El lunes se reencontraban mes y medio después de colgarse la medalla de bronce en el Mundial de Tenerife para cenar. Una particular cena de trabajo con la que la selección absoluta femenina de baloncesto iniciaba la ventana FIBA de la que, salvo debacle impensable, saldrá con una plaza para el Eurobásket 2019 de Serbia y Letonia.

Con Guadalajara como base de operaciones hasta que el viernes pongan rumbo a Amsterdam para medirse un día después al combinado de Holanda, las de Lucas Mondelo recuperan mecanismos e integran a las novedades en la lista del seleccionador. Y lo hacen trabajando, entre otros, con el preparador físico vilagarciano Jordi Aragonés, fiel a su cita con España desde que inició con el cuerpo técnico de Mondelo el extraordinario ciclo dorado que vive desde el 2013.

Su club, el Wisla Can Pack de Cracovia, explicaba ayer desde Guadalajara el arousano, «ya sabe que me suelen llamar de la selección, y no pone ningún problema. En el club siempre se portan genial con este tema». En esta ocasión, con más motivo, por cuanto «tenemos a varias jugadoras europeas convocadas con sus selecciones, y las americanas tienen un permiso de cinco días», a lo que se le suma que el entrenador del Wisla Can Pack «es ayudante en la selección polaca». El segundo de este último se ha quedado a trabajar en este intervalo con las jugadoras nacionales del equipo que no han sido convocadas para competir por su país en esta ventana FIBA.

Aunque virtualmente clasificada ya para el Eurobásket, líder de su grupo con un balance de 4-0, España necesita un triunfo más para sellar su pasaporte a la cita continental. Bien sea este sábado en Holanda, bien el próximo miércoles frente a Ucrania en Melilla. El previsible final feliz está llamado a redondear el prometedor inicio de temporada que Jordi vive en el Wisla, con un balance de 5 triunfos y 1 derrota en la Liga Polaca, y de 2-1 en la Eurocup con un plantel muy renovado y lleno de jugadoras muy jóvenes.

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foto FEB