Laia Palau, jugadora que más partidos ha disputado con la selección, se planteó hace meses “bajar el ritmo” fichando en Australia, pero el Mundial la convenció

Acaba de cumplir 39 años y, lejos de presumir de ser la jugadora española más laureada de la historia, se ruboriza cuando la catalogan de leyenda, pese a que lo es. Y de las grandes. Laia Palau se fue a Australia para “bajar el ritmo” y una temporada después está en Tenerife dispuesta a dar guerra en un histórico Mundial. Su historia habla de baloncesto y de la vida, que suelen ir íntimamente vinculados.

El Universitari de Barcelona vio, allá por 1997, la llegada de la base a la Liga Femenina. Y fue con esa camiseta cuando, en 2002, comenzó un idilio entre Laia y la selección que llega hasta nuestros días con una mención especial a nuestra Isla.

En 2002 debutó con el equipo de España. Lo hizo antes de participar en el Mundial de China en 2002, donde la selección cayó en cuartos de final tras quedar emparejada con Estados Unidos. Marina Ferragut, Betty Cebrián o Lucila Pascua eran algunas de sus compañeras y Palau, aunque seguramente por aquel entonces aún no lo sabía, comenzaba un periplo de 16 años vistiendo la camiseta roja de España.

Su primera medalla no tardaría en llegar. Lo haría en 2003, en el Europeo de Grecia, conquistando el bronce. Palau fue una jugadora importante, que, solo un año más tarde, abandonaría España para jugar en el Bourges francés. Su regreso al Ros Casares, donde vivió algunas de las mejores temporadas en la historia del legendario club ya desaparecido, y sus posteriores experiencias en el CCC Polkowice polaco y el USK Praga checo coincidieron con logros tanto en esos clubes como en el equipo nacional.

Laia Palau ya era una leyenda tras ganar Euroligas, ligas y Copas con varios de esos clubes y con España, con la que llevaba 10 medallas en categoría absoluta, 11, contando también con la de los Juegos del Mediterráneo disputados en Túnez en 2001 -marcados por multitud de anécdotas-, antes de que Australia se cruzara en su camino. Un camino que le haría cruzar más de 17.000 kilómetros (los que separan Tenerife de Australia) hasta llegar a este Mundial.

Tras varias amenazas de retirada, Laia Palau decidió hace un año ir a jugar a la liga australiana. Era, según ella reconoció en los micrófonos de Onda Cero, la oportunidad de “tener tiempo para otras cosas” y bajar un poco el ritmo que durante tantos años había marcado su vida: “Allí iba a tener menos entrenamientos, más tranquilidad, con la posibilidad de tener tiempo para otras cosas. Al final, no fue así”.

“La vida hace lo que quiere”
Porque en las Jayco Dandenong Rangers de aquel país se dio cuenta que iba a entrenar y jugar prácticamente como en un club de Euroliga provocando su marcha, y su regreso, al Bourges francés. El Mundial de Tenerife estaba en el horizonte e iba, una vez más, a cambiar sus planes: “Aquello fue un shock para mí, porque yo iba con mi bañador y me di cuenta de que estaba currando bastante en una competición muy física, hasta que me dije que para estar allí prefería volver a Europa porque tenía menos desgaste mental al necesitar menos adaptación. Además, supe que si tenía que jugar el Mundial debía competir en un equipo de nivel”.

Laia hizo las maletas, se plantó en Bourges nuevamente, volvió a disputar su querida Euroliga, a demostrar, aunque no hacía ninguna falta, que su nivel competitivo seguía intacto y, como reconocía ayer, sobre el parqué del Santiago Martín tras completar la sesión preparatoria de la mañana, a desvelar que su ilusión, una vez más, es máxima: “Estamos contentas de estar aquí, de poder ir adaptándonos a la Isla, porque este Mundial lo jugamos en casa y tenemos muchas ganas de ver cómo responde el público de aquí”.

Referente
Palau no pasa nunca desapercibida cuando se trata de amantes del deporte. Ella misma lo reconocía, tras calificar a Tenerife como un lugar “muy de baloncesto”. “Una de las razones de estar aquí es que, en los últimos años, la Isla se ha volcado con este deporte. Queremos sentir ese calor de la gente, sabemos que va a responder”, admitía la catalana, que apuntaba que, en el poco tiempo libre que han tenido, ya han tenido contacto con la afición insular: “Ayer (por el martes) salimos a pasear por La Laguna y la gente te miraba y te transmitía esa sensación de que aquí se juega un Mundial, algo que nos tiene que poner a prueba a todos de cara a albergar este tipo de citas”.

Sus 269 partidos con la selección española la sitúan por delante de otras leyendas como Amaya Valdemoro (258), Marina Ferragut (253) y Betty Cebrián (252) y le permiten hablar con el aplomo de alguien que se ha curtido en mil batallas deportivas, algo que también transmite seguridad a sus compañeras: “Este equipo lleva mucho tiempo junto, somos capaces de ganar casi a cualquiera y lo sabemos, por eso estamos preparadas para jugar este campeonato”.

Planes de futuro, varios meses y 17.000 kilómetros parecieron alejar a Laia Palau de una cita insular que la recibe con los brazos abiertos y con gran expectación. Una Copa del Mundo que precede a una nueva experiencia en España, en este caso con el Spar Citylift Girona, con el que este mismo verano ha firmado un contrato de dos temporadas de duración. Si todo va bien, acabaría el mismo con 41 años y, quién sabe, si tras colgarse al cuello la medalla de oro en la cita tinerfeño.

Lo único que parece seguro es que seguirá siendo referente de la selección, que continuará demostrando su extraordinaria calidad y ese innato gen competitivo jugando a baloncesto, quizás haciendo menos planes de futuro porque, como ella misma dice: “Tú planteas las cosas, pero, al final, la vida hace lo que quiere…”.

J.A. Felipe
diariodeavisos.com
fotos: LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO