Lo de Lucas Mondelo no es normal. No hay ningún entrenador que haya ganado tantos títulos y medallas en tan poco tiempo. En los últimos cuatro veranos ha conquistado cuatro medallas con la selección absoluta española, una de oro (Eurobasket 2013), dos de plata (Mundial 2014 y Juegos Olímpicos 2016) y una de bronce (Eurobasket 2015). A eso habría que sumar una plata con la Sub 19 (2009), una plata y un oro con la Sub 20 (2010 y 2011), dos Euroligas (en 2011 con el Avenida Salamanca y hace unos meses con el Dynamo Kursk ), tres ligas en China con el Shanxi Rui Flame... En definitiva, todo un rosario de éxitos que convierten a este técnico nacido en Barcelona en 1967 en una referencia mundial en basket femenino. Pero Mondelo no para y ahora ya está centrado en un nuevo reto con la selección española: el Eurobasket que se disputará en la República Checa entre el 16 y el 25 de junio.

¿Cómo afronta la selección este Eurobasket?

Lo complicado de esta selección es que está haciendo fácil lo difícil, que es ganar después de ganar. Ha hecho un ciclo irrepetible con un oro europeo, un bronce europeo y dos platas a nivel mundial, todo eso con un hándicap en el aspecto físico respeto a otras selecciones. La suerte que tenemos es que el núcleo duro de esta selección está formado por jugadoras que tienen un rol importante en equipos europeos de primera línea y eso hace que estén muy bregadas en situaciones de máxima tensión. Nosotros, sin embargo, no vamos sobrados en nada, tenemos que hacer las cosas bien y respetar a todos los rivales. Además, este año el Eurobasket va a ser más complicado, porque los mejores equipos del mundo, exceptuando a Estados Unidos y Australia, son europeos y ahí hay seis o siete que podemos optar a medalla. están Francia, Serbia, Turquía, Chequia, Montenegro, Rusia... Son siete equipos que lucharán por tres medallas. Todos queremos el oro, todos queremos más, cuando no está Estados Unidos parece que todo es más fácil, pero no lo es. Está claro que todos los equipos van a querer ganarnos todavía más. Lo que se nos puede exigir es estar entre los cuatro que se pelean por las chapas y a partir de ahí ya veremos lo que pasa. Para eso tenemos que llegar bien a cuartos de final y ganar ese partido, el partido del miedo.

 Ahí el tema mental será clave, por lo tanto...

Si, estar bien mentalmente es importante y en cuartos lo es todavía más. Este año nos encontramos también con que muchas selecciones han incorporado nacionalizadas. En el grupo, además, nos ha vuelto a tocar el anfitrión, siempre nos toca el anfitrión, nos pasó en Francia, en Turquía, en Hungría... Siempre nos toca la muñeca chochona.

Lo que es impresionante es el nivel que ha alcanzado el basket femenino español, más todavía con la incorporación de todas esas nuevas generaciones de jugadoras tan talentosas...

Sí, además vamos cambiando el ‘roster’ de la selección de forma tranquila. El núcleo duro, las patas de la mesa siguen estando ahí. Alguna da el paso al frente y ya se ha convertido también en pata de la mesa y vamos metiendo jugadoras jóvenes de formación con futuro a corto y medio plazo. Lo estamos haciendo de una manera natural, nada forzada. Esas jugadoras entran y se encuentran con algo muy hecho y eso les ayuda a adaptarse con facilidad. Básicamente, somos más un equipo que una selección y eso es una de nuestras ventajas.

Muchas de esas nuevas jugadoras que llegan a la selección ya no juegan en España sino que lo hacen en la NCAA. ¿Qué ventajas o problemas conlleva esa nueva vía de formación? ¿Hay diferencias en esa formación?

Ir a Estados Unidos es una oportunidad más de vida que de baloncesto en casi todos los casos. es vivir fuera de casa, algo que te curte mucho, el inglés, el tema estudios... A nivel de baloncesto, si estás en las mejores universidades, que no es el caso de todas, tienes un nivel competitivo importante, aunque es un baloncesto diferente. Es un baloncesto que se tiene muy idealizado. En definitiva, es bueno y no es bueno. Normalmente, la experiencia con todas las jugadoras que han ido a Estados Unidos nos indica que luego aquí tendrán que pasar una adaptación, porque el baloncesto americano es mucho más físico, más directo, mientras que el baloncesto europeo es más elaborado. Por otro lado, en Europa, las jugadoras de 19 o 20 años que tienen minutos en sus respectivos equipos están compitiendo contra jugadoras muy formadas de 30 años durante siete meses, mientras que en Estados Unidos juegan cuatro meses contra chicas de su edad. No es la misma evolución y eso es algo que sí que se nota.

 Volviendo al tema de los objetivos de la selección en este Eurobasket 2017, ¿hasta qué punto supone una presión el haber ganado tantas medallas en años anteriores?

Negar que algo de presión te mete sería de necios, es evidente que algo de presión hay, pero el punto bueno de estas jugadoras es que convierten en motivación esa posible presión que se mete desde fuera. El momento en que nos puede pesar un poco más es en el partido de cuartos de final, porque si el otro equipo no lo ha hecho mejor que tú ahí tiene una oportunidad más y no tiene nada que perder. Nosotros cargamos con el peso de la historia y de las expectativas, pero en este equipo hay jugadoras profesionales que están acostumbradas a estos partidos. Ten en cuenta que en la pasada Final Four de la Euroliga había cinco de esas jugadoras, así que la presión es un peso, pero hasta ahora las jugadoras lo han sabido llevar.

