Roberto Íñiguez, el héroe de la primera liga del Uni en 2015, ha pasado a dirigir el eterno rival en un momento de rivalidad máxima en todos los frentes
Perder la imbatibilidad contra su ex equipo en el peor momento y de manera inesperada marca el 'reencuentro' europeo en Salamanca

 

Estaba cantado que algún día Roberto Íñiguez (Vitoria, 1967) se volvería a cruzar en el camino del Uni. Sólo un equipo de la liga española podía permitirse el lujo de repatriar uno de los entrenadores europeos de más renombre, y su nombre lo sabía todo el mundo: Perfumerías Avenida. En el baloncesto (también en el femenino) las rivalidades son y deben ser relevantes porque esto también es un producto de marketing o, al menos, debería serlo. En la última década el Uni-Avenida es el clásico por excelencia del baloncesto FEB, aunque uno siempre ha disfrutado de más poder y dinero. Por eso mismo la afición gerundense hubiera preferido que el vitoriano hubiera continuado haciendo carrera bien lejos.

La historia de Íñiguez con Girona fue un cuento de hadas, pero en los cuentos después del vivieron felices para siem-pre vallas las tapas y continúas con tus cosas. En el mundo real la vida continúa. En todo caso, lo es irrepetible. Que Pere Puig lo viera cada día paseando el perro como en una escena de Los lunes al sol y el convenciera para fichar con la temporada ya comenzada y que fuera él personalmente quien matara el dragón para Sant Jordi fue maravilloso. Ahora aquel ángel salvador aparece sobre el dragón que nunca nadie exterminó porque aquello era una fantasía y volea la espada de Salamanca contra la princesa que durante un tiempo codició.

Durante estos últimos meses se ha construido a su alrededor otra leyenda, la de guerrero indestructible, tras encadenar 41 victorias seguidas con tres equipos diferentes y de haber convertido este Avenida de ahora en pocos meses en una nueva potencia continental. En Girona se ha pasado de la lógica admiración a un temor nada infundado porque si aquel héroe de 2015 había logrado construir en poco tiempo un equipo campeón con los recursos limitados del Uni, que no sería capaz de hacer en casa de Goliat? Él, perro viejo, ha mantenido toda la temporada un discurso consistente en recordar que en Salamanca, como en todas partes, la pandemia y la crisis también han dejado tocada económicamente la entidad y, de paso, su potencial deportivo.

Pero como al final hablamos de humanos y no de héroes, Íñiguez ha encontrado prácticamente de un día para otro que caía de este árbol mitológico en el que los medios sacraliza los datos. De victoria en victoria hasta la victoria final. Pues no. Con 60-48 en el tercer cuarto en las semifinales de la copa el viento del norte sopló más que nunca y no cayó un imperio, pero lo pareció. Resbalar de un altar es doloroso. Íñiguez no encajó bien aquella vez y se le vio también más nervioso de la cuenta en el partido de liga en Valencia (segunda derrota en tres partidos).

Por eso en el Uni perciben, saben y conocen que el deseo de venganza (deportiva) es tan cierto que esta es una espada de doble filo que tanto podría terminar matando la bestia de Salamanca como desmenuzando la princesa de Girona. Pero, pase lo que pase, no podremos decir he aquí un perro, y he aquí un gato, este cuento se ha acabado porque nunca lo hace

LLuis Simon
lesportiudecatalunya.cat
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foto LOKOS X EL BALONCESTO FEMENINO