La capitana de España valora el triunfo tras contener la presión de las anfitrionas en plena tensión en la banda entre Dejan Tomasevic, vicepresidente de la federación serbia, y Jorge Garbajosa

 

Por tercera vez en los últimos cuatro Europeos, España y Francia pelearán cara a cara por el oro. Llegó a la final el conjunto de Mondelo tras ganar dos partidos a la vez en el Arena de Belgrado: uno de 36 minutos, hasta la remontada de Serbia tras vivir toda la noche a contracorriente (62-64), y otro de cuatro, en el que vencieron las españolas con un 9-2 de parcial cuando más ardía la caldera de Belgrado. Las anfitrionas solo estuvieron un minuto por delante en el marcador y se quedaron sin anotar en los últimos tres. “Es increíble lo que ha pasado. Es increíble que estemos en otra final europea. Hemos batido a unas jugadoras que estaban muy en forma y lo hemos hecho en su casa. Ha sido otra demostración brutal de carácter y de resistencia. Este equipo es espectacular, espectacular... Le daremos valor a todo esto cuando pase el tiempo”, expresó una emocionada Laia Palau. “No tengo palabras, se acaban los adjetivos”, añadió tras la hazaña.

Ndour, Gil, Domínguez y Cruz mantuvieron el pulso en los tiros libres finales y silenciaron el Belgrado Arena, incluido a un Tomasevic encendido. A pie de pista y separados por un buen puñado de sillas, el vicepresidente de la Federación serbia retó con un gesto de nos vemos fuera al presidente español, Jorge Garbajosa, en plena tensión. “Sobrevivir a esta atmósfera tiene mucho mérito”, contó Silvia Domínguez. “Cuando se pusieron por delante sacamos todo el carácter y a la vez la calma para aguantar. En la grada parecían muchos más de los que eran”, completó la base del Avenida. “Este equipo ya es leyenda, tiene un corazón de campeón”, señaló Mondelo amontonando sentimientos. “No hemos tenido a Alba [Torrens], nuestra mejor jugadora. Pero aquí seguimos”, amplió el seleccionador.

En la primera mitad, la terna Dabovic, Petrovic, Jovanovic sumó 13 puntos, uno menos que Anna Cruz. El repertorio de Serbia era mucho más amplio que el de la Rusia de Vadeeva, pero la verdadera colección inagotable resultó ser de nuevo la española. Las anfitrionas se quedaron en un pobre 1 de 11 en triples. Dabovic y Petrovic solo añadieron dos puntos más a su ficha en la segunda parte, Jovanovic ninguno. Incapaces de escapar de la defensa española las jugadoras franquicia de Serbia dejaron paso a Brooks, Stankovic y Butulija, incapaces de completar el rescate de su equipo.

“Según el planteamiento del partido teníamos tres objetivos: Serbia vive de los rebotes, los triples y la pérdidas del otro equipo. En el caso de las pérdidas, para el ritmo al que jugamos, estoy contento. Controlamos el rebote, cogimos más que ellas, a pesar de tener a nuestras pívots cargadas de faltas. Arriesgamos a que nos metieran debajo de canasta, pero no permitimos triples. La prueba es que sólo han metido uno. Es el mismo plan que hemos hecho cada año contra ellas", desarrolló Mondelo en su análisis táctico. Por cuarta vez en los últimos siete años, Serbia no encontró la forma de atajar a España. “Solo Estados Unidos puede presumir de un recorrido como el nuestro. Ganando a Francia en Francia, a Turquía en Turquía, a Serbia en Serbia… Hemos vuelto a imponer el juego en equipo una vez más”, amplió el seleccionador español antes de cincelar su metáfora de la víspera. "Todavía nos queda una canción, estamos en la discoteca con las luces encendidas y hay que bailar la última", cerró Mondelo. Nadie revalida el título continental desde que en 1991 cesó el gobierno absolutista de la URSS tras 17 coronas consecutivas. Un reto histórico para un equipo de época.

Faustino Sáez
elpais.com
foto: FEB