Usted ha renovado contrato como seleccionador, ¿cómo se siente al frente de este proyecto?

A nivel profesional y deportivo estoy con mucha tranquilidad por esa renovación hasta 2020 y también tengo contrato por dos años más en el Dynamo Kursk, pero bueno... ya sabes lo que pasa con los entrenadores, vales lo que vale tu último resultado y las maletas están siempre preparadas. La idea es volver a empezar. Si hacemos otra cosa que no sea eso nos equivocaremos, porque nos vamos tan sobrados, así que el único camino, el que conocemos y en el que estamos de acuerdo todos es volver a empezar. Fíjate que ha habido dos cuartos de final, en el Eurobasket 2015 y en los Juegos de Rio, que se resolvieron a nuestro favor con una canasta al límite de Anna Cruz, ahí podíamos haber perdido y no hubiéramos luchado por las medallas. El equilibrio es frágil, muy frágil.

¿Se imaginaba años atrás estar aquí viviendo estos éxitos?

No, no, uno siempre tiene su ambición y sueña cosas, pero, mira, yo me he pasado años viendo los Juegos Olímpicos por la tele sentado en el sofá. Vivirlas allí y hacer lo que hicimos es un subidón y un orgullo. Luego ese orgullo se convierte en responsabilidad, lo que tienes que intentar es que no se convierta en presión.

 Usted cuenta con un grupo de jugadoras muy estable, lo cual es una ventaja, pero también ya lleva años con ellas y eso a veces hace que el mensaje del entrenador no llegue tanto. ¿Le preocupa que le suceda eso?

Bueno, es un riesgo que siempre existe, lo que pasa es que tanto ellas como yo somos muy inconformistas y tanto ellas como yo siempre buscamos mejorar, buscar, aprender... Estamos obligados a ello, porque los rivales nos hacen ‘scouting’ de lo que hacemos y nosotros tenemos que hacer ‘contrascouting’. Ese es un poco el secreto. El conocerlas tanto también tiene su parte positiva, porque a nivel emotivo sabes cómo tratarlas. Con algunas no es que lleve con ellas desde 2012 en la selección, sino que las ha tenido en 2009 en la plata con el Mundial de 2009, en Avenida Salamanca en 2010 y 2011... De momento no se cansan de mí y creo que si eso no ha pasado es que ya no pasará.

Una de las cosas que más sorprenden de usted es que en las declaraciones previas a un partido usted declara públicamente lo que va a hacer tácticamente, cómo va a defender a una jugadora y cosas así, algo que no es normal, porque los entrenadores en general tienden a no desvelar cuáles serán sus bazas...

Sí, pero fíjate... Hay mucho mito sobre esto. Fíjate que normalmente siempre hablamos de conceptos, no de normas. Las normas las varías en función del rival y matizas cosas. Los conceptos no los cambias. Muchas veces digo cosas conceptuales del rival. De un partido a otro, con un día de diferencia, el rival tiene poco que hacer, no tiene tiempo de buscar soluciones. Y te diría más, ¡ojalá las busque! El ‘scouting’ es una herramienta muy importante, pero yo creo que ha llegado un momento en que se ha convertido en el ‘Dios Scouting’ y no es así. Es más importante tu estilo y que lo que tú sabes hacer lo hagas bien que dar demasiada información sobre el rival. A las jugadoras les damos la información básica, luego durante el partido, en función de lo que pasa, nosotros vamos dando más si es necesario. Ojalá los rivales se centraran en lo que yo he dicho y dejaran de trabajar lo que hacen bien.

 Uno de los referentes del equipo es Laia Palau, capitana de la selección, que ya anunciado su intención de retirarse. ¿Cómo es tener a esta jugadora en el equipo y qué aporta?

Mira, a nivel deportivo no vamos a enrollarnos, porque alguien que es la que más asistencias ha dado en la historia de la Euroliga... Creo que ya no hay que añadir nada más. Yo creo que con ella nos tenemos que centrar en este año. Que disfrute. Ha decidido retirarse, deja Praga y se va a Australia. Eso hay que respetarlo, porque para un deportista en el estado de forma en que está tiene que ser algo muy duro, porque es un cambio de vida total con respecto a los últimos veinte años de su vida, eso tiene su parte de trauma y hay que respetarlo mucho. Dicho esto, Laia no es sólo lo que veis en la pista, sino también lo que no veis, lo que hace en el vestuario, con el cuerpo técnico, la tranquilidad que da al equipo tenerla... Lo que suele ocurrir con todas estas cosas es que te das cuenta de lo que tienes cuando ya no lo tienes. Vamos a intentar que disfrute, por si definitivamente se retira, que disfrute, que se lo ha ganado. Y luego, cuando acabe todo, pues bueno, vamos a ver qué pasa, a ver si la estiramos hasta 2018.


Jesús Pérez Ramos
mundodeportivo.com
foto: LOKOS X EL BALONCWESTO FEMENINO (Lou Mesa)