Hace unas semanas Naira Cáceres hizo historia con la U20 femenina al proclamarse Campeona de Europa en Hungría. Un 69-50 a favor  frente a Serbia en la final, permitió a las españolas colgarse la medalla de oro. La final fue un encuentro sin grandes complicaciones para las nacionales gracias entre otras cosas, a la gran defensa de Cáceres sobre la mejor jugadora del equipo rival. El partido que marcó la diferencia fue el de cuartos de final contra Francia. “Cuando Iris metió la entrada lo celebramos como si fuera la final”, comenta la grancanaria. La Selección se interpuso a las francesas en los últimos segundos.

Para Cáceres, la clave de esta generación es que “todas aportamos nuestro granito de arena”. Asimismo, alude al gran equipo humano que las respalda como la clave del éxito de las categorías inferiores de la Selección Española ya que, en ocho ocasiones durante los últimos diez años, el podio europeo U20 se ha teñido de rojo.

Naira se formó en las categorías inferiores del colegio Canterbury en Las Palmas de Gran Canaria. Más tarde fue a parar al Spar Gran Canaria donde debutó en Primera División y ganó numerosos campeonatos autonómicos y nacionales. Al llegar a su etapa sénior, decidió cruzar el charco y fichó por la Universidad de Maine. Actualmente, juega para la Universidad de Butler en Indiana.

¿Cuáles fueron sus sensaciones durante el Europeo?
Sentí mucha confianza durante todo el campeonato. Durante el tiempo de entrenamiento de antes de llegar a Hungría el equipo trabajó muchísimo y sabíamos que el cuerpo técnico que teníamos a nuestro lado sabía muy bien lo que estaba haciendo. Todas aportábamos algo diferente, daba igual si una salía en el tercer cuarto o de titular, todas salíamos a aportar nuestro granito de arena. Creo que es algo que aporta mucha confianza.

¿Y tras ganarlo?
Cuando ganamos el oro no me lo podía creer. Mientras subía al podio me lo decía a mí misma: “no me creo que ahora mismo sea campeona de Europa”. Cuando vuelves a casa y te despiertas con tu familia y dejar de ver a las compañeras con las que llevas viviendo durante 35 días seguidos, lo empiezas asimilar un poco más. Aún así, sigue siendo un poco surrealista.

¿Cómo valora individualmente su actuación en el campeonato?
Sinceramente estoy contenta con mi trabajo porque sé que me he esforzado el máximo. Salía de cada partido y me preguntaba si lo había disfrutado. Muchas veces se juega sin disfrutar pero allí sabía que estaba viviendo la oportunidad de mi vida y lo quería aprovechar.
Además, yo no me centro en los puntos, no voy con la mentalidad de que quiero ir a meter 20 puntos, sino que pienso en ayudar al equipo, me da igual si yo meto dos puntos o meto 20. Cada vez que salía al campo me centraba en ayudar y aportar en lo que fuera posible: asistencias, rebotes, robos…

¿Cuál considera que ha sido el momento más intenso del campeonato?
Para mí y creo que para todas las jugadoras fue el partido de cuartos de final contra Francia. Ganamos de 1 en los últimos segundos. Ellas eran las favoritas para ganar el campeonato y nos había ganado en la final en 2018, así que teníamos la espinita clavada. Los cuartos de final también son un punto de inflexión en los campeonatos porque si pierdes ahí, pierdes opción de medalla así que teníamos muchas ganas de salir a por todas. El momento en que Iris mete esa entrada nos da una alegría grandísima a todas. Cuando sonó la bocina lo celebramos como si fuera la final porque sabíamos que era importantísimo.


¿Cuál cree que es la clave del sistema de la Selección Española?
Está claro que en España hay un nivel altísimo de jugadoras. Durante el año no jugamos juntas pero tenemos una trayectoria importante en la Selección desde hace muchos años.. Por otro lado, el cuerpo técnico que tenemos es alucinante, desde el entrenador, que ha sido campeón de la Euroliga hasta las fisios que tienen experiencia en Primera División. Tener a estos profesionales a nuestro lado es otro punto muy necesario.

¿Seguirá en Estados Unidos el próximo año?
Sí, seguiré en la Universidad de Butler en Indiana. Este año ya podré jugar. Cambié de universidad durante el curso pasado y por eso la NCAA te sanciona.
“Algunos profesores entendían que era deportista de alto rendimiento y otros no”

¿Por qué tomó la decisión al empezar la etapa sénior de ir a EEUU?
Durante Bachillerato y la ESO yo compaginaba los estudios con viajar con el equipo de Primera División y la exigencia era altísima. A nivel personal tienes que organizarte muy bien y hacer muchos sacrificios. Había veces que los exámenes globales coincidían con Campeonatos de España y algunas veces los profesores entendían que era deportista de alto rendimiento y otros no y tenía que ir a recuperaciones. Yo estaba haciendo un esfuerzo grandísimo y fue ahí cuando me di cuenta de que en España no se valora al atleta estudiante.
En cambio en Estados Unidos no te lo regalan pero, te dan muchas facilidades a la hora de cambiar exámenes, entregar trabajos…sabía que allí iban a valorar mejor mi esfuerzo.

¿Cree que volverá a España o concretamente, a Gran Canaria en un futuro?
Sí, seguro. Me gusta mucho Estados Unidos pero siempre digo que como en España no se vive en ningún sitio. Mi intención es una vez que acabe allí la carrera tener una experiencia en Europa, me da igual el país y si pudiera ser Euroliga pues mejor que mejor. Ahora mismo me gustaría vivir algo intenso y cuando vaya creciendo volver a España.

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