formar parte del quinteto ideal. Enhorabuena!


Laura Gil y Laura Nicholls han hecho un campeonato soberbio. Gil se ha dejado la cara (aunque la fisura la llevaba de antes) y Nicholls se ha dejado el aliento, a punto incluso de sufrir un desmayo en la pista. Vaya dos gladiadoras tenemos en la zona. Recordemos además que Laura Gil se “La Que Nunca Falla”, campeonato que disputa, ya desde categorías inferiores, campeonato en el que se cuelga algo al cuello.


Lo que hizo Bea Sánchez ante Australia es lo que define a un equipo. Apenas has jugado durante el Mundial, algunos días incluso sin llegar a saltar a la pista y cuando el seleccionador y el equipo te necesitan, sales y parece que has sido la titular en todos los encuentros. Chapeau por Bea. Lo mismo que para Belén Arrojo. Durante la preparación lo hizo muy bien, tanto que llegó a desbancar a una de las que parecía fija en la partida, y luego a penas ha tenido juego. Y cuando lo ha tenido, lo ha disfrutado. Un día incluso salió a la pista sólo unos segundos, el tiempo necesario para que Laura Gil se ajustase la máscara y  cuando volvió al banquillo lo hizo con una sonrisa en la cara, muestra de que lo importante es ayudar al grupo, aunque sólo puedas hacerlo unos segundos. Bea y Belén también se han dejado la piel y sobretodo la garganta animando y apoyando desde el banquillo y eso también suma.

 

Me queda hablar de Laia, mi debilidad. Creo que ha hecho un campeonato impecable. Que su trabajo está dentro y fuera de la pista y que en ambos sitios lo ha hecho de 10. Esos pases, esas asistencias, esa manera de dirigir, pero también de animar, de sonreír a sus compañeras para apoyarlas, de cabrearse cuando fallaban algo que no se debía fallar. Es la Capitana y ha ejercido como tal.


Y quien dirige a las 12 y lo hace además de manera magistral es nuestro seleccionador, Lucas Mondelo. Creo que con él también sobran las palabras. Lleva al frente de este equipo desde hace 6 años y con él hemos conseguido 6 medallas entre europeos, mundiales y Juegos Olímpicos. ¿Qué más se puede decir?


Quizá podamos pedir más medallas, aunque creo que deberíamos ser conscientes de lo que este equipo ha logrado y saber ser agradecidos. No podemos pedirles más. Todo lo  que nos den es un regalo.


FELICIDADES!! Os merecíais jugar un torneo en casa y habéis sabido disfrutarlo. GRACIAS EQUIPO!!

 

 

@VirLOKOS
LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO
foto: FEB