Brillo en los ojos, entusiasmo en el mensaje, contención en el gesto. Dos jóvenes nuevos talentos de nuestro baloncesto femenino aparecen por primera vez en la Selección Absoluta -y se juntan a Belén Arrojo- completando un itinerario formativo que iniciaron siendo niñas. Víctor Lapeña, perfecto conocedor de la trayectoria de ambas en las selecciones de formación, las define sin dudar como “hijas del Método”

“Han pasado por todos los procesos formativos de la FEB, desde niñas, desde todas y cada una de las selecciones incluso doblando en los veranos participando en europeos y mundiales, jugando con las que eran un año mayores, sumando medallas, mostrando su progresión, su evolución. Han estado controladas, protegidas, tuteladas en un trabajo de los técnicos de la FEB coordinado con sus clubes de origen que han realizado con ellas una labor formativa extraordinaria. Ambas representan el Método tanto por el seguimiento interno como por la colaboración entre clubes, Federaciones Autonómicas y FEB. Podríamos afirmar que son “hijas del Método” (Víctor Lapeña)

Unos entrenadores que las ilusionaron siendo todavía unas niñas y que las iniciaron en un maravilloso viaje por el baloncesto. Unos primeros campeonatos autonómicos sintiendo la ilusión por aprender y competir y una pronta detección por parte de los técnicos de la Federación Española para incorporarlas a ese trayecto escalonado e imprescindible para sumar experiencias a las ya determinantes en sus respectivos clubes de origen contribuyendo a su crecimiento personal y deportivo en compañía de talentos de su generación. Una suma vivencias en club, selecciones autonómicas y selecciones españolas compitiendo en todos los campeonatos internacionales posibles, europeos y mundiales, e incrementando con ello progresivamente un bagaje de conocimientos que las ha llevado paso a paso hasta el baloncesto adulto y profesional y hasta la Selección Absoluta. Ambas son, tal como afirma Lapeña, la últimas “hijas de un Método” que engloba el trabajo coordinado y controlado de todo un baloncesto femenino que desde escuelas y clubes de origen no ha dejado de producir talentos en las últimas décadas y que, detectados, no ha dejado de protegerlas hasta conducirlas a la élite.

“EL SUEÑO CONVERTIDO EN REALIDAD”
“Pese a que iba pasando por todas las selecciones nunca imaginé que llegaría el día en que estaría en la Absoluta porque miraba a las estrellas seniors de la Selección Española como jugadoras inalcanzables. Para mi era un sueño…”, confiesa desde la humildad y la ilusión Nogaye Lo, una pívot de 1,90 nacida en Palma de Mallorca hace 19 años, formada en la prolífica cantera del Sant Josep Obrer y que jugó en LF 2 en Andratx la pasada temporada para ser incorporada al Mann Filter en la actual debutando en Liga Femenina. Su compañera Laura Quevedo, 19 años también, madrileña iniciada baloncestísticamente en el Baloncesto Coslada primero, en el Real Canoe después, en Rivas en edad junior donde debutó en Liga Femenina para, tras unos meses en Estados Unidos, jugar la pasada temporada en Bembibre y en la actual incorporarse al Star Center Uni Ferrol. “Sí, he estado en todas las selecciones y en los últimos años sintiéndome un poco “veterana”, formando parte de ese núcleo de jugadoras que desde la U16 hemos ido viviendo experiencias juntas y que verano tras verano seguíamos siendo seleccionadas, ganando medallas, sumando situaciones fabulosas…”, recuerda Laura Quevedo. Ambas, se han unido a Belén Arrojo que es otra muestra clara de la trayectoria del Método FEB. Si el año pasado estuvo como invitada con la Selección -y pudo debutar-.

Son las novatas de un grupo en la que la mayoría ha vivido ese proceso de progresión permanente desde las selecciones de formación hasta la Absoluta y que por lo tanto saben perfectamente el vínculo especial que se crea en una Selección que tiene la “armonía” como una de las herramientas fundamentales para acercarse al éxito. “Nos han recibido superbien” coinciden las dos, integradas desde el primer momento y confirmando ese gran secreto del éxito de las selecciones españolas de todas las edades y géneros basado en “la complicidad que existe siempre entre todas las jugadoras y equipo técnico”. Hablamos de dos jugadoras en evolución, en el caso de Nogaye Lo algo más lenta debido a que es una pivot que poco a poco va consolidando un juego en función también de su capacidad física para competir con rivales grandes. El año pasado estaba en LF2 y esta temporada juega en Mann Filter, precisamente teniendo a Víctor Lapeña como entrenador. “Estoy viviendo un cambio radical entre lo que es jugar en Liga 2 o en Liga Femenina. El nivel de dificultad y exigencia es mucho mayor pero eso me está ayudando a ser mejor cada día”, afirma la joven balear. Algo más experimentada Laura Quevedo, que a sus sólo 19 años ya sabe lo que es vivir lejos de casa en una pasada temporada en la que alternó una corta experiencia en Estados Unidos con unos meses en Bembibre conociendo la realidad del baloncesto profesional. Actualmente está en Ferrol “muy a gusto, en un proyecto deportivo valiente y ambicioso, trabajando mucho y siguiendo mi progresión como jugadora”. La jugadora madrileña ha ido evolucionando inteligentemente en su juego pasando de ser una “cuatro” en edades de formación a convertirse actualmente en una alero de altísimo nivel.

El baloncesto femenino español acelera procesos de nuestras jugadoras jóvenes y la Selección Absoluta tiene la capacidad para seguir siendo ambiciosa en el presente y a la vez proyectar un futuro ilusionante abriendo las puertas a nuevos talentos. Somos líderes en los rankings internacionales, en seniors y en formación, y ese dominio basado en la calidad de las jugadoras y en la gestión adecuada de esas capacidades por parte de los técnicos invita a contemplar el panorama de nuestras selecciones desde la confianza y desde la satisfacción.

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