Ha cambiado radicalmente de vida. Tanto que su marido, del que reconoce que «hace poco ha sabido que la pelota era naranja», no ha visto un partido suyo en su vida. Tampoco tiene para enseñarle, ya que confiesa no guardar partidos de su etapa en activo. No hace falta para que todos recordemos su figura. Hablamos de la mítica Nieves Anula.

 

Un prototipo de jugadora moderna adelantada a todo el ciclón que llegaría después. Tenía apenas 31 años (en 2005) cuando se retiró una jugadora a la que le dio tiempo a dejar su legado compartiendo vestuario con Amaya Valdemoro, Laia Palau, Elisa Aguilar, Marta Fernández, Ingrid Pons, Betty Cebrián… y que tiene el mejor de promedio de puntos en una temporada de la Liga Femenina Endesa en más de 20 años.
Nadie ha metido más puntos que Nieves Anula en una temporada

Shay Murphy, Elena Tornikidou, Tamika Whitmore… nadie ha sido capaz de meter más puntos de media en un año que Anula. Más de 27 puntos por partido (y 30,6 de valoración) promedió a finales de siglo Nieves Anula en el Real Canoe de por aquel entonces, uno de los equipos que más la han hecho disfrutar en toda su carrera.

«Físicamente estaba hecha una bestia. Las sensaciones de esos años como jugadora eran maravillosas y la sincronía que sentía con mi equipo, inolvidable. Encontrarme con Mariano Parra fue algo que cambió mi perspectiva. Nos divertimos muchísimo, y me enseñó el baloncesto de verdad, el que entendía y con el que me divertí, táctico más que estratégico. Muy dinámico pero siempre con idea de equipo», nos cuenta.

En el equipo madrileño pasó tres temporadas (divididas en dos etapas diferentes) y entre medias siguió jugando en la capital, concretamente en Getafe una escolta (1,74 metros de altura), natural de Santa Cruz de Tenerife que hace dos años y medio volvió a su tierra tras 14 en Italia. De allí es su marido y con él está viviendo una repetición del brote del coronavirus, ahora en nuestro país. «Él va cada cierto tiempo a Italia por trabajo, por fortuna se vino por aquí antes de que todo explotara. Pero es como si lo hubiéramos vivido de nuevo. En lo personal, tranquilos, lo estamos viviendo juntos, en una casa amplia. Estamos en Tenerife, el lugar del primer infectado, (La Gomera), pero la gente está concienciada en casa».
La vida junto a su familia

Con su gente vive ahora mucho más alejada del mundo de la canasta, ya que lo recuerda a modo de flash y solamente el Mundial de Tenerife en 2018 le hizo volver a estar cerca de nuestro deporte. Su hija ahora también le ayuda a hacerlo. «Tiene seis años y medio, estos días aprovechamos para jugar en el garaje. Empezó el año pasado en un proyecto muy bonito llamado Piruleta, el primer club inclusivo en Canarias. Son niños casi todos con Síndrome de Down, con una gran entrenadora que lo ha formado que se llama María Sosa, especialista en psicopedagogía. Mi hija es la enana del grupo (todos tienen entre 8 y 14 años), pero está contenta, aunque le da a todo. Juega a las princesas, el fútbol, escalada… ya veremos que sale, ella elegirá».

Cepsa Tenerife, Caja Segovia, Ros Casares o Universitari, en España, también formaron parte de la carrera de por supuesto una jugadora fundamental con la selección española. En total, 83 veces fue internacional, con una medalla de bronce en el Eurobasket de 2001. «Una de las experiencias más bonitas que viví, como era en esa época, como la disfruté y como parece que es ahora. El ambiente es totalmente diferente a un equipo, no existe egoísmo, y si alguien lo tiene, se corta de raíz. El recuerdo es maravilloso, tengo una camiseta guardada y controlada, que no se la regalo a nadie».

