Comparten su pasión por el baloncesto y, sobre todo, una inagotable capacidad de trabajo que los hizo conectar desde el primer momento. Al frente del Uni Ferrol, Lino López y Álex de la Vega formaron un tándem perfecto. Ahora darán continuidad a esa fructífera unión en las filas del Perfumerías Avenida. Era un secreto casi a voces, pero ahora es ya una realidad.
El técnico ferrolano siempre dijo que allá donde él entrenase le gustaría tener cerca al que ha sido su mano derecha en los últimos años y no cejó en su empeño hasta conseguirlo. Tuvo que convencer a la entidad charra, pero también a un Álex de la Vega cuyo camino profesional enfilaba otro rumbo. “Me costó mucho tomar la decisión”, reconoce. “Iba a hacer un máster en Barcelona y tenía la posibilidad de hacer las prácticas en La Masía y ya me había reunido con el jefe de la preparación física del FC Barcelona. Además, mi novia –la exjugadora de baloncesto Noemí Jordana– vive en Girona y tenía decidido irme. Pero después surgió lo del Perfumerías Avenida, la posibilidad de seguir trabajando con Lino López, al que conozco bien y con el que estoy muy cómodo, y al final pesó el hecho de seguir creciendo, de salir de Galicia, de ir a un equipo que va a jugar la Euroliga...”, explica.
El ferrolano habla de su futuro desde Udine, donde la selección española sub 18 comenzará mañana sábado su concurso en el Europeo. Desde mediados de junio, se encarga de la preparación física de un combinado que, como le suele suceder a todas las selecciones españolas de formación, siempre que salen a la cancha lo hacen con la exigencia de subirse al podio. “Es un equipo con bastante nivel, pero va a ser difícil, porque hay otras selecciones que normalmente no están entre las mejores que también tienen buenas jugadoras en esta generación”, advierte De la Vega, que en los últimos años ha estado en la órbita de la Federación.
El preparador físico departamental ya ha pasado por el combinado sub 15 y repite en el sub 18 acumulando una experiencia notable en cada una de sus incursiones internacionales. Que la FEB confíe en él es una gran satisfacción que cree que no es fruto “solo de mi trabajo, sino por el del equipo. Si al Uni Ferrol no le fuese bien, a mí no me habrían llamado, y la verdad es que estas dos últimas temporadas fueron geniales. Muy por encima del nivel real del club”.
Está claro que los éxitos de la entidad departamental han sido el mejor escaparate para todos sus integrantes y han catapultado a sus jugadoras y cuerpo técnico hacia retos de mayor envergadura. Pero también lo es que esos éxitos son fruto del trabajo de todos ellos. Y, en este caso, De la Vega alcanzó una responsabilidad no siempre habitual en un preparador físico. Raro es la jugadora con la que ha trabajado que no lo nombre a la hora de argumentar su mejoría. “Lino y yo somos dos apasionados del basket. Creo que ayudamos a las jugadoras porque les dedicamos muchas horas y ellas te agradecen ese tiempo invertido. Al final, ponerle tiempo y pasión es la clave, no requiere nada más”, explica.

Tránsito
En su caso esa rigurosidad y seriedad con la que siempre ha vivido el baloncesto fueron el detonante para, con 26 años, cerrar prematuramente su etapa como jugador y dedicarse a la formación y preparación física de lleno. “Yo estaba en un club que dejó de tener seriedad, así que la transición fue fácil”, confiesa al rememorar ese momento en el que decidió colgar las botas. Lino López se cruzó en su camino y le presentó una forma de trabajar que encajaba justo en lo que él ansiaba. Tal fue la apuesta que incluso trabajó gratis el primer año en el Uni Ferrol.


Nunca lo ha echado de menos, porque sabe que el baloncesto se puede vivir con pasión en múltiples facetas. Tanta que no duda en pensar a lo grande a la hora de mirar al futuro. “Te vas a reír, pero mi aspiración es llegar a la NBA”. Difícil saber si bromea o lo dice de verdad. “Mi objetivo es vivir del baloncesto y llegar a lo máximo. Ahora estoy encantado en el baloncesto femenino, pero sé que, lamentablemente, para ello tendré que dar el salto al masculino”.
¿Ansía entrenar? La respuesta es tajante: “No”. Su futuro inmediato no está ahí, “lo mío es la preparación física y la técnica individual. Lino me cede tiempo y me apoya para trabajar con las jugadoras y estoy encantado con estas dos cosas. Me dedico a observar y a trabajar con ellas desarrollando sus herramientas defensivas y ofensivas. Creo que por eso me llevo bien con Lino –bromea–, porque sabe que yo no quiero su puesto. Yo no quiero ser entrenador.”

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