91649 2España no pudo rematar un partido que tenía bien controlado y perdió ante la República Checa (51-63), quedando finalmente sexta del mundo en Zaragoza.

Un grupo que llegaba a este Mundial de Zaragoza con muchos problemas y que ha competido en todos y cada uno de los encuentros, incluido este último en el que han caído ante las campeonas de Europa, dominando gran parte del encuentro.

Una experiencia fantástica para un grupo de jugadoras que salen reforzadas de esta cita.

Buenos minutos liderados por Paloma González (18-15)

Se trataba de un partido por el 5º puesto, pero además era el encuentro que cerraba el Mundial. Enfrente, el campeón de Europa, una República Checa con un gran talento físico y técnico. Paloma González fue la jugadora que imprimió ritmo de juego a un partido que comenzó algo frío. La base activó a las jugadoras españolas y colocó las primeras ventajas. Aina Ayuso y Lucía Rodríguez se unieron para anotar algunas canastas de mucho mérito.

El rodillo checo dio el primer golpe (33-35)

España estaba jugando bien y llegó a tener 10 puntos de ventaja (31-21) con Sofía Galerón empezando a marcar diferencias con su inteligencia, pero las rotaciones de las checas dieron aire a su juego. Pospisilova anotaba con facilidad mientras que Lapeña tenía con problemas de salud a varias jugadoras, entre ellas una Silvia Serrat que ha hecho un gran campeonato. La República Checa daba la vuelta con un 0-10 en los últimos minutos de cuarto.

España, seña de carácter (47-42)

Si algo ha sabido hacer España en este Mundial  es reaccionar en momentos difíciles. Después de perder la ventaja ante un gran equipo, supo revolverse y cambiar la tendencia. Aina Ayuso jugó unos minutos espectaculares y, sobre todo, con una defensa espectacular que limitó las ventajas de las checas. Desde la grada, ayudaban a las de Víctor Lapeña, que se iban al final del tercer cuarto con ventaja.

Con el depósito vacío (51-63)

España llegó al último cuarto del último partido de este Mundial con las fuerzas muy justas. Seguían poniendo intensidad al juego pero los errores se multiplicaban y se perdía frescura en el ataque. La República Checa, con su frialdad habitual, no perdió la oportunidad y siguió jugando a una velocidad alta de crucero. España no podía anotar y se quedó con una meritoria sexta plaza.

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