Pero conocer a Nieves Anula da para mucho más. Por ejemplo, conocer de primera mano su sinceridad a la hora de explicar una anécdota con el actual seleccionador nacional. «Si miro hacia atrás me gusta lo que he vivido personalmente. Ahora, veo entrenadores más formados en lo que yo pienso que es el baloncesto. Cuando conocí en el Mundial a Lucas Mondelo, me acuerdo que en una comida me quedé mirándole y le dije ‘¿dónde estabas cuando yo jugaba?’. En mi época cuando un entrenador era bueno acababa en el masculino».
Ella misma se define como jugadora

Eso sí, aunque hace casi una veintena de años que dejó de llenar su sala de trofeos (con dos ligas españolas, dos copas nacionales, y un triplete en Italia), Nieves Anula aún guarda una incógnita, que llega al definirse como jugadora. «Probablemente mi mejor cualidad era ser capaz de leer el juego, de actuar sin pensar, que es la esencia de la táctica. Lo que hacía bien no era tanto lo que hacía si no el cuando lo sabía hacer. Pero me queda una duda física, de sí jugué en la etapa correcta, tras ver el Mundial de Tenerife».

Muchas de esas cualidades trabajó muy duro para conseguirlas, pero otras las traía de serie. De su indudable talento, que provocó que en las islas se ‘pegaran’ por tenerla. «A mí siempre me han encantado todos los deportes, cuando llegue al Luther King, en el mismo colegio había un pabellón cubierto donde jugaba el equipo de ACB de la ciudad, el Caja Canarias. El baloncesto se respiraba, es lo me ha hecho sentir más entre todos los deportes y por eso probablemente me lo quedé. Jugué siempre en el cole hasta que apareció Alejandro Martínez que me llevó al equipo de la ciudad y donde vi a Estela Ferrer, Cathy Boswell… y jugué un 3×3 con ellas. Varios años después, pasé a Segovia, con 17 años estaba metida en avión de la noche a la mañana y cagada de miedo».


Las dos jugadoras que le han marcado

Al final, el conjunto segoviano le reclutó y comenzó su periplo profesional, que la dio para conocer a muchas y diferentes jugadoras en su día a día. Se queda con dos. «Te fabricaría una jugadora con pedacitos de alguna. Recuerdo el saber estar de Carolina Mújica, íntegra en campo y fuera de él, la capitana de verdad, con un comportamiento moral increíble. Luego estaba Natalia Zassoulskaya, primero le conocí como rival, y luego jugué un año con ella en Getafe. Tenía un conocimiento de cada jugada sensacional y defendía a sus compañeras de una manera brutal, era bastante particular. Y cuando llegaron a la selección Marta Fernández o Laia Palau pensé que me tocaba mirar desde detrás, ser jugadora era maravilloso y te da muchas cosas, pero quería tener otra vida».

Y todo ello estando cerca de jugar en la WNBA. El carácter que siempre la ha marcado la hizo entender que la decisión correcta era regresar tras una experiencia rara. Entrenó con Phoenix Mercury… pero la emplazaron a esperar una baja de alguna lesionada para tener una oportunidad. «Nosotros no estamos acostumbrados a eso, es fácil juzgarlo desde fuera. Tenía que adaptarme, allí era todo un negocio, no lo veo como un aspecto ni negativo ni positivo. Pude haberme quedado, pero decidí volverme. Era otro mundo».

 


El adiós… y una nueva vida

Y de Italia (Taranto Cras Basket, su último equipo en 2005) a la retirada, y una nueva vida. Su cambio fue radical. «Si tú hablas con cualquiera que me conociera en esa época, no pensaba que me podía alejar tanto del baloncesto, pero encontré algo que me gustó más aún, un mundo fantástico, la Osteopatía. Me especialicé en niños con problemas neurológicos y me encanta».

Así era, es y parece que será siempre Nieves Anula. Su mayor defecto, y lo dice ella misma, es hablar demasiado. Pero cuando se expresa, lo hace a las mil maravillas. Incluso para quitarse halagos como leyenda de nuestro deporte. «Soy contraria a las denominaciones de leyenda, en atletismo por ejemplo sí porque hay un récord individual. Esto se juega en equipo, pueden haber existido jugadoras estupendas, pero si no hay un grupo que les acompañe a lo mejor no puedes jugar nunca un Europeo». Una jugadora singular, tanto que participó en un concurso de triples ACB y es la jugadora, desde 1997, que más partidos de playoffs acumula con 30 puntos o más (15). Nieves Anula. Única.

 

 

 

Sergio García-Muñoz
gigantes.com