Laia Palau (Barcelona, 1979) acaba de ganar su décima medalla con la selección femenina de baloncesto, el oro en el Eurobasket de Chequia. Podría ser la última de la gran capitana, pero la presión popular y el hecho de que el Mundial de 2018 se juegue en España empiezan a crear dudas a la barcelonesa sobre la decisión anunciada en su día de abandonar ahora la Selección. Eso y otras muchas cosas nos las ha explicado este miércoles en su visita a Mundo Deportivo.

 ¿Laia Palau se atreve a vacilarle incluso a Mariano Rajoy en la Moncloa?

La gente me ha preguntado si le vacilaba pero nada de eso, lo que pasa es que yo soy así, muy tocona. A mi la verdad es que Rajoy me sorprendió gratamente, sabía bastante de basket. La verdad es que estuvo ‘regalao’ con las niñas y encantado.

¿Las habían recibido tras ganar alguna otra medalla?

Nunca, nunca. Por eso, está bien ir a la Moncloa. Está claro que ha habido más bombo esta vez pero es normal. Vamos bien. Venimos de ganar una plata olímpica y ahora este oro. Por insistencia ya nos tocaba salir. No puede ser que tengas un equipo que hace medalla cada año, incluida una olímpica y otra en un Mundial, y no le hagas un poquito de caso.

 ¿Ha bajado ya a la tierra o sigue en la nube a que les ha subido este éxito?

Yo no sé dónde estoy. Estoy subida a la noria. Ayer cuando nos separamos estábamos ya tristes porque tenemos muy buen rollo todas y cada verano se reafirma más. Cuando ganas algo en equipo eso te une. Y cada verano ponemos más leña al fuego.

Desde fuera ha dado la sensación de que han ganado muy, muy fácil este Eurobasket...

En toda nuestra vida no recuerdo un campeonato, entre comillas, tan fácil. Ayer lo hablábamos, el partido que hemos ganado por menos diferencia fue el primero ante Hungría, por 12 puntos. En cuartos fulminamos, en semis también y la bomba fue en la final contra Francia, un equipo ante el que hemos perdido más veces que ganado. Yo me esperaba una final como la del 2013, in extremis, un partido de toma y daca ante un rival correoso y con buena defensa. Pero salimos ‘a saco matraco’, con Alba (Torrens) con el cuchillo en la boca, ñaca, ñaca, ñaca y ellas creo que hubo un momento que no sabían por donde les caían los golpes.

Da la sensación de que el equipo sigue creciendo...

Tenemos un año más de Sílvia Domínguez, Anna Cruz campeona de Europa, Marta Xargay… un año más de experiencia, madurez... Alba, por ejemplo, es cada vez más madura en su juego y el equipo cada vez juega mejor.

 ¿Y tiene recorrido todavía?

Y tanto. Piensa que el grupo importante, que es Sílvia Domínguez, Anna Cruz, Marta Xargay, Alba Torrens y Laura Nicholls, más Laura Gil, todas tienen 27, 28, 29 años...

Los éxitos de la selección española, ¿no son un milagro en un país sin una liga fuerte y con la mayoría de las internacionales en el extranjero?

Yo no lo veo así. La gente está muy preocupada por lo de no tener una liga fuerte, pero vamos a jugar las ligas fuertes de otros sitios. Lo importante es mantener el nivel.

 O sea, que hay una buena formación debajo...

Seguro, segurísimo. Ahora empieza la sub 20, a ver qué hacen. Pero es que las selecciones inferiores cada año ganan medalla. Y no nos olvidemos que aquí hay un Salamanca donde el año que viene estarán Domínguez, Nicholls y Gil. Hay un pequeño reducto. Aunque entre nosotras ya lo comentamos. ¿por qué no hacen un equipo aquí, que vendríamos todas? Antes estábamos todas aquí porque había una buena liga y, sobre todo, porque había equipos de Euroliga buenos. Las ligas son importantes pero lo importante que nosotras jugamos es la Euroliga. Da igual si estamos en España, en Chequia o en Rusia, eso es lo que nos da valor.

Hace 10-15 años España empezó a ganar medallas y se decía que era por su garra y su chispa, que le permitía compensar el mayor talento o físico de otros equipos. Eso ha cambiado, ¿no?

