Una vez superado su particular calvario, después de perderse buena parte de la pasada temporada y tras ser operada en junio por unas dolencias en la planta de su pie derecho, Paula Ginzo ha visto cómo su metafórico final del túnel se ha convertido en toda una puerta grande por donde entra luz a raudales.

A sus 21 años, la jugadora del Al-Qázeres ha sido llamada por el seleccionador nacional absoluto, Lucas Mondelo, para formar parte de la próxima convocatoria de la selección española para preparar el preolímpico. En esta concentración España se medirá a Francia el viernes 15 de noviembre en Zamora y dos días después al mismo combinado galo en Palencia. Ginzo reeditará, de esta forma, la experiencia ya vivida el pasado año, cuando se estrenó en estas lides de la élite internacional.

Aunque la jugadora del Al-Qázeres ya conocía la noticia desde hacía varios días, no fue hasta ayer cuando se hizo pública una lista de 16 que cuenta con el regreso de Alba Torrens y la puesta de largo de Maite Cazorla. «Aunque igual decir esto no es humilde, me merezco estar aquí porque he sufrido mucho», expresó la joven pívot al término del entrenamiento vespertino de su equipo en el Multiusos. «Mi padre siempre dice que el trabajo bien hecho da sus frutos y así es. Han sido ocho meses muy largos y con muchos dolores de cabeza. Ahora estoy contenta con mi equipo, luego te viene una convocatoria de la selección y ves que todo esto ha merecido la pena».

Ginzo echa la vista atrás y no puede dejar de acordarse de su familia, de su pareja y de su fisio, José Moreno, de quien solo tiene buenas palabras: «Lo ha dado absolutamente todo por mí». Precisamente, el propio Moreno, conocido en su círculo cercano como 'Perry', decidió esta temporada continuar ligado al club para seguir de cerca la evolución de la jugadora internacional. La interior considera «todo un acierto» haber prolongado su estancia en Cáceres una temporada más: «Tenía claro que el Al-Qázeres era el equipo que me iba a ayudar a recuperar mi mejor nivel e incluso a mejorarlo», sostiene.

Sin estar aún al cien por cien de sus posibilidades físicas, la jugadora cántabra criada en Orense muestra su satisfacción por el hecho de que el cuerpo técnico del equipo nacional haya vuelto a contar con ella: «Es un regalo que voy a aprovechar al máximo». Ginzo admite que aún siente relativas molestias, aunque espera poder estar a su mejor nivel en cuestión de semanas.

Al igual que ya sucediese en la concentración del pasado año, la jugadora del Al-Qázeres piensa vivir la experiencia convertida en una esponja «para absorber lo máximo posible de los entrenadores y de mis compañeras, tanto a nivel baloncestístico como humano».

Con su juventud y tras protagonizar su segunda convocatoria en un plantel plagado de estrellas, ¿cómo se ve Paula Ginzo dentro de unos años? «Ojalá siga trabajando así y tenga una plaza en el equipo nacional. Es algo muy complicado porque hay un nivel muy alto y cada verano lo demuestran».

J. Cepeda
foto: J. Rey
hoy.es