Está considerada como una de las mejores jugadoras del mundo. Ha ganado cuatro veces la WNBA, ha sido MVP de la temporada regular, de la final y del All Star, en su palmarés también hay dos oros olímpicos y otros dos mundiales además de una Euroliga con el extinto Ros Casares. Sin embargo, el mayor triunfo de Maya Moore lo ha vivido lejos de las canchas.

 

La alero de 1,83 metros y 31 años sorprendió al baloncesto cuando anunció que no jugaría con las Minnesota Lynx en el curso 2019 en la WNBA para dedicarse a trabajar en la defensa de Jonathan Irons, un hombre afroamericano acusado injustamente y que cumplía 50 años de condena. El pasado miércoles abandonó el Centro Correccional de Jefferson City, en Missouri. A la puerta, entre las personas que le esperaban, se encontraba Moore. "Soy libre, estoy bendecido, sólo quiero vivir mi vida digna con la ayuda e influencia de Dios", dijo después de agradecer los esfuerzos de la jugadora

La alero conoció a Irons en 2007 durante una visita al Centro Correccional de Jefferson City antes de su primer año en la Universidad de Connecticut, con la que ganó dos títulos de la NCAA. Nacido en la pobreza extrema, el condenado tenía 16 años cuando se le acusó de haber cometido un asalto a punta de pistola en un suburbio de St. Louis. La víctima testificó contra él, pero no hubo testigos, ni huellas dactilares, ni restos de ADN, ni evidencia alguna. Los fiscales dijeron que Irons admitió los hechos ante un oficial de policía, pero el interrogatorio fue cara a cara y no fue grabado. Pese a ser menor cuando sucedieron los hechos, fue juzgado como adulto y declarado culpable por un jurado compuesto sólo por personas de raza blanca.

Recientemente, un juez concedió la petición de Irons de un recurso de hábeas corpus, anulando sus condenas por robo y asalto y ordenando que fuera puesto en libertad, aunque se permitió al estado 15 días para apelar. El pasado miércoles, el fiscal anunció que no habría un nuevo juicio, con lo que Irons sería liberado después de pasar 22 años en la cárcel.

Moore, que no está retirada, ya había anunciado que tampoco jugaría en la temporada 2020 en la WNBA y que incluso renunciaría a estar en los Juegos de Tokio, finalmente pospuestos para 2021. "El baloncesto no ha sido lo más importante. Este caso estaba en primer lugar en mi cabeza. Esperaba con ansias que esto terminara para descansar y pasar tiempo con mi familia", aseguró la jugadora, que acaba de vivir su mayor triunfo.

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