Sí... pero no. A nivel físico seguimos siendo poco competitivas. Tú ves a Navarro, con ese medio músculo, enfrentándose a los lituanos o al que haga falta... Estamos ahí por talento y por interpretación, en eso somos muy buenos. Somos muy competitivos. Con Sancho hemos puesto un poco de músculo pero las francesas tienen cincuenta Sanchos, por decir algo. Lo que está claro es que hay que saber jugar, hay otras cosas. Y Lucas (Mondelo) es un entrenador que conecta muy bien con la manera de jugar, de guerra de guerrillas.

 ¿Es más difícil llevar un grupo femenino o eso es un mito?

Como todos los equipos. ¿Piensas que debe ser fácil gestionar el vestuario de cualquier equipo ACB? Las mujeres tenemos una manera de funcionar y las mujeres otra, pero al final esto es basket. Si tú eres capaz de que la gente se implique en la pista, que es lo importante... Y Lucas tiene mucha suerte, que él mismo reconoce, porque tiene un grupo de muy buena gente y muy humilde. Funcionamos muy bien y todo el mundo tiene claro los roles. Básicamente hoy en día el deporte de elite es gestionar los egos porque todas saben jugar. Que haya una química y una armonía, y eso lo tenemos.

 ¿No tiene la sensación de que equipos muy potentes hace años se han ido quedando por el camino, como Chequia, Rusia o Serbia?

Chequia llegaron a ser subcampeonas del mundo y no han pasado de la primera fase en su Europeo. Eso les pasa porque no han trabajado, tenían una generación muy buena que cuando se retiró dejó un vacío brutal. Llevo cuatro años viviendo allí y sé bien cómo funciona su estructura. Rusia ha sido la gran decepción de este Eurobasket con Serbia, que era la campeona de Europa y bronce en los Juegos Olímpicos y no ha llegado ni a cuartos. La virtud que tenemos nosotras es que nadie se cae del carro.

 ¿Y Laia Palau se caerá ahora del carro?

(Largo silencio) Pues no lo sé. La gente me pide que no lo deje y es una maravilla que eso pase. Lo que es seguro es que he dejado la Euroliga y me voy a Australia, que no tiene nada que ver, es un mundo por descubrir. Me hace mucha ilusión esta medalla de oro, pero también es verdad que he ganado muchas y he estado en muchos campeonatos. Aunque también es verdad que nunca he jugado un Mundial en España. Que se vaya a jugar aquí es otro elemento que me hace dudar. Es un aliciente más. Pero yo he decidido dar un paso atrás y salir un poco de este mundo y no sé cómo estaré entonces. La liga australiana acaba en febrero. ¿Qué haré entre febrero y septiembre? Ya veré cómo estoy cuando llegue el momento. No sé lo que me voy a encontrar, me parece que soy la primera europea que va a jugar allí, me voy un poco como Marco Polo.

 ¿Y quién será la Laia Palau de la selección cuando ya no esté Laia Palau? ¿Quién será esa líder emocional?

Nadie será la Laia Palau igual que yo no fui la Amaya (Valdemoro). Cada líder o su capitán tiene su estilo. Pero pienso que habrá que hacer un triunvirato. Por veteranía le tocaría a Laura Nicholls y Alba Torrens, que es la líder en la pista, pero el papel más similar al mío quien lo hace es Sílvia Domínguez, es capitana del Salamanca, es la base, es la que tiene una relación más cercana con Lucas (Mondelo). Para mí es la segunda de a bordo total. Pero tampoco nos engañemos, trabajamos de forma bastante democrática en la selección.


“El récord de partidos no lo pongo al nivel de las medallas”

Laia Palau se ha convertido en este Eurobasket en la jugadora con más partidos con la selección, superando a Amaya Valdemoro. La barcelonesa tiene ahora 262 presencias con la absoluta. “Supongo que tiene importancia porque demuestra que hay una continuidad pero no es una cosa que yo haya buscado, no lo pongo al nivel de las medallas. Para mí la regularidad son las medallas”, explica Palau, que se esfuerza en recalcar que “no lo dejo por haber logrado este récord, no tiene nada que ver”. Eso sí, reconoce que el hecho de “que mi nombre se diga junto al de Epi o al de Navarro no está nada mal… aunque yo llevo más partidos que ellos, eh”. Epi tiene el récord masculino con 239, que seguramente le arrebatará Navarro (237) este verano.

José Ignacio Huget
mundodeportivo.com
fotos: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO