Roberto Íñiguez llega a su séptima ‘Final Four’ de la Euroliga, cada una siempre distinta a la anterior con distintos clubes y en diferentes momentos. Así lo afronta y así ve a su equipo.


Esta temporada quizás no era lo esperado a priori cuando se sorteó el primer calendario de la competición continental porque Perfumerías Avenida quedó encuadrado en un grupo terrible pero los cambios de la competición y saber llegar bien a las burbujas han colocado a Perfumerías Avenida en esta cita y al propio Roberto le ha deparado su tercer galardón como mejor entrenador de la Euroliga, premio al que da una mínima importancia. "No me gustan mucho este tipo de premios ni a jugadoras ni entrenadores porque creo que en el mundo profesional el valor es cero y en formación es negativo. Mira, como ejemplo, me han dado tres y por ejemplo creo que fue mejor mi segundo año en Orenburg y de Sopron y me lo dieron el primero. No ganamos nada pero hicimos un trabajo fabuloso”.

 

Lo que importa ahora es Perfumerías Avenida y cómo llega a la cita de la Final Four.
El objetivo con este parón tras el play off contra Canarias era llegar, intentar que las jugadoras se recuperasen y creo que lo estamos consiguiendo. Nos están viniendo muy bien estos días pero es verdad que no llegamos como me gustaría, con la chispa y preparación ideal pero hay que adaptarse y en eso el objetivo es llegar para competir y todas, menos Gajic, van a llegar. Eso ya está bien porque hace pocos días era complicado pensar que todas iban a poder llegar.

¿Se llega incluso mejor de lo que podías pensar cuando acabaste el play off ante Canarias?
Estamos entrenando bien, aparte conocéis a Mavi y ha controlado todo y las cargas pensando qué tenemos que hacer cada entrenamiento e intentando afilar la sierra sin romperla. Es decir, buscando ese equilibrio de cómo podemos ir progresando sin abusar de nadie.

Sopron, un equipo que parece más sencillo que Fenerbahçe o Ekaterimburgo, pero que conoces bien y que viendo su trayectoria no es una perita en dulce. ¿Cómo se prepara ese duelo?
La realidad es que es más asequible que Fenerbahçe o Ekaterimburgo y si me dan a elegir lo elijo y eso no quiere decir que sea sencillo, es muy difícil pero los otros son dos pesos pesados. Alguna opción más tenemos con Sopron que es un equipo con mucha experiencia, con jugadoras acostumbradas después de estos últimos años a esos partidos, que los han vivido y eso es muy importante. Es un equipo muy sólido los 40 minutos y que mantiene la concentración y en eso creo que siguen con la esencia que intenté inculcar y tienen otras cosas nuevas que les ha dado el nuevo staff. Conocéis muchas jugadoras y tienen más experiencia que nosotros que tenemos una jugadora con experiencia. Equipos distintos y cada uno jugará sus bazas. Tenemos que estudiar bien sus fortalezas, alguna debilidad pero sin abusar y sin obsesionar a las jugadoras para encontrar el equilibrio de seguir siendo nosotras.

¿Qué destacas del equipo húngaro?
Lo que más me gusta es la solidez. No se resquebraja, puede pasar momentos malos y sigue igual. Sabe aumentar la intensidad cuando lo necesitan y tienen mucho talento para castigarte los errores. Tienen un carácter ganador y jugadoras que ya han vivido esto y eso a la solidez, la experiencia le da que sean un equipo muy duro.

¿Has echado de menos competir estos últimos días para tener ese punto?
No, creo que nos ha venido muy bien de verdad. Creo que si hubiésemos tenido competición ese estrés competitivo no nos hubiese hecho preparar la semifinal como tocaba y, sobre todo, ese trabajo de recuperación para que lleguen. Nos ha venido muy bien porque la ‘Final Four’ es algo que nos va a venir bien de cara al final de la Liga. Al final hemos encajado las piezas, hemos encontrado el equilibrio para afrontar lo que nos queda de la mejor forma posible.

Has hablado del tema físico, ¿cómo está el equipo en el plano mental?
Muy bien. Las veo como un grupo de amigas que tienen ilusión, que espero que no les afecte a lo que se van a enfrentar cuando estén allí y como decía Andrea, con ganas de pelear con uñas y dientes allí.

¿Qué le habéis contado el entrenador y Silvia Domínguez al resto sobre lo que se van a encontrar?
Puedes contar pero cada una es de su padre y su madre, tienen su carácter y se las puede preparar pero lo que les quiero transmitir cada día es que no quiero que no seamos nosotras porque es la mayor frustración que podemos tener. Tener identidad, ser lo que somos y por lo que hemos luchado toda la temporada, con nuestra idea y cultura y si perdemos la peor de las frustraciones es no haber sido tú y es lo que no quiero que pase.

Y si sois vosotras, ¿cuántas opciones hay de estar en la final?
Tengo una fe ciega en el equipo pero sé Sopron es un gran equipo también que estamos los cuatro mejores en la mejor competición que existe así que hablamos de palabras mayores. Tenemos que afrontar el partido y no pensar en opciones, creer y pensar que nos hemos preparado bien y ser el equipo que queremos ser. Si tenemos identidad, tendremos más opciones.

De los proyectos que has llevado a F4, ¿alguno se parece a este, alguno fue tan inesperado?
Creo que el primero de Orenburg, el año de Sopron que cogí para un proceso de años. Aquí estamos estamos en un proyecto, hemos llegado pero lo que sí me gustaría es que ese proceso siguiese y después de la F4, la Liga y después de acabar la Liga el año siguiente. Entre el éxito o fracaso que considero que hay una línea muy fina porque yo pregunto, por ejemplo, Valencia Basket ganó la Eurocup y si no pita la falta o no entran los tiros libres ¿hubiera sido un fracaso? No, porque la preparación habría sido la misma y es a eso a lo que me refiero, que nuestro proyecto siga igual, con el equipo joven, con la progresión que podemos tener y pensar que lo más importante es el trabajo que hay que hacer.

Es la tercera Final Four de la historia de este club, ¿crees que se valora?
Yo le doy valor a lo que piensan mis jugadoras, mi staff y mi club y la gente que estáis día a día siguiendo al equipo y el resto no es que le conceda valor pero lo auténtico es la conexión con las jugadoras, si has mejorado. A mí me obsesiona irme a dormir pensando que hemos trabajado lo que tocaba y si siento que no hemos hecho bien las cosas, soy un coñazo y un pesado. Es mi forma de vida y es lo que me da equilibrio y me hace sentir bien.

¿Cómo volverías feliz de la F4?
Viendo al equipo que quiero ver, con identidad, jugando 40 minutos valientes y ya está por encima del resultado aunque ganar te da alegría porque sabes que haces feliz a la gente y me gustaría por ellas para que jueguen la final contra las mejores del mundo. Priorizo lo otro porque sé que nos daría la opción de jugar la final.

¿Te has imaginado ser campeón de Europa?
No, estoy con el primer partido y centrado en él. Que tenga en la cabeza que haría en la final contra Eka o Fenerbahçe, sí porque es mi trabajo pero evidentemente ni he hablado eso con las jugadoras, algún chispazo le he dado a Raquel pero son cosas de entrenadores pero el foco tiene que ser la semi y como siempre, cada día.

¿Qué importancia le das que sea una constante la presencia de entrenadores españoles en la F4?
La señal de que hay un buen trabajo, una buena cultura, que absorbemos cosas de nuestros mayores, que España es una potencia y la consecuencia de todo eso. Buen trabajo y no pensar que somos mejor nadie sino tener capacidad de mejorar y creo que hemos tenido buenos maestros.

 

Teresa Sánchez
tribunasalamanca.com